Crisis política

Mattarella, elegido nuevamente presidente de la República

Los grandes partidos italianos dan el visto bueno ante la incapacidad de hallar una alternativa

El presidente de Italia, Sergio Mattarella, durante su discurso de fin de año.

El presidente de Italia, Sergio Mattarella, durante su discurso de fin de año. / PAOLO GIA / PRENSA DEL QUIRINAL (DPA)

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Irene Savio
Irene Savio

Periodista

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Sergio Mattarella no puede jubilarse. El anciano jefe de Estado (80 años), que reiteradamente dijo en los últimos meses que no quería repetir en el cargo, ha sido nuevamente elegido presidente de la República. La incapacidad de los partidos políticos conservadores y progresistas para encontrar una solución alternativa se ha plasmado este sábado en el sexto día de votaciones de los 1.009 senadores, diputados y representantes de las regiones: después de frenéticas negociaciones, la reelección de Mattarella recibió el visto bueno de todas las grandes formaciones italianas, con excepción de la derechista Hermanos de Italia.  

Enrico Letta, el líder del progresista Partido Democrático, ha sido uno de los primeros en mostrarse satisfecho, porque en estos días su coalición mantuvo la disciplina del voto y apoyó sus tácticas de desgaste del bloque de derecha, superior numéricamente en el Parlamento, pero incapaz de imponer un candidato. “El PD se mantuvo compacto y esto sin duda es una señal positiva y, creemos, tranquilizadora”, añadió el diputado Matteo Orfini, de la formación progresista. Ya en mañana, el mismo Matteo Salvini, líder de la ultraderechista Liga, había terminado reconociéndolo. “La izquierda solo ha dicho ‘no’ (a nuestros candidatos). Por eso, queremos confirmar el nombre de Mattarella”, afirmó.

Italia ha sido más Italia que nunca en estos días. Las anécdotas, a menudo un buen farol en un país tan impredecible, lo han reflejado. En directo televisivo y a través de las redes sociales, los italianos han asistido al maravilloso espectáculo de la ultraderecha que pataleaba, como si fuera feminista, para que hubiese una mujer presidenta, a ministros grillitos del Movimiento 5 Estrellas (M5S) que desmentían a su líder de partido, y al pandemónium que generó la posibilidad de que la jefa de los espías fuera la elegida. Y tanta jugarreta política también estuvo acompañada por la omnipresencia incorpórea del viejo Silvio Berlusconi que, aun desde el hospital de Milán en que estaba, siguió siendo una pieza neurálgica de la ecuación.

Fiesta pírrica

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De ahí la política italiana celebrará, en verdad, una fiesta pírrica: con el nombramiento de Mattarella, vuelve a repetir el escenario de Giorgio Napolitano en 2013, cuando, por primera vez, un presidente de la República repitió en el cargo; resultado, este, de una balcanización que ahora se ha mostrado “aun más profunda”, como dijo Renata Polverini, diputada de Forza Italia. Muestra de ello ha sido lo acontecido dentro del M5S, la fuerza con mayor número de electores en solitario tras las elecciones generales de 2018, pero que se mostró dividida en dos corrientes opuestas.

Aún más estruendoso fue el ‘quiero pero no puedo’ del posfascista Hermanos de Italia, cuya jefa, Giorgia Meloni, apuntaba a la convocatoria de elecciones anticipadas. No pudo ser por su limitada fuerza de artillería en el Parlamento, pero también por la vistosa enemistad con sus socios de bloque, la Liga de Salvini y Forza Italia de Berlusconi. “No me lo puedo creer”, fue su comentario cuando se supo que sus aliados la habían traicionado.

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