Ir a contenido

40 años con, años sin

¿Qué fue de los franquistas?

JUANCHO DUMALL

El cadáver de Francisco Franco quedó expuesto en la Sala de Columnas del Palacio de Oriente de Madrid los días 22 y 23 de noviembre de 1975. Se calcula que casi medio millón de personas desfilaron ante el féretro. Sin embargo, pocos meses después, recuperada la democracia, aunque en precario, España pareció quedarse sin franquistas. Los partidos que defendían los postulados de la dictadura sufrieron una fuerte derrota de la que nunca se recuperaron. Los grupos ultras, como Falange, no obtuvieron representación paralamentaria y la Alianza Popular del exministro Manuel Fraga se quedó en el 8% de los votos. El último presidente del Gobierno de Franco, Carlos Arias Navarro, ni siquiera fue elegido senador por Madrid.

El caso de la oligarquía que detentó el poder durante la dictadura es una rareza histórica por el llamado harakiri, término que alude a la votación por las Cortes franquistas de la reforma política que abría paso a la transición democrática. Es cierto que quienes pilotaron ese periodo -con el propio Adolfo Suárez al frente- procedían de aquella vieja estructura del Movimiento Nacional, pero también lo es que la reforma abrió paso a una nueva clase política.

¿Quiénes son, pues, los herederos del franquismo en la España democrática? En un principio fue la AP de Fraga la que recogió a unos cuantos exministros del general y defendió no pocos de sus postulados. El partido evolucionó después, aunque conservó, y aún conserva, elementos ideológicos de la derecha dura, como la nostalgia del Estado centralizado y la negación de la realidad plurinacional de España.

En los 40 años transcurridos desde la muerte de Franco, y tras el hundimiento de la UCD, se ha consolidado en España un sistema de partidos que ha permitido la alternancia en el Gobierno central de populares y socialistas. El PSOE y no el PCE -el partido que más se opuso a la dictadura- logró la hegemonía política en el centroizquierda, con lo que se cimentó un bipartidismo imperfecto, donde han tenido una fuerte influencia las fuerzas nacionalistas catalanas y vascas.

Ese modelo es el que ha entrado en cuestión en esta legislatura como consecuencia de la profunda crisis económica que estalló en el 2008 y por la aparición de partidos emergentes.

Pero lo más importante en los 40 años que van de las colas ante el féretro de Franco hasta hoy es la apertura de España a Europa y al mundo, la recuperación de las libertades y la entrada del país en la modernidad. H

0 Comentarios
cargando