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    20 AÑOS DESPUÉS

    Mercedes Coghen: "Los milagros no existen"

    Medalla de oro en Barcelona 92 en hockey sobre hierba

    JOAN CARLES ARMENGOL

    El remate del 2-1 de la final contra Alemania fue de Eli Maragall, la sobrina del entonces alcalde de Barcelona; quien lanzaba aquellos tipos de falta era Carmen Barea; la figura era la portera, Mariví González Laguillo, y la capitana era Mercedes Coghen. Pero lo que importaba de verdad era el equipo: la sorprendente selección de hockey sobre hierba que dio a España la primera medalla olímpica de oro femenina en un deporte colectivo y que se convirtió en uno de los bombazos de los Juegos del 92. "Sigo encontrándome gente que gritaba, que nos animaba, porque veía a unas chicas que podían ser su hija, su sobrina o su prima, que consiguieron emocionar con un deporte desconocido y minoritario que no creía que les pudiese dar tantas alegrías", asegura Mercedes Coghen Alberdingk-Thijm, de padre de origen belga y madre holandesa, pero nacida en Madrid, colores que defiende ahora desde el ayuntamiento de la ciudad y, anteriormente, con la candidatura para los Juegos del 2016. Pese a los 20 años transcurridos, no acumula ni un gramo de grasa, y la indumentaria del equipo del 92 le sienta de maravilla cuando evoluciona por su entidad de siempre, el Club de Campo Villa de Madrid.

    Coghen habla de bombazo, pero no de milagro. "Los milagros no existen, aquello fue fruto del trabajo", afirma. Y desgrana sus recuerdos. Los 145 días que todas ellas viajaron por el mundo, en 1991, buscando rivales. "Competíamos con todo lo que se movía; si eran chicos, veteranos o juveniles, mejor, porque eso nos daba nivel". La Liga del 92 que se acaba pronto para que en abril se puedan concentrar, en régimen casi monacal, en Terrassa, la cuna del hockey. Fueron los primeros deportistas en entrar en la Vila Olímpica. "Con nuestra casa a cuestas", dice. Aquella dedicación exclusiva durante dos años comportó todo tipo de sacrificios (familia, estudios, excedencias...) hasta llegar a conformar un grupo loco por el hockey y lleno de carácter y compromiso. "Si no se llega unido a una competición de este nivel es imposible lograr un resultado así, porque lo más importante en un equipo es saber que la que está al lado lo va a dar todo por ti, aunque tenga un mal día".

    Y así fue. Australia en cuartos, Corea del Sur en semifinales (con prórroga) y Alemania en la final (prórroga) fueron cayendo ante el empuje de un grupo que se forjó desde la convicción. "Dos años antes, el seleccionador, José Brasa, nos reunió en la Residencia Blume de Madrid y nos planteó tres posibilidades: participar, como equipo organizador que éramos; esforzarnos un poco más y no quedar mal, o ir a por todas. A nadie se le pasó por la cabeza decir que queríamos ir a pasárnoslo bien o simplemente a pasear: fuimos con todo".

    La recompensa fue brutal. "Acabé agotada de las emociones. Además, me eligieron para llevar la bandera en la ceremonia de clausura: fue un detalle impresionante". Mercedes Coghen participó de una magia especial, la de Barcelona 92, que le gustaría que Madrid también pudiera reproducir en el 2020, tras sus candidaturas fallidas para el 2012 y el 2016. "Creo que Madrid podría repetir ese ambiente espectacular, porque es una ciudad de un tamaño ideal, donde todo está cerca y donde enseguida la gente se siente como en casa".