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El avance de la economía circular se estanca en la etapa de bonanza

La tasa de circularidad ha caído en España hasta el 7,6%, muy lejos del 11,7% de la media europea

Las administraciones y las entidades financieras son piezas clave para no frenar los proyectos disruptivos

Montserrat Baldomà

Mural sobre el envase del futuro en el The Circular Lab, el centro de innovación de Ecoembes.

Mural sobre el envase del futuro en el The Circular Lab, el centro de innovación de Ecoembes. / ECOEMBES

El tránsito de una economía lineal a otra circular, aun siendo necesario, no es fácil ni rápido. "El actual modelo lineal tiene 200 años; no lo cambiaremos en dos días", afirma Ángel Fernández Homar, presidente de la Fundación para la Economía Circular. Pero, a tenor del último informe de la Fundación Cotec, el proceso, que se vio impulsado a partir del 2008 durante la crisis económica, se ha estancado con la recuperación y ahora no está avanzando al ritmo que sería deseable. En este camino, la innovación juega un papel clave y, por ello, según Fernández, debe ser "premiada".

Mientras que el modelo clásico de producción genera residuos en todas las etapas productivas y en la fase de consumo, la economía circular propone un uso más eficiente de los recursos, garantizando un futuro más sostenible. Entre otros avances, reduce al mínimo la generación de residuos, prolonga la vida económica útil de los materiales, propicia la reparación de los bienes de consumo e introduce hábitos de consumo alternativos, como el uso compartido. "Reciclar es importante, pero no suficiente. Si nos fijamos solo en el medio ambiente no cambiaremos el modelo", afirma Fernández.

Los datos del informe de Cotec revelan un retroceso en los principales indicadores, pero no todo son malas noticias. "La economía circular es cada vez más popular entre la población”, declaró Jorge Barrero, director general de esta fundación que promueve la innovación durante la presentación del estudio. Respecto al indicador de uso circular de los materiales, que mide la proporción del material recuperado y devuelto a la economía, España ha pasado de contar con una tasa de circularidad del 10,4% en el 2010 al 7,6% en el 2015, su valor más bajo, y alejado de la cifra europea que se sitúa en el 11,7%, destaca el informe.

Frenos al avance

Para Fernández, la falta de información del sector económico sobre las ventajas y la necesidad de hacer un mejor uso de los recursos es uno de los frenos al avance de la economía circular. De ahí que, aunque advierta que la responsabilidad es compartida, señala que son las administraciones públicas las que deben estimular, por ejemplo con medidas fiscales, los proyectos de economía circular.

En igual sentido se expresa Beatriz Castillo, jefe de proyectos especiales del Centro de Competencia de Medioambiente de Ferrovial Servicios, compañía que ha integrado la economía circular como herramienta y objetivo a su plan estratégico. A su juicio, las administraciones no deben poner trabas a los nuevos proyectos basados en la economía circular porque tengan "un carácter disruptivo o estén alejados de los estándares habituales". Castillo destaca, en cambio, que las empresas están empezando a visualizar las oportunidades que supone apostar por la economía circular, aunque hace hincapié en que es necesario el trabajo conjunto de las empresas. "La economía circular no es una carrera en solitario", afirma.

El sector financiero también tiene su parte de responsabilidad. "Más del 80% de las pymes que entran en un banco con proyectos de economía circular a pedir financiación salen sin ella", se lamenta Ángel Fernández. Y, puesto que el cambio que representa la economía circular es muy profundo, porque afecta a pautas de conducta personal y a una modificación de la escala de valores, Fernández y Castillo apuestan por concienciar más a la ciudadanía, empezando, recalca el presidente de la Fundación para la Economía Circular, por los más pequeños.

Reciclaje 5.0

Se puede y se debe innovar en todas las actividades. Desde el diseño, la producción, el transporte y la colaboración entre el cliente y el proveedor o incluso el área relativa a financiación, defiende Castillo. Sin embargo, según Xavier Elías, coordinador del programa de formación en economía circular dels Enginyers Industrials de Catalunya, es en ecodiseño, materiales y en reciclaje donde más se está innovando.

En este sentido, Ecoembes cuenta con el The Circular Lab, que tiene más de 100 proyectos de innovación en marcha y 20 'start-ups' en programas de aceleración. Entre sus proyectos, un asistente inteligente de reciclaje y el 'Reciclaje 5.0', cuyo proyecto piloto se está probando en Catalunya. 'Reciclaje 5.0' conecta al ciudadano con el contenedor amarillo mediante el reconocimiento de imágenes, ‘webapp’ y códigos QR. Cuenta con tecnología incorporada a contenedores y papeleras, para que el ciudadano pueda conectarse a través de su móvil con estas infraestructuras, contabilizar cuántas veces ha reciclado y obtener recompensas que se canjean por incentivos sostenibles o sociales.

Auge de la segunda mano

El mercado de ropa de segunda mano ha crecido 21 veces más rápido que la venta del 'fast-fashion' en los últimos tres años y está en camino de ser, en el 2028, más grande que la moda rápida, según el informe de reventa del 2019 de ThredUp, una plataforma web de comercialización de moda de segundo uso. Se prevé que el mercado de segunda mano, actualmente valorado en 24.000 millones de dólares, crecerá hasta los 51.000 millones en cinco años para llegar a los 64.000 millones en el 2028. Los ‘millennials’ y los ‘boomers’ son actualmente los mayores consumidores de la ropa usada, pero son los más jóvenes, los consumidores de la generación Z, más comprometidos con el futuro del planeta, los que prometen ser los verdaderos motores del crecimiento del mercado.

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