26 may 2020

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Captar a los mejores empleados

Start-ups: sed de talento

El ecosistema digital lamenta que la fiscalidad y la ley de extranjería dificultan la contratación de trabajadores cualificados

Aún así, los emprendedores eligen Barcelona como su tercera ciudad favorita para iniciar un proyecto

Guillem Tapia

Start-ups: sed de talento

“Si tuvieras que volver a comenzar de cero ¿Dónde crearías tu start-up?”. Esta es una de las preguntas que se formularon a cientos de emprendedores de toda Europa para elaborar el The State of European Tech, uno de los informes de referencia del ecosistema digital elaborado por Atomico. Tras ponderar distintos factores como el acceso a capital y talento, los costes, la proximidad al mercado objetivo y la madurez del ecosistema, los fundadores de firmas emergentes seleccionaron Barcelona como el tercer mejor emplazamiento en Europa para crear una start-up. Tan solo Londres y Berlín consiguieron una mejor posición en la clasificación, mientras que la capital catalana se situó por delante de urbes como París, Amsterdam, Estocolmo o Madrid.

Más allá de los informes y las encuestas, hay ejemplos reales de emprendedores extranjeros que se han trasladado hasta Barcelona para crear su empresa por las oportunidades que ofrece la ciudad. Es el caso del israelí Avi Meir, que fundó Travelperk -actualmente con sede en la Torre Glòries- junto a su socio Javier Suárez en el año en 2014. ID Finance, creada y liderada por el ruso Alexander Dunaev y el israelí Boris Batine, es otro ejemplo de start-up fundada por emprendedores internacionales cuyas oficinas principales están en la capital catalana. Entre ambas firmas emplean a más de 500 personas.

Uno de los puntos fuertes de Barcelona es el talento, tanto el que genera como el que es capaz de atraer. Una buena prueba del magnetismo que ejerce Barcelona sobre los perfiles profesionales más cualificados es el incesante goteo de multinacionales que han situado sus centros tecnológicos y de desarrollo en la ciudad.“Es mucho más fácil fichar a un trabajador si le propones que se traslade a Barcelona que si tiene que mudarse a Hamburgo”, comentaba una directiva de una firma de movilidad con oficinas en Barcelona pero cuya sede principal está en la ciudad-estado alemana.

Escollos para captar talento

Buenos servicios públicos, clima mediterráneo, un coste de vida razonable... son algunos de los factores que ayudan a que un empleado cotizado se decida por Barcelona en vez de por otra urbe. No obstante, las start-ups lamentan que, a pesar de todos estos aspectos favorables, hay ciertos condicionantes que las están penalizando. “Tenemos una mala fiscalidad para remunerar el talento. Las buenas start-ups tienen ideas brillantes y buenos ejecutivos pero, a menudo, poco capital. La solución en estos casos son las retribuciones variables, pero la fiscalidad es muy alta”, señala Mar Alarcón, miembro de la junta directiva de Barcelona Tech City y fundadora de Social Car.

“Las stock options están prácticamente en desuso, pero casi todas las start-ups tienen planes de phantom shares para retribuir a sus directivos y empleados clave”, destaca Josep Navajo, socio fundador del despacho de abogados DelvyStock options y phantom shares son los dos tipos de retribución variable más comunes entre las start-ups. Ambas tienen en común que vinculan una parte del dinero que percibirá el trabajador a la valoración futura de la compañía. La diferencia reside en que, a través de las stock options, el empleado se convierte efectivamente en socio de la organización. Esto puede acarrear problemas de gobernanza a la empresa y penalizar fiscalmente al trabajador, ya que deberá tributar por las acciones en el momento que las adquiera y también si llega a liquidarlas. A través de las phantom shares, en cambio, el empleado tan solo adquiere derechos económicos, pero no se convierte en accionista.

Además del ámbito fiscal, la otra gran reclamación por parte del ecosistema digital hace referencia a la contratación de personas de fuera de la Unión Europea (UE). “Los tempos para incorporar a una persona extracomunitaria no están acompasados con la velocidad que rige el funcionamiento de una start-up”, coinciden las fuentes consultadas.

Problemas de competitividad

Pero los condicionantes externos, como la ley de extranjería y la fiscalidad, no son los únicos que restan competitividad al ecosistema. “A nivel de sueldos, Barcelona está por detrás de muchos hubs tecnológicos. El talento senior busca una cierta estabilidad. La escuela de los hijos y la hipoteca no se pueden pagar con phantom shares”, apunta Manuel Clavel, socio de Talengo, una firma de headhunting. Según un estudio de la Mobile World Capital Barcelona, un desarrollador de software experimentado cobra, de media, 40.000 euros anuales en España. Cifras muy lejanas a lo que se paga en otros países europeos como Irlanda (60.000 euros), Alemania (61.000 euros) o Reino Unido (64.000 euros) y a una distancia sideral de plazas estadounidenses como Nueva York (110.000 euros) y San Francisco (129.000 euros).

Por otra parte, Clavel también destaca que las grandes start-ups, aquellas que han alcanzado la categoría de unicornio o aspiran a serlo en el medio plazo, realizan enormes inversiones para captar talento. “Se apoyan en agencias de headhunting internacionales para fichar a los mejores empleados y directivos. Además, cuentan con equipos internos de recursos humanos muy potentes”, destaca el cazatalentos.

La pugna por los mejores empleados

La escasez de profesionales tecnológicos -agravada por el hecho de que muy pocas mujeres optan por formarse en este campo- es un hecho, y esto provoca que las start-ups tengan que competir duro para atraer a estos trabajadores cualificados. “Hace un par de años implementamos un referral program a través del cual recompensamos económicamente a nuestros empleados si nos recomiendan a otro profesional al que acabamos contratando”, relata Carolina Rosich, responsable de recursos humanos de Red Points. La directiva también destaca que su compañía dispone de un programa de phantom shares para ejecutivos y empleados clave, además de beneficios laborales clásicos como seguro médico gratuito y descuentos en la cuota del gimnasio. 

“La diversidad es un principio fundamental para nosotros, ya que enriquece los proyectos que llevamos a cabo y nos ayuda a pensar diferente”, afirma Garazi Marques, responsable de personal para Europa, Oriente Medio y África de Glovo. La firma de reparto a domicilio cuenta con un equipo de 700 empleados en sus oficinas españolas, 150 de los cuales son de fuera de la UE. “Somos una de las plantillas más diversas de España a pesar de que los trámites burocráticos y la discrecionalidad de las decisiones administrativas muchas veces dificultan la captación de talento internacional”, señala Marques.

“Creemos que trabajar en una start-up es una oportunidad muy interesante porque permite ser partícipe de un proyecto que está revolucionando todo un sector ”, valora la responsable de personal de Glovo. En Red Points opinan igual. “Actualmente son las multinacionales las que tienen que esforzarse más en seducir a los trabajadores. Los candidatos valoran la agilidad en los procesos y la posibilidad de tener voz en la toma de decisiones que les ofrece una start-up, y eso juega a favor de empresas como la nuestra”, asegura Carolina Rosich.