09 jul 2020

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Patio de butacas

Tras el rastro de Bette Davis

Emma Vilarasau y Nausicaa Bonnín, dirigidas por Sílvia Munt, se plantan frente al espejo en 'Eva contra Eva'

Olga Merino

De izquierda a derecha, Emma Vilarasau, Sílvia Munt y Nausicaa Bonnín.

De izquierda a derecha, Emma Vilarasau, Sílvia Munt y Nausicaa Bonnín. / ELISENDA PONS

Nadie fulminó mejor con la mirada a las mosquitas muertas. Nadie sostuvo el cigarrillo entre los dedos con más estilo que Bette Davis, cuyo papel de estrella entrada en años en ‘All about Eve’ (1950), traducida aquí como ‘Eva al desnudo’, dejó una escena gloriosa para los anales del cine: en medio de la fiesta de cumpleaños que organiza para su marido, cuando la diva advierte que el cónyuge anda tonteando con una actriz más joven —la rival que pretende hacerle la cama—, Bette Davis apura de un trago el ‘dry Martini’, enfila hacia las escaleras que llevan al piso superior, sube un par de peldaños, y allí, desde el púlpito improvisado, se da la vuelta y suelta a los invitados: “Ajústense los cinturones; esta noche vamos a tener tormenta”. En inglés suena aún más sulfúrico: “Fasten your seatbelts, it’s going to be a bumpy night”. Qué inmensa.

La misma Bette Davis llegó a confesar que Joseph L. Mankiewicz, el director de la película, la había “resucitado de entre los muertos” al confiarle el papel, puesto que ya había cumplido los 42 años cuando comenzó el rodaje, y a partir de esa edad, desengañémonos, a las actrices las devora la neblina de la invisibilidad. Pues bien, de este pretexto parte la obra ‘Eva contra Eva’, cuyo estreno está programado para el viernes 20 de marzo en el Teatre Romea, bajo la dirección de Sílvia Munt.

Vilarasau y Bonnín

Dos actrices frente a frente. Emma Vilarasau, quien encarna a una dama arrogante del teatro catalán, en la sesentena y en plena crisis, y Nausicaa Bonnín, en el papel de artista joven, una mujer de unos 35 años llena de pretensiones, inseguridad, rabia y mucha prisa. Pero, según explican las intérpretes y la directora durante un encuentro distendido, el autor de la adaptación, Pau Miró, ha sabido darle la vuelta como a un calcetín al clásico del cine, despojándolo de sus resabios misóginos, de esa visión de las dos mujeres como gatas en celo, con las uñas en ristre y dispuestas a sacarse la piel a tiras por un papel estelar o por meterse en la cama con un señor. “No somos ni más ni menos competitivas que los hombres”, apunta Vilarasau, mientras que Munt subraya que aún existe cierto morbo por la pelea femenina, por el perverso espectáculo de ver a una mujer hacerse vieja. 

En el montaje de Miró, a medio camino entre la comedia ácida y el ‘thriller’ psicológico, las dos actrices son rivales pero no enemigas. La una es el espejo (o el fantasma) de la otra. Cada una apuesta fuerte por lo suyo y, en cualquier caso, a quien le toca juzgar es al espectador. Bonnín —su personaje, mejor dicho— tiene todo el derecho de abrirse camino. Y Vilarasau, la actriz que encarna, se sabe en su mejor momento y, por ello, se resiste a que la borren de los escenarios. Pronuncia un frase de traca hacia el final de la obra: “A partir d’una edat et volen fer creure que fas nosa, però jo no penso callar. M’ha costat molts anys perseguir la meva veu”. ¡Brava!

Aquí, en el montaje teatral, lo que hace que la actriz veterana se sienta en la cuerda floja no es tanto su competidora, sino la actitud de los demás hacia ella, sobre todo la de su pareja (te has hecho mayor, nena). ‘Eva contra Eva’ sí conserva de la película en blanco y negro que la inspiró la retranca de la artista madura, su sentido de la ironía, su mirada sobre el mundo corrosiva, divertida y demoledora. Como cuando Bette Davis/Emma Vilarasau le firma un autógrafo a la aspirante a actriz, en apariencia inofensiva: “La vida es el ensayo de una obra que no se estrenará nunca”. Menudo zasca contra la ambición.

El elenco —lo completan Eduard Farelo, Andreu Benito y Marissa Josa— lleva consigo el marchamo de la buena suerte: ‘All about Eve’ es una de las películas con más nominaciones al Oscar de la historia. Así que mantienen la esperanza de que el maldito coronavirus no pueda impedir que disfrutemos de este estallido de pólvora sobre el escenario.

Contra la misoginia, la dinamita de las series

Llegada una cierta edad, a la actrices solo suelen brindarles personajes episódicos en series espantosas o bien papeles aceptables como secundarias —la madre, la hermana, la amante—, pero casi nunca como protagonistas. A Emma Vilarasau, por ejemplo, no han vuelto a ofrecerle nada de enjundia en la tele desde que encarnó a Teresa Clarís en ‘Ventdelplà’. Sin embargo, tanto la actriz como Sílvia Munt coinciden en que las series norteamericanas han dinamitado la situación porque cada vez hay más mujeres que escriben, producen y protagonizan. ¿Ejemplos? ‘El cuento de la criada’, ‘The crown’ o ‘Call the midwife’.