Cómo empezó...

Deliveroo: El repartidor mundial que no gana pero nunca pierde

La empresa de reparto a domicilio encadena seis ejercicios seguidos de pérdidas pero continúa levantando rondas de financiación récord

Logo de l’empresa de repartiment de menjar a domicili Deliveroo.

Logo de l’empresa de repartiment de menjar a domicili Deliveroo. / Ferran Sendra (El Periódico)

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Gabriel Ubieto

Pocas empresas pueden presumir de ser reconocidas únicamente por el color de su marca. Las mochilas azul celeste que van y vienen en las bicicletas motos por las grandes ciudades de países de todo el mundo han contribuido a que Deliveroo sea una de ellas. La hoy multinacional de reparto de comida a domicilio nació en Londres en el 2013, de la mano de dos amigos de infancia Will Shu Greg Orlowsk. Tras seis años en activo se han convertido en uno de los iconos de la llamada nueva economía, con sus vicios y sus virtudes. Y este mayo cerró una ronda de financiación con otro de estos símbolos empresariales que parece que van a marcar este siglo XXI: Amazon, que lideró una inyección de 512 millones de euros.

Esta ha sido hasta ahora la dinámica de Deliveroo, que durante sus seis años de vida no ha dejado de aumentar su facturación, acumular pérdidas en todos sus ejercicios y, pese a ello, levantar rondas de financiación para seguir pedaleando. La primera fue de 4 millones de euros en el 2014 y desde entonces ha conseguido reunir alrededor de 1.370 millones de inversión.

Más que una empresa, Deliveroo es un modelo empresarial, hecho posible gracias a la democratización de las nuevas tecnologías. Su actividad pivota entorno a una app y una plantilla de personal cualificado de alrededor de 2.000 personas, que en mayo del 2018 hizo accionistas de la firma. El resto está externalizado, tanto los repartidores que pasean sus mochilas por las ciudades como los productos que estas contienen. La empresa, que opera actualmente en más de 500 ciudades en 14 países diferentes, estima trabajar en España con alrededor de 1.000 de estos 'riders'.

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Estos repartidores son autónomos y ganan alrededor de cinco euros por reparto, a lo que cabe descontar las cuotas a la Seguridad Social. Dicho modelo se encuentra en tela de juicio actualmente en varios países y en España la Inspección de Trabajo ya se ha pronunciado tanto en Barcelona como Valencia, considerando que deben ser asalariados. Lo que, de extenderse en jurisprudencia, transformaría el modelo empresarial de esta y otras firmas.

Deliveroo no ha dejado de mutar durante sus seis años de vida y la inversión de Amazon es una declaración de intenciones en este sentido. Este 2019 abrió en Madrid un programa piloto de restaurantes cerrados al público, únicamente pensados para que los restauradores preparen allí sus pedidos para ser concentrados y luego entregados por los 'riders'. La concentración de sus pedidos y la diversificación de estos, más allá de la comida, parece que van a ser las dos patas que van a guiar la próxima etapa de la multinacional, en la que, más allá de la expansión, su reto es empezar a hacer dinero por ella misma.