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Editorial

Un primer empujón que es imprescindible

Las entidades públicas deben actuar de catalizador y multiplicador

Agustí Sala

 Acto en Accio sobre financiacion de startups 

 Acto en Accio sobre financiacion de startups  / JOAN CORTADELLAS

Al empezar con un proyecto que se pretende que llegue a ser un negocio, los emprendedores acostumbran a recurrir a las denomindas tres 'f', por las palabras que representan en inglés ('family, friends and fools', es decir, familia, amigos y locos). No está mal contar con estos apoyos, en especial muy al comienzo; pero eso, si se quiere un ecosistema sólido, no es suficiente.

A pesar de la liquidez que existe en los mercados, con gestoras de capital riesgo en busca de rentabilidad dispuestas a invertir en empresas con potencial, esos son unos recursos para proyectos más cosolidados. Para ganar algo de atractivo al inicio están los fondos de capital 'semilla'.

Pero aún así, es imprescindible que exista un actor que complemente a todos los gestores e inversores especializados y que sirva para dar un primer empujón e incluso para ganar musculatura y consolidarse para atraer a inversores profesionales. Ese surge del sector público, a través de entidades como el Institut Català de Finances (ICF), en la Generalitat, o Enisa, dependiente del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo.

Y no solo en el apartado financiero, que, evidentemente, es primodrial, sino en el de fomentar la formación, los contactos y otros apoyos que también son fundamentales, como la Agència per la Competitivitat de l'Empresa, Acció o iniciativas municipales como Barcelona Activa. Todo ayuda. 

Esta entidades públicas son un elemento esencial, se diría que imprescindible, para que iniciativas que pueden tener potencial se vayan consolidando y se transformen en los Travelperk, Glovo, Badi, Red Points en un futuro no muy lejano. De eso se trata, de que los recursos públicos se usen de forma eficiente y que operen como un factor que, no solo suma, sino que multiplica.