Guerra en Ucrania

Ucrania, guerra infinita: "Ningún bando puede destruir al otro; el año que viene seguirán combatiendo"

Mick Ryan, estratega y teniente general retirado del Ejército australiano, prevé un conflicto largo | Kalev Stoicescu, investigador experto en Rusia del ICSS descarta un "éxito decisivo" de Moscú

Ucrania, guerra infinita: "Ningún bando puede destruir al otro; el año que viene seguirán combatiendo"
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Mario Saavedra

¿Y si la guerra de Ucrania se convierte en algo parecido a las batallas de trincheras de la primera guerra mundial, un sinsentido militar con escasos avances sobre el terreno y millones de bajas? La invasión rusa va acercándose a su tercer mes, los avances sobre el terreno son escasos y cada ofensiva se responde con un contraataque del bando contrario.

“Creo que probablemente dentro de un año seguirán luchando en el Donbás”, asegura Mick Ryan, analista y estratega. “A pesar de los escasos avances en el este, Rusia puede decidir defender y sostener las operaciones. Y por muchos fallos que esté teniendo, es una fuerza enorme y poderosa”. La guerra podría durar años. Moscú es capaz de aguantar. Todo depende de la decisión de un solo hombre: Vladímir Putin.

Ryan, teniente general retirado del Ejército australiano, ha comandado decenas de miles de hombres. Trabajó en el Pentágono y en misiones en Irak, Afganistán y Timor Oriental. En conversación por videoconferencia, asegura: “No creo que ningún bando sea capaz de destruir al otro, pero ambos son capaces de continuar con la guerra por un tiempo considerable”. 

La clave está en que los avances rusos son escasos, pero la retirada o la derrota no es una opción para Vladímir Putin. Hay un pozo casi infinito de recursos, soldados y resistencia de la población que soportó estoicamente dos guerras mundiales. “Rusia ha conseguido muy pocos progresos en el Donbás, teniendo en cuenta las fuerzas que ha empleado”, apunta a este diario Kalev Stoicescu, investigador experto en Rusia del Centro Internacional para la Seguridad y la Defensa. “Muy probablemente Moscú será incapaz de lograr un éxito decisivo”. 

El círculo de protección de Járkov

Antes de que comenzara la invasión, Járkov era una ciudad con casi tantos habitantes como Barcelona. Millón y medio de personas, grandes universidades, avenidas amplias. El 24 de febrero todo cambió. Los intensos bombardeos del vecino del norte dejaron un rastro de destrucción mucho más intenso que en Kiev (aunque no tan grave como en Mariúpol). El fuego de artillería constante obligó a gran parte de sus habitantes a huir o a vivir bajo tierra, refugiados en el metro o en los sótanos.

Por eso son tan relevantes los avances que está teniendo el ejército ucraniano en ese frente. Las tropas de Kiev están recuperando terreno y expulsando a la artillería rusa fuera del rango de disparo. Un círculo de protección que está salvando una gran cantidad de vidas en la ciudad.

“25-30 kilómetros es un buen radio de protección contra la artillería de rango medio”, dice Ryan. “Un cañón de 155 milímetros consigue alcanzar 30 kilómetros, incluso 40 si tiene un sistema de asistencia a los cohetes. Hay algunos sistemas de lanzamiento de cohetes múltiples que pueden llegar más lejos. Siempre pueden usar misiles de largo alcance, pero al parecer empiezan a escasear”. Los misiles de mayor alcance, normalmente lanzados por la aviación, se los están reservando para ataques a distancia en Lviv, Odesa o Dnipro. 

Este miércoles, la Brigada Mecanizada 92 de Ucrania dice haber conseguido recuperar otras cuatro ciudades al norte de Járkov. “Los ucranianos defienden y mantienen de forma decidida la ciudad, y están avanzando hacia la frontera”, describe Kalev Stoicescu. 

La región no pertenece al Donbás ni a las autodenominadas repúblicas de Donetsk y Lugansk que Putin dijo querer defender. No sería un objetivo a conquistar, sino más bien parte de la estrategia de flanqueo y rodeo de las tropas ucranianas. Pero los avances de las tropas de Volodímir Zelenski obliga a los rusos a mantener batallones para contener el ataque y les impide dedicar esos recursos a los otros frentes, el saliente de Izium y el sur de Mikolaiv.

El saliente de Izium

En terminología militar, un saliente es un área del campo de batalla que penetra en territorio enemigo y que está rodeada por tres lados. Ahora mismo se ha formado uno en la ciudad de Izium, una pequeña localidad que antes de la guerra no llegaba a 50.000 habitantes. Sobre el mapa se ve una prominencia de área controlada por Rusia, envuelta por tres lados por fuerzas ucranianas.

Allí Rusia está echando el resto. “Hay probablemente la mayor concentración de Grupos Tácticos de Batallón (BTG, en sus siglas en inglés), entre 20 y 25”, dice Ryan. Rusia tiene en total 170 BTG, que están compuestos de entre 600 y 800 soldados y oficiales. “Es una concentración significativa, y por eso esa es el área donde los rusos están haciendo avances más importantes. El problema es que por cada kilómetro que avanzan, están teniendo que encajar pérdidas importantes de personal y equipos”.

El esfuerzo puede merecer la pena para el ejército invasor. Si consiguen avances relevantes en ese eje, podrán rodear un número elevado de soldados ucranianos que están luchando más al este, en Lugansk y Donetsk. 

Control de los mares

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La zona más caliente en el sur es la línea que separa Mikolaiv, controlado por Ucrania, de Jersón, ocupada por Rusia. Quien controle el sur controla el mar y los 13 puertos que hay en la zona, de la salida al mar, de las exportaciones de grano… Allí se produce cerca de la mitad del PIB ucraniano.

La guerra va a ser larga. La ausencia de anuncios por parte de Putin en las celebraciones del 9 de mayo en Moscú (ni puso al país en modo de guerra total para escalar el conflicto, ni declaró ningún tipo de victoria para empezar a desescalar) hace pensar que Rusia no tiene prisa. Y Ucrania no puede vencer del todo.