23 sep 2020

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ASUNTOS PROPIOS

Jordi Évole: "A los 5 años temí que el Skylab cayera sobre Cornellà"

La estrella de la tele publica libro, 'Confinados', y en octubre lleva a los cines la última entrevista de Pau Donés

Núria Navarro

Jordi Évole: "A los 5 años temí que el Skylab cayera sobre Cornellà"

PRODUCCIONES DEL BARRIO

Los inaccesibles suben al cuadrilátero sabiendo que recibirán uno de sus ganchos de izquierda en el mentón. Los vulnerables, como Pau Donés, que le confió su última entrevista -el resultado, 'Eso que tú me das', se estrenará en los cines en octubre-, se ponen en sus manos. Jordi Évole (Cornellà, 1974) dice que le ayuda la pinta. No le crean del todo (los Emmy no la han tomado en consideración al nominarlo).

-¿A quién entrevistaría en este instante?
-A Messi.

-Pregunta tonta la mía.
-Una semana antes del anuncio de que quería irse, le había comprado a mi hijo [Diego, 2006] la nueva equipación del Barça con el nombre de Messi. No sabía qué hacer, aunque había guardado el tíquet.

-Muchas emociones en poco tiempo.
-Últimamente lloro con menos vergüenza.

"A veces me da pena soltar una pregunta chunga y romper el clima de buen rollo"

-¿Sabe qué es la vergüenza?
-Sé qué es la responsabilidad. A veces me da pena soltar una pregunta chunga y romper un clima de buen rollo.

-La sensación de victoria no se la quita nadie.
-Antes de la pandemia, el mejor momento era la cena de final de rodaje. Aunque fuera un bocata en un cuartucho del palacio de Miraflores.

-No pasó tras el rodaje de Pau Donés. ¿No le dio cosa embarcarse en eso?
-Me llamó él y lo primero que hice fue consultar a su oncóloga. No me habría perdonado perjudicar a nadie. "Adelante –me dijo ella–. Pocos quieren visibilizar sus últimos días". Fue muy duro.

  

-Con los ilustres no le tiembla el pulso. ¿Cómo les baja la guardia?
-Juega a favor mi físico, digo muchas veces "¿cómo, cómo?" y escucho con mucha atención. Cada vez intento hablar menos en las entrevistas, hacer las preguntas más cortas. Y a veces le digo a un amigo que no se dedica a esto "¿qué pregunta le harías a este?", y me da una de puta madre. Hay que preguntar como lo haría la gente de la calle. La solemnidad mata el diálogo.

"Hay que preguntar como lo haría la gente de la calle"

-Usted ya no es gente de la calle.
-Alguien me dijo que habíamos hecho varios 'ochomiles'. Y sí, pero cada vez que hacemos uno da más vértigo.

-Me refería a que su productora tiene millón y medio de euros de beneficio.
-No acaban en los bolsillos de los socios. Los reinvertimos y hemos conseguido una plantilla de hasta 80 trabajadores con buenas condiciones laborales. Por lo demás, en casa aprendí que "si tienes cinco no gastes seis, gasta cuatro". Continúo haciendo la misma vida que cuando cobraba bastante menos.

-¿Cuánto hay de impostura en su imagen de buen tipo?
-De verdad que no sé qué voy a buscar, y a veces hago el ridículo. En 'Lo de Évole' del confinamiento le dije a Rosa Maria Sardà que llevaba años "luchando" contra el cáncer, ella contestó "yo no lucho, el cáncer siempre gana" e intenté convencerla de lo contrario. Al revisar las imágenes, pensé: "Tío, lo que tocaba era el silencio".

-Recorre ese y otros 'skypes' en el libro 'Confinados', donde desvela cómo consiguió el 'mail' del Papa.
-El secreto es el equipo. Venimos de muy abajo, hemos tenido mucha suerte, pero también hemos picado mucha piedra.

-¿En qué ha cambiado con los años?
-Continúo siendo el tío que trabajaba en Viladecans Televisió y salía a la calle a buscar una historia donde parecía que no había nada. La diferencia es que tenía muy idealizado el mundo del periodismo y el plano corto desgasta.

-Algo más personal, va.
-Durante el confinamiento he estado conmigo mismo -algo infrecuente-, y este verano he caminado por la montaña, desde Sant Maurici a la Vall d'Aran. Tengo momentos de mucha paz que me encantaría que durasen. Desde la tranquilidad pares mejores ideas que desde la angustia.

"Tengo momentos de mucha paz que me gustaría que durasen"

-¿Tiene idea de lo que nos viene?
-Ni puta idea. Pero será un mundo con más miedo del que teníamos. Lo que parecía sólido resulta que es líquido. El enemigo invisible obliga a no abrazarnos, a no besarnos. Tendremos que luchar para sacarnos el miedo.

-¿Cómo son los suyos?
-Tengo miedos anticipatorios. A los 5 años temí que el Skylab cayera en Cornellà. Me pongo en lo peor, para que lo poco de bueno que venga sea muy bueno.

-¿Es su punto flaco?
-Lo es la inseguridad. Dudo, busco consejo en un lado y en otro. Supongo que me acompañará siempre.

-Hasta que sea muy viejo. Es primo de Jordi Hurtado.
-Mi abuelo, primo hermano de su padre, murió con 95 años. Jordi nos enterrará a todos. Espero seguir la estela.