05 ago 2020

Ir a contenido

ASUNTOS PROPIOS

Silvia Abril: "La maternidad me colocó en un lugar de sombra"

La 'showoman' pone a su hija, Joanna, en el centro de la serie de novelas de aventuras 'Las fantásticas Hormiguets'

Núria Navarro

Silvia Abril: "La maternidad me colocó en un lugar de sombra"

Alguien (poco visionario y un pelín machista) dijo hace unos años que faltaba mucho para que hubiera una "Buenafuente mujer". Así, con su chispa y su ausencia de sentido del ridículo. Se equivocó. No solo hay cómicas –y muy buenas–, sino que una de ellas, Silvia Abril (Mataró, 1971), es la madre de su hija. Esa niña, Joanna, de 7 años, es una de las protagonistas de los dos primeros volúmenes de la serie 'Las fantásticas Hormiguets' (Beascoa), el debut literario de la 'showoman'.

-En la intimidad, ¿quién de los tres hace reír más?
-Andreu [Buenafuente], sin duda. Yo voy por casa como las locas y dejo poco espacio a los gags. Él es más zen. Yo lo comparo a la Brita, que tiene una carga de carbón y filtra el agua.

  

-Dos cómicos y una niña confinados. ¿Ha dado miga para una 'sitcom'?
-Hemos tenido momentos de mucha felicidad, por estar juntos. Hasta que desembarcó el 'Leit Motiv' en casa y todo saltó por los aires. Joanna comenzó a participar en la producción –Andreu dice que, si la dejáramos, nos 'produciría' la vida–, y le cogió gusto a mover la cámara y hacer de actriz. 

"Comparo a Andreu
[Buenafuente] con la Brita, que tiene una carga de carbón y filtra el agua"

-¿Eso le provoca orgullo o espanto?
-¡Orgullo! Tiene una capacidad brutal de adaptación.

-A los niños les horroriza ver a sus padres hacer el payaso.
-¡Uff, esta etapa está empezando ahora! Pensaba que me la saltaría, pero no. Ya comienza a decir: "Mamá, no ves que estoy con mis amigas, no hace falta que vengas a hacernos coreografías".

-Bueno, la ha hecho protagonista de una versión femenina de los Cinco.
-Era un recurso que tenía a mano: Joanna tiene un núcleo duro de amigas, inseparables, que son las protagonistas, y muchas de las aventuras son reales. He hecho un poco lo que Roser Capdevila hizo con sus trillizas.

-¿Su infancia fue tan chispeante?
-Fue maravillosa. Mis padres y mis tíos tenían alquilada una casa en Dosrius y, cada fin de semana, cogía mi caña y mi perra y, junto a mis primos, pasábamos el día inventando juegos, yendo en bici, chapoteando en la riera. Intento que Joanna, que es hija única, esté rodeada de familia y amigos, y que disfrute de la naturaleza.

-¿Lo consigue?
-¡Ya lo creo! La llaman Mowgli. Lleva el mismo flequillo y cuando ve un árbol, tiene que trepar. Yo soy una madre poco miedosa, muy permisiva. Quiero que explore sus límites. Me gustan los niños valientes, con autoestima y seguridad.

-Las hijas a veces tratan de corregir aspectos de sus madres.
-De mi madre, que hizo lo imposible por criar a cuatro, quizá he querido corregir el miedo. Al qué dirán, al ridículo. A Joanna le he enseñado desde pequeña a reírse de sí misma. A un niño sin sentido del ridículo no le pueden hacer nunca daño.

"Fui una niña a la que llamaban 'niño'. Tuve que lidiar con la crueldad que hay en el mundo infantil"

-¿En usted fue un mecanismo de defensa?
-Sí. Fui una niña a la que llamaban "niño" –no me dejaban entrar en los lavabos de niñas– y era gordita. Tuve que lidiar con la crueldad que hay en el mundo infantil. Por eso, a Joanna intento inculcarle también la empatía.

-La maternidad le llegó tarde. ¿Era lo que esperaba?
-La maternidad me colocó en un lugar de sombra. Todo pasaba por delante mío. De repente, debes luchar por un espacio que te arrebatan los hijos. Dejé la lectura y tantas otras cosas. A la vez, su amor nos ha nutrido. Pero, ahora que tiene 7 años y es autónoma, estoy rescatando con Andreu nuestra relación de pareja de antes de tenerla.

  

-Aun así, ha actuado, cantado, bailadococinadopresentado 'goyas', estrena peli la próxima semana...
-Lo que me ha pasado más factura es que no he querido perder la energía que ponía en casa. Cuando vivíamos en Barcelona, y Andreu en Madrid, la dejaba en el cole, cogía el puente aéreo y volvía para ducharla y explicarle el cuento. De locos. Y cuando estaba en 'Masterchef' me dijo un día: "Haz un pastel de caca y que te echen ya".

"Tengo 49 años y una rodilla hecha polvo de tanto caerme haciendo la Niña de Shrek. Me da rabia que mi físico pare mi alma"

-La lógica del amor.
-Entreno cada día para no perder la energía que me permite jugar como una niña. Salto a la comba y juego a gomas con Joanna. Pero tengo 49 años y una rodilla hecha polvo de tanto caerme haciendo la Niña de Shrek. Me da rabia que mi físico pare mi alma. Siempre he sido una coca-cola agitada.

-Ya se la ve.
-Una de las cosas que Andreu me ha enseñado en esta vida es que no hacer nada en casa puede hacerte feliz.

-¿Y lo cumple?
-Estoy preparando para otoño una obra para celebrar los 30º años de El Terrat, con todos los que participaron en algún momento.

La newsletter del director

Recibe en tu correo el análisis de la jornada de la mano del director de elPeriódico.com, Albert Sáez. 

Suscríbete

Sigue a El Periódico en Facebook