Escándalo en el Reino Unido

El informe del 'partygate' constata borracheras, peleas y fiestas hasta las 4 de la mañana en Downing Street

  • Johnson justifica su asistencia a las despedidas de algunos trabajadores en que tenía que pasarse para "darles las gracias por sus servicios"

  • La oposición califica el documento de "monumento a la arrogancia del Gobierno" y vuelve a pedir su dimisión

El primer ministro británico, Boris Johnson, abandona Downing Street para dirigirse a la Cámara de los Comunes, este miércoles.

El primer ministro británico, Boris Johnson, abandona Downing Street para dirigirse a la Cámara de los Comunes, este miércoles. / DANIEL LEAL (AFP)

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Begoña Arce
Begoña Arce

Periodista

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Fiestas hasta las cuatro de la madrugada. Alcohol en exceso, borracheras, vómitos, una pelea, música y karaoke. Los detalles en el informe final de la investigación llevada a cabo por la funcionaria de alto rango Sue Gray sobre las fiestas en Downing Street durante la pandemia son reveladoras del clima de indiferencia a las normas y la ley que regía en la residencia oficial del Primer Ministro. Tras la fiesta de despedida del director de Comunicaciones James Slack, finalizada de madrugada, los limpiadores se encontraron con salpicaduras de vino en las paredes y mensajes advirtiendo a los participantes que dejaran el edificio por la puerta de atrás, según el informe. "Muchos se van a sentir consternados con que un comportamiento de este tipo tuviera lugar a esta escala en el corazón del Gobierno", advierte Gray. "El público tiene el derecho a esperar un nivel muy alto de estándares en el comportamiento de estos sitios y claramente lo que ha ocurrido está muy por debajo de ello", concluye.

Boris Johnson encajó los resultados de la investigación pidiendo disculpas en la Cámara de los Comunes, que repitió en una conferencia de prensa posterior, como ya hizo en ocasiones anteriores. "Asumo completamente la responsabilidad de todo lo que ocurrió bajo mi control". Entre justificaciones y disculpas, aseguró no saber nada de los eventos en que se infringieron las normas, porque él, afirmó, "no estaba allí". Cuando le preguntaron directamente si ha mentido la respuesta fue "no".

Después de seis meses de espera, el informe final de Gray sobre el 'partygate' hubiera tumbado cualquier gobierno democrático que respete la ley, pero no el de Boris Johnson. Como ya hiciera en sus conclusiones preliminares el pasado mes de enero, Gray condena la falta de liderazgo. "En los acontecimientos que he investigado participaron los líderes del Gobierno. Muchos de ellos no deberían haberse permitido", destaca. "También sucede que funcionarios de menor rango creyeron que su participación estaba permitida, dada la presencia de sus jefes", algo, anota, a tener en cuenta, si se toman medidas disciplinarias. A quien pide que cargue con las responsabilidades de lo acontecido es al Gobierno, aunque no cita expresamente el nombre de Johnson. "Los líderes, tanto políticos como de la administración, deben asumir la responsabilidad de esa cultura", concluye.

Monumento a la arrogancia

El informe de 37 páginas estudia 16 fiestas y contiene nueve fotos. Cuatro de ellas son del cumpleaños de Johnson en junio de 2020, en la sala donde se celebran los consejos de ministros. Aparece con el ministro de Finanzas, Rishi Sunak, y el secretario de Gabinete, Simon Case. El primer ministro fue multado por ese evento, pero esa ha sido su única sanción de las 126 que impuso la policía. Nos hay más multas para él, a pesar de aparecer en otras cinco fotos del informe, en otra fiesta que tuvo lugar en noviembre del 2020, brindando con un vaso de vino en la mano.

Johnson trató de justificar la presencia en esa y otras reuniones similares de despedida de algún miembro del personal. "Participé brevemente en esos eventos para darles las gracias por sus servicios, porque creo que es una de las obligaciones fundamentales del liderazgo". Obligación, según él, para que los que se van sientan que se reconoce su labor. "Creo que era lo adecuado darles las gracias", fue "un acto de trabajo" y de hecho "no me multaron por esos eventos". El líder laborista, Keir Starmer, calificó el informe de "monumento a la arrogancia del Gobierno de Johnson". La oposición volvió a pedir su dimisión, al igual que algunos diputados conservadores.

Investigación de la BBC

Horas antes de hacerse público el informe, en el programa de investigación Panorama de la BBC, tres testigos, sin mostrar su figura y doblados por actores, contaron lo que vieron en Downing Street durante la pandemia. Las fiestas tenían lugar cada viernes y se empezaba a beber vino a las cuatro de la tarde. Johnson pasaba de vez en cuando por allí, camino de su piso, a veces se quedaba un rato.

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Algunas fiestas se prolongaron durante horas, incluso toda la noche. En ciertas ocasiones, cuando los trabajadores llegaban por la mañana a la oficina se encontraban el suelo, las mesas, las papeleras, restos de comida, botellas vacías y vasos sucios.

En el informe Gray resalta el mal trato recibido por los vigilantes y el personal de la limpieza, algo "inadmisible", señala. Johnson en persona acudió el miércoles a pedirles disculpas.