Relevo en Downing Street

Truss descarta costear la ayuda a las familias con un impuesto a los beneficios de las energéticas

El líder laborista la acusa de forzar a los trabajadores de pagar la factura "durante décadas"

La nueva primera ministra británica, Liz Truss, frente a la residencia oficial de Downing Street, este miércoles.

La nueva primera ministra británica, Liz Truss, frente a la residencia oficial de Downing Street, este miércoles. / TOBY MELVILLE (REUTERS)

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Begoña Arce
Begoña Arce

Periodista

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La nueva primera ministra británica, Liz Truss, dará a conocer este jueves el paquete de medidas para ayudar a los hogares británicos a pagar las facturas de la luz y el gas en los próximos meses. Truss confirmó la presentación del plan al inicio de la sesión de control semanal en la Cámara de los Comunes en la que se estrenaba como primera ministra. "Voy a actuar inmediatamente para ayudar a la gente con las facturas de la energía. Haré un anunció mañana en esta Cámara para que la gente tenga la certeza y esté segura de que superará este invierno", dijo.

La crisis energética, la cuestión más urgente a la que se enfrentan los británicos, protagonizó el cara a cara con el líder de la oposición, Keir Starmer. Tanto conservadores como laboristas, al igual que el resto de los partidos minoritarios, reconocen la necesidad de poner un tope al precio de la factura energética. La discrepancia fundamental surge a la hora de terminar de dónde saldrán los fondos para ese monumental plan que puede superar con creces los 100.000 millones de euros.

¿Quién paga la factura?

Truss descarta la posibilidad de financiar deuda con un impuesto (Windfall tax) a los beneficios billonarios extra de las compañías de energía, como pide Starmer. Este reprochó a los conservadores que hayan cambiado de jefe, pero no de filosofía. "Es proteger los beneficios del gas y la electricidad y forzar a los trabajadores a pagar la factura", afirmó. "Ella es la cuarta primera ministra en seis años. La cara puede cambiar, pero la historia sigue siendo la misma". Truss, según Starmer, está dando prioridad a los intereses de una industria que está haciendo beneficios de 170.000 millones y por ello "va a pedir dinero prestado que no necesitamos" y será la gente "la que tenga que pagar durante décadas". La nueva jefa el frente de Gobierno respondió desde la pura doctrina thatcherista. "Este país no puede poner tasas en el camino hacia el crecimiento. La manera en que nuestra economía va a crecer es atrayendo inversiones, manteniendo los impuestos bajos, haciendo las reformas necesarias para construir proyectos rápidamente y esa es la manera de crear puestos de trabajo y oportunidades para nuestro país".  

 

Gobierno de aliados y amigos

La intervención en la Cámara Comunes estuvo precedida por el primer Consejo de Ministros del nuevo gabinete en Downing Street. La reunión también estuvo dedicada a examinar los propósitos en preparación para atajar la crisis energética, poniendo un límite al monto de los recibos.

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Truss se ha rodeado en el Gobierno de aliados y amigos muy próximos, excluyendo a las figuras senior del Partido Conservador que no comulgan con sus planes económicos, especialmente la bajada de impuestos, que su rival, Rishi Sunak, calificó de sin sentido. Los que trabajaron con el derrotado en la campaña de las primarias han sido excluidos de los puestos de responsabilidad. Sunak ha vuelto a ser un simple diputado a la espera de una segunda oportunidad política o de tomar otros rumbos profesionales.

Uno de los afectados por la brutal barrida ha calificado lo ocurrido de "purga", algo que puede tener consecuencias a la hora de mantener la disciplina interna en el partido. Thérèse Coffey, la nueva viceprimera ministra, titular de Sanidad y gran amiga de Truss, negó que ésta haya dado prioridad a la lealtad frente a la competencia, un error que ya cometió Boris Johnson, prefiriendo los acólitos y dejando a un lado el talento y la experiencia. Todo eso se reflejó en el nivel de su equipo a lo largo de tres años.