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EL RETO DE LA CONTAMINACIÓN

La calidad del aire, cuestión de salud

Luis Benavides

Vista de Barcelona en un día de alta contaminación.

Vista de Barcelona en un día de alta contaminación. / ARCHIVO / DANNY CAMINAL

La literatura científica demuestra que la mala calidad del aire tiene efectos en la salud de muchas personas, porque todas las personas estamos expuestas. En el caso de Barcelona, un informe elaborado por la Agència de Salud Pública de Barcelona estima que se podrían evitar cada año unos 250 muertos y casi 1.500 ingresos hospitalarios si se redujeran los niveles de contaminantes del aire, actualmente por encima de los valores límite recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y establecidos por la Unión Europea.

Barcelona es una de la ciudades europeas más contaminadas, y para revertir esta situación y mejorar así la calidad de vida de los barceloneses es necesario reducir el transporte en vehículo privado más contaminante y fomentar el transporte público sostenible. «Actualmente la principal fuente de contaminación nociva es el tráfico, pues la industria está deslocalizada y bastante reglamentada en cuanto a emisiones», subraya Bénédicte Jacquemin, investigadora de ISGlobal, un centro impulsado por la Obra Social La Caixa basado en el trabajo en red entre instituciones, centros hospitlarios y universidades. 

Partículas en el aire

Los  contaminantes más preocupantes son el NO2 o dióxido de nitrógeno y el material particulado o PM, clasificado en PM10 y PM2,5 en función de su tamaño. En ambos casos, la capital catalana supera los valores recomendados por la OMS. «Un 98% de la población puede estar expuesta a niveles superiores de PM10 de los establecidos por la OMS y un 68% a niveles superiores de NO2», detallan fuentes municipales, basándose en los informes realizados cada año por la Agència de Salut Pública de Barcelona (ASPB). Según el último informe, en cinco de las 11 estaciones de la Red de Vigilancia de la Contaminación Atmosférica se superaban los niveles recomendados.

Los niveles relativos a las partículas, que en su mayoría procede de los vehículos,  son los más preocupantes.  Y cuánto más pequeñas son las partículas, más perjudiciales son para la salud pues pueden alcanzar otros órganos diferentes de los pulmones. «El 50% de la contaminación de un coche de gasolina limpio procede del tubo de escape, y el otro 50% son partículas producidas por el desgaste de los frenos, neumáticos y asfalto», precisa la investigadora del ISGlobal, un centro de referencia internacional en investigación que persigue mejorar la salud global y promover la equidad en salud. 

Peligro invisible

La mala calidad del aire es un problema del que existe muy poca conciencia entre la población, según el Ayuntamiento de Barcelona, porque «la contaminación no se percibe, es invisible, aunque perjudica de manera severa la salud». Y es que cada vez hay más evidencias científicas, a partir de investigaciones, sobre los efectos dañinos de la contaminación en la salud de las personas. Está científicamente demostrado que cuando hay picos de contaminación, con una exposición aguda a componentes como el NO2 y los PM, aumenta la mortalidad y se agrava el estado de salud de personas con enfermedades cardiovasculares y pulmonares.  

Los colectivos más vulnerables a la contaminación son adultos con afectaciones de cardiopatías y enfermedades respiratorias, mujeres embarazadas, gente mayor y menores de seis años. A largo plazo, sin embargo, la contaminación afecta al conjunto de la población, dañando el sistema inmunológico y endocrino y a la fertilidad e incluso contribuyendo a la aparición de diabetes. «De manera crónica, a largo plazo, unos niveles elevados de contaminación afectan seriamente a la salud, desencadenando problemas respiratorios y cardiovasculares pero también en otros órganos como el cerebro», puntualiza la investigadora del ISGlobal.  Numerosas investigaciones corroboran esta afirmación. Por ejemplo, un estudio realizado con escolares de diferentes centros educativos de Barcelona concluyó que existía una afectación negativa en la maduración del cerebro de los más pequeños si estaba expuesto a una mayor contaminación atmosférica.

En esta misma línea, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC, en sus siglas en inglés), una división de la OMS, clasificó en el 2013 la contaminación ambiental en el nivel 1, el más alto en la escala, el de las sustancias cuyo riesgo para la salud está probado científicamente. «Ahora sabemos que la contaminación no solo es un riesgo importante para la salud en general, sino también una causa ambiental de muerte por cáncer», aseguró Kurt Straif, uno de los responsables de la clasificación de agentes cancerígenos en la agencia. A pesar de todo, los ambientólogos recomiendan desplazarse caminando o en bicicleta porque los beneficios de moverse y hacer deporte pesan mucho más que el aire contaminado que se pueda respirar. Asimismo, los expertos recomiendan evitar las horas puntas de contaminación en los desplazamientos a pie o en bicicleta o planear una ruta por zonas menos densas.

Reducir el tráfico

El Ayuntamiento de Barcelona hace frente al problema de salud y medioambiental que supone el tráfico con un paquete de 58 medidas incluidas en el ‘Programa de medidas contra la contaminación atmosférica de Barcelona’, presentado en el 2016. Una de las medidas, en vigor desde el pasado 1 de diciembre,  es la activación de la Zona de Bajas Emisiones en el ámbito de las Rondas de Barcelona, que restringe la circulación de los turismos y furgonetas más contaminantes mientras dure el episodio de contaminación. Las zonas de bajas emisiones son Barcelona (a excepción de los barrios de Collserola, los polígonos de la Zona Franca y las rondas), parte de L’Hospitalet de Llobregat y de Sant Adrià de Besòs, y los barrios de Cornellà y Esplugues de Llobregat situados en el interior del perímetro de las rondas.

El caso de episodio ambiental de contaminación por NO2 podría producirse una media de tres veces al año por unas condiciones metereológicas muy concretas. El Ayuntamiento informa de los avisos preventivos o episodios de contaminación a través de diferentes canales, incluyendo el 010 y el servicio gratuito de alertas por correo electrónico.  

Transporte activo

Los turismos más contaminantes son los coches con motor diésel, seguidos de los coches de gasolina y los eléctricos, que no emiten gases pero sí producen materia particulada, un cóctel que incluye el desgaste del asfalto, los neumáticos y los frenos. Así, la mejor solución pasa por mejorar y fomentar el uso del transporte público y promocionar el llamado transporte activo (a pie o bicicleta), libre de humos y  beneficioso para la salud

Medidas contra la contaminación atmosférica

El programa de medidas contra la contaminación atmosférica recoge medidas, algunas ya en marcha, cuyo objetivo es construir una movilidad segura, sostenible, equitativa y eficiente. 

Red de autobuses:
La nueva red de autobuses, formada por un total de 28 líneas, podría estar totalmente operativa en el otoño del 2018. Esta nueva red es, según los expertos, mucho más intuitiva y fácil de entender, por lo que está siendo muy bien acogida por los usuarios. 

Más carriles bici:
La bicicleta es una de las grandes apuestas del Ayuntamiento de Barcelona, que desde que empezó el mandato, en junio del 2015, ha llevado a cabo 44 actuaciones de corredores ciclistas. Así, la red de carriles bici ya ha crecido un 40% en los últimos dos años. El objetivo del consistorio es alcanzar los 233 kilómetros de viales ciclistas antes del 2019. 

Carriles VAO: 
Otra de las medidas incluidas en el plan de movilidad del ayuntamiento que persigue fomentar el transporte público es la discriminación positiva en la calzada para los autobuses y los vehículos de alta ocupación (VAO), unos carriles que fomentan el uso compartido del vehículo al tiempo que incentivan alternativas como el autobús, el tren o el metro. 

Zonas de bajas emisiones:
La zona de bajas emisiones es un área de más de 95 km2 que incluye Barcelona y municipios circundantes a las rondas donde se restringirá progresivamente la circulación de los vehículos más contaminantes (ver infografía).

Nuevas tarjetas: 
Las tarjetas T-Aire  y T-Verda metropolitana incentivan el uso de transporte público. La segunda está dirigida a las personas que decidan desguazar su coche con el compromiso de no adquirir  otro vehículo durante tres años, que es el periodo de vigencia del título. Esta tarjeta ofrece transporte público gratuito en seis zonas de transporte integrado.

Parquímetros:
En caso de episodio de contaminación por NO2 se activará la tasa para el estacionamiento regulado de vehículos en calzada, con un incremento de la tarifa de las áreas azul y verde de dos euros por hora, a los vehículos no residentes, los más contaminantes, que se sumarán a la tarifa habitual.

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