Nuevo cónclave

La debacle conservadora da alas al Partido Laborista en el inicio de su conferencia anual

Deriva ultra, transfobia y luchas internas: las claves del congreso del Partido Conservador británico

El líder del Partido Laborista, Keir Starmer, durante la conferencia del partido en Liverpool, este martes.

El líder del Partido Laborista, Keir Starmer, durante la conferencia del partido en Liverpool, este martes. / OLI SCARFF

Lucas Font

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El Partido Laborista inicia este domingo su conferencia anual envuelto en una nube de optimismo. Las encuestas mantienen la ventaja de más de 15 puntos sobre el Partido Conservador a pesar del impulso que los ‘tories’ han tratado de dar a la formación en su propio cónclave esta misma semana, mientras que la aplastante victoria este jueves en las elecciones anticipadas de Rutherglen and Hamilton West, una circunscripción en la periferia de Glasgow, han inyectado confianza en un buen resultado en Escocia en las próximas elecciones generales. Con estas dos noticias dará comienzo la conferencia de Liverpool, en la que los laboristas prevén fijar durante los próximos cuatro días la que será su hoja de ruta en el camino a Downing Street.

“Lo que quieren los laboristas es mantener el impulso y la ventaja que tienen en las encuestas”, explica el politólogo Mark Wickham-Jones, experto en el Partido Laborista. “El énfasis de la conferencia va a estar en la estrategia electoral, más que en definir el programa político del partido, o en ofrecer algún tipo de visión de lo que quiere hacer”, añade el profesor de la Universidad de Bristol. El objetivo del líder laborista, Keir Starmer, es evitar entrar en grandes polémicas que le puedan costar la amplia ventaja con la que cuenta actualmente sobre los conservadores. 

Deriva hacia el centro

La conferencia será una oportunidad para afianzar al sector más centrista de la formación en el núcleo de poder. La intención de estos grupos es mantener la agenda fijada por la dirección, a pesar de que las facciones más a la izquierda también tratarán de poner sobre la mesa algunas de sus propuestas, como la nacionalización de los servicios básicos o una mayor financiación para la construcción de vivienda pública. “En primer lugar tendremos que votar sobre los asuntos que debatiremos, lo cual permitirá ver si la dirección consigue evitar debates como el gasto infundado de dinero público”, explica a EL PERIÓDICO Luke Akehurst, codirector de 'Labour to Win', la facción mayoritaria del laborismo moderado. 

La dirección de la formación tiene previsto dar un papel principal a la economía. Prueba de ello es la presencia destacada de empresarios en el cónclave y la expectación creada alrededor del discurso de Rachel Reeves, la portavoz del partido en materia económica, previsto para este lunes. “El discurso tratará en gran medida de tranquilizar al público y a los mercados”, asegura Akehurst. “El objetivo es lanzar el mensaje de que sabemos cómo gestionar la economía y cómo conectar nuestras políticas verdes con el crecimiento. Es un mensaje contrario al del Partido Conservaodor, que defiende que todo lo que tenga que ver con el medio ambiente va a ser malo para la economía”.

Ataques a los 'tories'

Los laboristas pretenden lanzar alguna propuesta novedosa en materia económica o de vivienda, aunque se espera que gran parte de los discursos estén destinados a atacar a unos conservadores desgastados tras 13 años en el poder. El discurso del primer ministro, Rishi Sunak, en el que se presentó como un líder capaz de cambiar la forma de hacer política, fue recibido con indiferencia por la mayoría de la población y, por ahora, no ha causado un gran impacto en las encuestas. “Parte de la esencia del discurso de Sunak fue que ha llegado la hora del cambio, y que él puede ofrecerlo. Pero los laboristas van a responder con fuerza a este mensaje y van a decir: ‘sí, es hora de cambiar, pero eso nos atañe a nosotros”, asegura el profesor Wickham-Jones.

El difícil momento económico que atraviesan muchas familias británicas, golpeadas por el aumento del precio de las hipotecas y de los alimentos, será el centro de los ataques a los ‘tories’, al que se sumarán las críticas por la precaria situación de servicios públicos como la sanidad o la educación, con largas listas de espera en el Servicio Nacional de Salud y más de un centenar de escuelas en riesgo de derrumbe por la escasa inversión en las infraestructuras. 

“Será una conferencia en la que los militantes laboristas estarán bastante a la defensiva. Al final, el mensaje es que saben que acabarán en el Gobierno si no meten la pata”, explica Christopher Kirkland, autor del libro ‘Labour’s Party Economic Ideology’ (La Política Económica del Partido Laborista) y profesor de la Universidad de York St. John. Pero a pesar de la ventaja que el partido tiene ahora en las encuestas, Kirkland alerta de que todavía es pronto para dar por hecha la victoria. “Creo que veremos celebraciones contenidas. Nunca se puede decir nunca en la política británica, y menos en los últimos diez años”.