Crisis en el país andino

La fiscalía peruana abre una investigación contra el presidente Castillo

El procedimiento, que solo puede tener efecto una vez finalice el mandato, tiene lugar en un escenario de fuerte debilidad institucional y sucesivas crisis dentro de un Gobierno que lleva solo seis meses en el poder

El presidente de Perú, Pedro Castillo.

El presidente de Perú, Pedro Castillo.

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Abel Gilbert
Abel Gilbert

Corresponsal en Buenos Aires

Especialista en se ha especializado en temas políticos relacionados con la región pero también ha abordado cuestiones culturales y deportivas

Escribe desde se encuentra en la ciudad de Buenos Aires

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El presidente peruano Pedro Castillo ha empezado el 2022 con nuevas señales de peligro a su alrededor. Tras asumir el cargo, el pasado 28 de julio, atravesó sucesivas crisis que le obligaron a cambiar al primer ministro y a 12 de los responsables de los Ministerios. Pero ahora es el maestro rural de izquierdas quien ha quedado en la mira de la fiscal general, Zoraida Ávalos.

Castillo es objeto de una investigación preliminar por presunto tráfico de influencias que se relaciona con ascensos militares, una licitación para adquirir biodiesel en Petroperú y la construcción de un puente. De hecho, el proceso penal contra Castillo podrá iniciarse cuando concluya su mandato, según indica la Carta Magna. Solo el Congreso puede autorizar un juicio, pero de tipo político.

De todas maneras, la decisión tomada por la fiscal general tiene lugar en medio de un cerco constante contra un Gobierno que nació débil y en un país que ha hecho de la inestabilidad institucional un hecho natural. El presidente Pedro Pablo Kuczynski dimitió en 2018 antes de ser cesado por el Parlamento y su sucesor, Martín Vizcarra, fue blanco de una moción de censura, en noviembre de 2020. Castillo ha evitado por el momento que prospere la destitución parlamentaria, aunque es un posibilidad latente. Es en ese contexto que ha irrumpido la investigación en su contra.

Todo empezó el pasado mes de octubre, cuando se detectó la presencia de la empresaria y lobista Karelim López en el Palacio de Gobierno como acompañante de un grupo de hombres de negocios que, poco tiempo después, ganaron licitaciones millonarias. La velocidad del procedimiento llamó de inmediato la atención. El nombre de López, por otra parte, no es desconocido para los medios de prensa. Ha tenido relaciones más que fluidas con gobiernos anteriores y nunca escondió su simpatía por Keiko Fujimori.

En su editorial de este miércoles, el diario Perú21 criticó a la fiscal Ávalos por deshacer con una mano lo que hizo con la otra al suspender las investigaciones hasta que Castillo finalice su mandato. "La decisión es inexplicable porque la misma Ávalos dice en su resolución que existen suficientes indicios que podrían ser calificados como delitos". La exprocuradora anticorrupción Katherine Ampuero hizo un señalamiento similar: "Abro (la investigación), pero no investigo. Es un absurdo. Hay que realizar los actos urgentes y necesarios que busquen asegurar el material probatorio por parte del Ministerio Público".

Nuevos frentes de conflicto

Después de haber fracasado la moción de censura contra el presidente, parte de la oposición de derechas, con el fujimorismo a la cabeza, comienza a apuntar contra la premier Mirtha Vásquez. Pero solo parece ser una pieza menor de un ajedrez político que busca cantarle jaque mate a un dirigente social que ganó la primera vuelta electoral con 21% de los votos, se impuso en la segunda a Fujimori por menos de 40.000 sufragios y desde que asumió no tiene respiro en el Palacio Pizarro.

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"El escenario de nuevos episodios de confrontación que escalen hasta la vacancia y que la mayoría de la población esté de acuerdo con ella si se confirman evidencias de corrupción mantiene una alta probabilidad. Escenario terrible, por cierto", dijo Fernando Vivas, columnista del diario limeño El Comercio. A su criterio, se vislumbra a su vez un escenario alternativo "peor que el caos" que podría derivarse de una tentativa de destitución: un pacto "infame" entre el Gobierno y la mayoría del Congreso, sobre la base de la concesión de mutuos favores. Desde hace semanas, Castillo intenta llevar adelante un "diálogo" con sectores de la oposición para sentar las bases de una gobernabilidad que desconoce desde los comienzos de su presidencia.

"Si (Castillo) no cambia, cae", aseguró el analista César Hildebrant. Para su supervivencia, el presidente no descartaría acelerar su desplazamiento hacia el centro político, más allá del disgusto de Perú Libre, el partido de izquierdas tradicional que lo ungió en su momento como candidato en virtud del papel que había desempeñado durante un conflicto docente.

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