Un año de contienda bélica

Rusia y Ucrania, ahora o nunca: los 3 posibles escenarios de futuro en la guerra

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EL PERIÓDICO analiza las posibilidades de éxito de Putin y Zelenski en el primer aniversario de la invasión rusa

Una casa arde después de un ataque militar ruso, mientras continúa el ataque de Rusia contra Ucrania, cerca de la ciudad de Vuhledar, región de Donetsk, Ucrania

Una casa arde después de un ataque militar ruso, mientras continúa el ataque de Rusia contra Ucrania, cerca de la ciudad de Vuhledar, región de Donetsk, Ucrania / REUTERS/Oleksandr Ratushniak

Marc Marginedas

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Tras encajar sonoros reveses militares en el campo de batalla en otoño y principios de invierno, Rusia parece guiarse en las últimas semanas por las prisas y el apremio. O lo que es lo mismo, por el lema "ahora o nunca". De acuerdo con los informes de los servicios de inteligencia ucranianos, el presidente Vladímir Putin ha establecido como objetivo para sus tropas hacerse con el control completo de las provincias de Donetsk y Lugansk coincidiendo con el primer aniversario del inicio de la guerra, el próximo 24 de febrero, y aprovechando de paso la ventana de oportunidad que le conceden las próximas semanas, en las que el Ejército de Kiev estará aún a la defensiva y todavía no serán operativas las nuevas armas autorizadas por los gobiernos occidentales, como los tanques Leopard.

Tras consultar con informes y expertos militares, EL PERIÓDICO intenta desvelar la materialización concreta de dichas órdenes en el frente bélico, el posible alcance de la ofensiva, las posibilidades de éxito del Kremlin, y por último, las capacidades de Ucrania de responder al desafío.

¿Qué se sabe de los preparativos de la ofensiva?

Si no se trata de un señuelo, todo apunta a que el esfuerzo bélico ruso se concentrará principalmente en Lugansk, aunque también en Donetsk. La primera provincia estuvo temporalmente en su totalidad bajo control de las tropas rusas, pero en septiembre, el bando ucraniano se apuntó una simbólica victoria con la liberación de la pequeña localidad de Bilohorivka, de apenas 134 habitantes, arruinando las victoriosas proclamas rusas de la primavera tras la conquista de Lisichansk, la última gran ciudad de esta demarcación en manos ucranianas.

Según el Instituto de Estudios sobre la Guerra (ISW), en Lugansk el bando ruso está concentrando tropas, trasladando personal militar, e incluso bloqueando el acceso a internet para impedir que los residentes leales al Gobierno de Kiev revelen posiciones del Ejército ruso al enemigo. "El esfuerzo más probable es en Donetsk y Lugansk, donde Rusia está logrando algunos avances desde enero y donde continuará intentando romper las líneas ucranianas", certifica en un email David Lewis, profesor de Política Global en la Universidad de Exeter y experto en seguridad internacional y autoritarismo.

¿Qué posibilidades tiene el Kremlin de lograr una victoria?

Más que un golpe decisivo que fuerce a los ucranianos a capitular, o a entablar una negociación en condiciones favorables para Moscú, a lo máximo que el bando ruso puede aspirar es a fijar unas nuevas líneas defensivas y a hacer retroceder a su adversario. Y en ningún caso, el objetivo de conquistar en su totalidad ambas provincias es alcanzable antes del 24 de febrero, la fecha fatídica, sostienen los analistas. "La ofensiva, de hecho, ya ha comenzado, e intentarán conquistar más territorio en el Donbás; no es probable que piensen que puedan lograr un éxito importante antes del 24; lo más probable es que hayan planeado una ofensiva que se prolongue durante el mes de marzo y fije nuevas defensas", valora Lewis. Eso sí. Cualquier eventual conquista, por ejemplo la localidad de Bajmut, será a costa de "grandes pérdidas", continúa este experto, descartando a su vez que puedan acercarse a las poblaciones de Kramatorsk y Slaviansk, "fuertemente fortificadas".

Existen zonas del frente, más allá del Donbás, donde Rusia no debe descuidarse ni, desde luego, mantener una actitud de verlas venir. Uno de estos lugares se halla en el sur, concretamente en la provincia de Zaporiyia. En esta zona, el corredor terrestre que logró establecer entre Crimea y el Donbás al inicio del conflicto es muy vulnerable, y una eventual contraofensiva ucraniana aquí podría echar por tierra el principal logro de sus tropas desde el inicio de la ofensiva. "Rusia querría alejar sus líneas de Melitópol" para que el pasillo terrestre esté "menos expuesto", resume el académico británico.

¿Cuál es la posible respuesta de Ucrania a la ofensiva?

Con un empate momentáneo sobre el terreno, todo dependerá de la capacidad de ambos bandos de reponer sus estocs de armas. Según el profesor Lewis, ucranianos y rusos han iniciado una suerte de "carrera de armamentos", los primeros a partir de Occidente y los segundos con adquisiciones "a Irán", uno de los escasos aliados con que cuenta el Kremlin, lo que permite adelantar un "recrudecimiento de las hostilidades" en las próximas semanas aunque sin posibilidades de que ninguno aseste ningún golpe decisivo.

Si la ofensiva rusa no produce los resultados deseados y el Ejército del Kremlin experimenta pérdidas como las sufridas durante el asalto a la localidad de Vuhledar, donde se habla de incidentes de gran gravedad -como la aniquilación de una treintena de blindados en un solo ataque- las cosas se podrían poner muy difíciles para Moscú, abriendo la puerta a una ulterior contraofensiva ucraniana de cara a la primavera. "Esta ofensiva rusa podría acabar ofreciendo la oportunidad para una contraofensiva ucraniana efectiva", concluye el profesor de la Universidad de Exeter. Por contra, si esta población acaba cayendo en manos rusas, como ha sido proclamado ya varias veces en multitud de mensajes y anuncios propagandísticos, las tropas rusas podrían haber roto el frente entre las provincias de Zaporiyia y Donetsk, abriendo una brecha de penetración en las líneas ucranianas. Los combates en esa población son encarnizados, tal y como ha reconocido estos últimos el propio presidente Volodímir Zelenski.