Guerra de Ucrania

Marc Marginedas, desde Ucrania: Nandi, el valenciano que ha ido a Ucrania a luchar "por la paz en Europa"

Integrado en la Legión Georgiana, este antiguo miembro de las Fuerzas Especiales equipara su misión en el país eslavo a "casi defender a España"

Nandi Combatiente Espanyol a la Legion Georgiana

Nandi Combatiente Espanyol a la Legion Georgiana / MARC MARGINEDAS

Marc Marginedas

Marc Marginedas

Por qué confiar en El PeriódicoPor qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Está visiblemente satisfecho, se podría decir que hasta entusiasmado, una circunstancia que delata la amplia sonrisa de oreja a oreja que blande durante toda la entrevista. En el fondo, está cumpliendo "el sueño de su vida", que se resume en ejercer la profesión de militar y poner en práctica todo lo aprendido durante su paso por las Fuerzas Especiales españolas hace ya algún tiempo, en un conflicto donde, además, las cosas están claras y en su opinión está bien definido quién es el agresor y quién es el agredido. Abandonó España a hurtadillas, sin que se enterase ni siquiera su esposa, a la que telefoneó una vez ya estaba en Ucrania, un país que, segñun cree, "necesita en estos momentos la ayuda" de Occidente y en donde se están dirimiendo cosas tan trascendentales como "la paz en Europa". Desde hace unas semanas, Nandi, como se le conoce aquí a este valenciano fornido y de elevada estatura, se ha integrado en la Legión Georgiana, una fuerza multinacional comandada por Mamuka Mamulashvili y en la que combaten voluntarios procedentes de entre 25 y 30 países.

"Es una suerte estar integrado en la Legión Georgiana; aunque tenemos una barrera importante con el idioma los georgianos y los españoles somos muy parecidos; además, estamos a las órdenes de Mamulashvili; es un excelente comandante", asegura desde un punto indeterminado del frente sur en Ucrania que ha demandado que no sea revelado. Mamuka Mamulashvili es quizás uno de los mandos militares más carismáticos y con más experiencia que luchan en el bando ucraniano. Con 14 años, combatió en la guerra de Abjasia que enfrentó a las fuerzas gubernamentales de su país los separatistas de esa región en 1992 y 1993, una revuelta azuzada desde la vecina Federación Rusa. Ha participado también en la primera guerra chechena en el bando rebelde, y en 2013 se trasladó a Ucrania para apoyar a las autoridades emergidas del Euromaidán, fundando entonces la unidad que ahora dirige.

Contrato y salario

Nandi ha firmado un contrato y cobra un salario como soldado, pero intenta disipar cualquier posible comparación con un mercenario que le da igual la causa por la que lucha y al que únicamente motiva una paga: "No conozco a nadie que esté aquí por el sueldo", proclama a viva voz en un momento del encuentro. Tiene mujer y dos hijos, la primera se llevó un gran disgusto cuando se enteró de la noticia, aunque su hijo varón parece entender mejor su necesidad de combatir. En cualquier momento, por causas de salud, puede rescindir el acuerdo y regresar a casa, aunque no tiene ninguna intención de hacerlo. El regreso, eso sí, le puede causar problemas legales con las autoridades judiciales españolas, aunque la creciente implicación de nuestro país en el conflicto le genera calma. "He hablado con dos abogados, en un principio sí que podría tener problemas, pero a partir del momento en que España envía armas, tengo una sensación de tranquilidad, según las noticias que me dan" (los letrados), destaca.

La pequeña frustración de Nandi en el tiempo que lleva desplegado apareció al comprobar que la contienda en Ucrania es sobre todo una guerra "entre artillerías", en unas operaciones militares en las que tienen escaso peso los combates cuerpo a cuerpo. Pero él está "aquí y allá", a lo que dispongan los mandos militares de la unidad multinacional en la que se ha integrado. Y durante la conversación, no emerge ni un solo atisbo de duda acerca de la conveniencia de su presencia en el país eslavo. Defender a Ucrania de la invasión rusa "es un poco como defender a España", sentencia.