El doble que la semana pasada

El coronavirus bate récords y se dispara en Alemania, con la vacunación estancada

  • La brecha se agranda entre los estados con mayor con mayores cuotas de vacunados y en los que el movimiento antivacunas es fuerte

  • Algunos expertos vaticinan un colapso de las unidades de cuidados intensivos en dos semanas

Área para pacientes con covid del Hospital de Essen, Alemania.

Área para pacientes con covid del Hospital de Essen, Alemania. / EFE / FRIEDEMANN VOGEL

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Andreu Jerez
Andreu Jerez

Periodista

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La cifra de nuevas infecciones por coronavirus se ha más que doblado a lo largo de la última semana en Alemania: el Instituto Robert-Koch (RKI) anunció este martes 21.832 nuevos casos. El martes de la semana pasada eran 11.019. La incidencia acumulada por cada 100.000 habitantes rebasa así los 213 puntos. Es un récord desde que el país aplica este baremo para monitorear el desarrollo de la pandemia.

 En Alemania ya no hay dudas de que el país está inmerso en la cuarta ola de infecciones. El retorno del frío, sumado a que la vida pública sigue su curso – con ciertas restricciones – y a la relativa baja tasa de vacunación – el 67,2% del total de la población y 77% entre mayores de edad – parecen las razones más plausibles de esta nueva ola de infecciones.

 Los grupos de edad de entre 15 y 34 años y de entre 35 y 59 son los que acumulan más nuevos casos. El de mayor de 80 años sigue siendo, sin embargo, el que más muertes derivadas del virus suma. El RKI anunció 169 fallecimientos anunció este martes. El matemático Andreas Schuppert y médico internista Christian Karagiannidis han publicado esta semana una proyección que vaticina un colapso del sistema de camas de UVI si la incidencia acumulada supera los 400 puntos. Según ellos, con la actual dinámica de contagios, ello podría ocurrir dentro de dos semanas.

La brecha  

Llama la atención la brecha entre el oeste y el sureste del país: los estados federados occidentales, con mayores cuotas de vacunados, presentan menores incidencias acumuladas de nuevos contagios que, por ejemplo, Sajonia, Turingia, Baviera y Baden-Württemberg, cuatro estados con porcentajes de vacunados con la pauta completa que oscilan entre el 59 y el 65%, lejos del objetivo de superar el 80% autoimpuesto el Gobierno alemán. El sur y el este son las zonas de Alemania donde el movimiento anticorona y antivacunas tiene más fuerza e implantación.

 La curva de nuevas infecciones recuerda inevitablemente al invierno del pasado año. Hay, sin embargo, una diferencia fundamental: el país está gobernado actualmente por un ejecutivo interino con una mucha menor capacidad de acción que entonces, a la espera de que socialdemócratas, verdes y liberales del FDP sean capaces de formar la llamada “Coalición Semáforo”.

 La Ley de Protección contra la Infección, aprobada el año pasado y que da poderes excepcionales al Gobierno federal para hacer frente a la pandemia, expirará el próximo 25 de noviembre. Con ella, el Ejecutivo federal podía hasta ahora aplicar medidas por decreto para combatir el avance del virus sin necesidad de contar con el apoyo del Bundestag. El actual Gobierno interino liderado por la también cancillera interina Angela Merkel no tiene ya, sin embargo, la potestad para prolongar esa ley.

 Los tres partidos que actualmente negocian un acuerdo para gobernar la actual legislatura ya han anunciado que no tienen la intención de volver a aprobar algo similar la excepcional Ley de Protección contra la Infección. Apuestan en su lugar por un paquete de medidas que excluyen posibles nuevos confinamientos parciales. El SPD, Los Verdes y el FDP han presentado un proyecto de ley en Bundestag que quieren sacar adelante con la mayoría parlamentaria de la que gozan tras las pasadas elecciones federales.

 El proyecto incluye más dinero para el sistema sanitario, una vacunación obligatoria para determinados colectivos laborales, la introducción de restricciones más duras para los ciudadanos que se resisten a vacunarse y la recuperación de los test de antígenos gratuitos – eliminados por el ministerio de Sanidad para presionar a los no vacunados, medida que no ha tenido éxito como muestra el estancamiento de la cuota de inmunizados con la pauta completa –.

 Socialdemócratas, ecologistas y FDP quieren, además, que estas medidas se apliquen a nivel federal sin diferencias entre estados, con lo que el conflicto con los gobiernos regionales parece inevitable. Pero las críticas no sólo proceden de los ejecutivos de los 16 estados federados. También se multiplican las voces que consideran que las medidas propuestas por Coalición Semáforo la todavía en construcción se quedan cortas ante el aumento exponencial de las nuevas infecciones.

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 “Ante la actual situación de las unidades de cuidados intensivos, me pregunto a qué esperan para introducir una vacunación obligatoria”, dice el doctor y especialista en derecho médico Josef Frank Lindner. “No queda mucho para que el sistema sanitario colapse”, añade el profesor de la Universidad de Augsburgo en declaraciones a la agencia alemana EDP.