Entrevista

Yao Jing: “La paz entre Israel y Palestina debe basarse en la formalización de dos Estados"

El nuevo embajador de China en España, Yao Jing, considera que “no es un sueño chino ser la primera potencia mundial y rebasar a EEUU, que es una superpotencia"

El embajador Yao Jing, en Canarias.

El embajador Yao Jing, en Canarias. / Castro/La Provincia

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Nestor Santana

El embajador de la República Popular China en España, Yao Jing, ve preocupante la situación en Gaza y apunta a la formalización de dos Estados como la única vía para alcanzar la paz en Oriente Medio. El diplomático, que se estrenó en octubre en el cargo, ha estado en Gran Canaria, donde participó en un acto del Instituto Confucio para conmemorar el 50º aniversario de la apertura de relaciones entre su país y España.

¿Cuál es el estado de las relaciones entre España y China?

Esta es una cuestión muy importante. Antes de hablar con usted, he reflexionado mucho sobre la cuestión. Este año es el 50 aniversario de nuestras relaciones diplomáticas, y creo que es el momento de que nos replanteemos lo que hemos ganado durante este tiempo y lo que esperamos para los próximos 50 años. China y España tienen una relación bastante bien tejida, más a partir de este año, que hemos tenido el honor de recibir el pasado mes de marzo la visita del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que abrió una nueva etapa. Creo que para mantener los vínculos políticos es importante el respeto mutuo y la cooperación fructífera, y estos son los puntos clave de nuestros lazos.

¿Qué esperan de este vínculo en los próximos 50 años?

Desde el punto de vista chino, se concede una gran importancia a la relación con España. Un socio estratégico con el que queremos seguir cooperando en el plano del desarrollo económico e impulsando intercambios culturales.

Ahora mismo la gobernabilidad de España no está pasando por su mejor momento. ¿Cómo afecta esta ‘crisis política’ a los intereses comerciales chinos?

Como embajador tengo que estar informado sobre el desarrollo de la política nacional, pero la posición de China en lo que respecta a las cuestiones internas del resto está muy clara: la seguimos, pero nunca interferimos. Lo único que puedo decir es que tenemos los mejores deseos para el pueblo español y su Gobierno.

¿Cómo definiría el estado actual en el que se encuentra la economía y la sociedad China?

Tras la pandemia, al igual que Europa y el resto del mundo, China está tratando de recuperarse. Tenemos bastante confianza en nuestra economía. Si nos fijamos en las cifras de los tres primeros trimestres de este año, hemos logrado que el PIB crezca un 5,2%, hemos conseguido potenciar el gran mercado chino y hemos asegurado el futuro de la cooperación exterior con otros países. Con este panorama, creo, sin duda, que obtendremos buenos resultados.

Son la segunda potencia mundial, ¿adelantarán a EEUU y conseguirán el primer puesto antes de 2030?

Aunque seamos la segunda economía del mundo, en cuanto a potencia, China sigue siendo un país en desarrollo. Por ejemplo, el PIB per cápita apenas ronda los 10.000 dólares al año. Es mucho menos que el español, creo. No tenemos ninguna política cuyo objetivo sea alcanzar a Estados Unidos, que es una superpotencia y está más avanzado que nosotros en ciertas áreas. No es un sueño chino ni el fin de nuestra estrategia en el exterior.

¿En qué punto se encuentran los lazos con EEUU?

Para entenderlos hay que analizar la trayectoria que han tenido en la última década. Nuestro país está trabajando para que estas relaciones se fundamenten en el respeto mutuo, en el respeto a la soberanía. Tenemos que acomodar las preocupaciones de cada uno, pero de manera, a mi juicio, razonable. Ambas partes debemos adoptar una actitud de cooperación, colaboración y responsabilidad mutua. No debemos culparnos, ni sancionarnos, ni limitarnos entre nosotros. Nuestras poblaciones son muy numerosas y nuestras economías muy grandes, además ambos tenemos una gran responsabilidad como miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU. Tenemos un papel vital para conseguir la paz y la estabilidad en el mundo, pero en este momento, China y EEUU siguen patrones diferentes. Nosotros queremos ser más cooperativos. Creo que deben abrir su mente y hacerse cargo de sus obligaciones.

Hablaba de conseguir la paz, ¿cuál es la vía china por la que apuesta China para conseguir un alto al fuego en Gaza?

Lo que está ocurriendo en Gaza es trágico y preocupante. Todo el mundo sabe cuál es la razón y el trasfondo. China condena todo tipo de ataques contra la población civil y considera que el conocido derecho a la autodefensa debe limitarse a lo que dicta el derecho internacional. En definitiva, el proceso de paz en Oriente Medio debe continuar sobre la base de que se deben formalizar dos Estados. Por ahora, lo prioritario es alcanzar un alto al fuego. La violencia no se resolverá con más violencia. Si la paz es el destino final, no se puede luchar en una guerra. Las conversaciones son la única manera de llegar a un consenso. Estamos colaborando con otros socios para conseguir que los bandos se sienten a hablar. Sin embargo, las cosas se están desarrollando en contra de nuestra voluntad.

¿Usted es optimista?

Tengo que ser optimista porque esta violencia no es sostenible. Cada día la gente de ambos lados sufre. No es la situación que queremos.

Un líder de Hamás, Jaled Meshaal, ha afirmado en una entrevista que China planea un ataque en Taiwán similar al que ellos han puesto en marcha en Israel. ¿Es un bulo?

No conozco a ese tipo y la comparación que ha hecho entre Oriente Medio y Taiwán es muy poco realista. Taiwán forma parte de China y estamos haciendo todo lo posible para resolver pacíficamente este capítulo de nuestra historia. El problema es que hay un pequeño número de personas en la isla, así como en la comunidad internacional, que quieren convertirlo en un gran conflicto. Ambas situaciones no son comparables, son totalmente diferentes. Nuestra política hacia Taiwán es buscar un acuerdo pacífico. El propósito chino no es la violencia, se basa siempre en la paz.

¿Calificaría a China de país comunista?

Por supuesto, antes éramos un imperio con una dinastía en el Gobierno, pero desde que el Partido Comunista Chino (PCC) fue establecido en 1921 somos un país comunista y socialista. Este es el único camino para lograr los objetivos de bienestar que queremos en nuestra sociedad. El PCC ha conseguido que nos independicemos de las potencias externas, que tengamos una integridad territorial plena sin peligro de sufrir invasiones y ejerce el liderazgo popular sobre toda la sociedad. También ha logrado que el país pase de ser una economía pobre a una relativamente desarrollada y ha mantenido nuestra independencia cultural. Así que, sí, somos una sociedad comunista, pero con características chinas. Nuestro objetivo no es expandir nuestro sistema a otros países.

¿Cree que en Occidente tenemos una percepción errónea del comunismo?

Si nos fijamos en los documentos sobre los que erige el Estado chino, la base de los mismos es la democracia, la libertad, la apertura y los derechos. Por lo tanto, creo que a veces sí se tiene en Occidente una concepción errónea de China.

Han entrado con fuerza como inversores en África. ¿Por qué son tan atractivos los acuerdos con China para los países africanos?

África es un vasto territorio, una gran tierra. Cuando China tiene algún tipo de logro económico, es natural que ofrezca ayuda o asistencia para el desarrollo a otros. Ofrecemos a los países africanos inversiones en infraestructura y transportes, sobre todo para ferrocarriles, carreteras o autopistas. No son países muy ricos, por lo que brindamos también algunos tipos cooperación en materia de formación de profesionales o gestores. Esto es básicamente lo que estamos haciendo. Tenemos de buenos amigos en África. Ellos apoyaron a los chinos para avanzar hacia la independencia, hacia la soberanía, y ahora como es natural nos toca devolvérselo. En el pasado, cuando éramos pobres, recibimos su ayuda. Y ahora que somos un poco ricos, les ofrecemos nuestro dinero.

¿Esos intereses económicos están acompañados de intereses geoestratégicos? Sobre todo, para aplacar la influencia de EEUU y Rusia en el área.

 No creo que China tenga ningún plan estratégico para competir con nadie. África es muy vasta y cualquier otro país, como Francia, Estados Unidos, e incluso España, tiene influencia, tiene sus áreas de influencia. Nosotros no podemos abarcarlo todo, es algo poco realista. España tiene más presencia en la parte norte, Francia en las zonas francófonas. Nuestro país lo único que quiere es compartir esa responsabilidad que tenemos las grandes economías con el desarrollo de este continente. Esta es la política básica.

De cara al futuro, ¿Cuáles son los retos que tiene por delante su nación?

Como tenemos una gran población, tenemos que gestionar un desarrollo adecuado de nuestra economía, que se basa en priorizar el mercado interno y la cooperación internacional. Un reto es dinamizar el consumo interno. La parte occidental de China tiene un desarrollo más parecido al de algunos países de África frente a las zonas ricas de la oriental. Hay un desequilibrio en el país que debemos solventar. Otro es que dependemos mucho de la volatilidad de la economía mundial. Somos el mayor socio comercial de la mayoría de los países con muchas inversiones en el extranjero. No deberíamos de sufrir sanciones, limitaciones o investigaciones por parte de otros estados, queremos un entorno internacional justo para realizar transacciones. Y por último, la paz. La economía solo puede lograrse en paz. Si tenemos estos problemas en Ucrania, si tenemos estos problemas en Oriente Medio, si tenemos todo este tipo de problemas, la cosa se complica.

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¿Y los objetivos de desarrollo sostenible?

Claro, el desarrollo sostenible es prioritario para China. Estamos cambiando muchas de nuestras centrales de carbón por el hidrógeno u otro tipo de fuentes limpias.

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