Controversia en la UE

¿Por qué la nueva ley LGTBI de Hungría causa tanta indignación?

Manifestación en Budapest el pasado mes de junio contra el Gobierno del primer ministro Viktor Orbán.

Manifestación en Budapest el pasado mes de junio contra el Gobierno del primer ministro Viktor Orbán. / MARTON MONUS / REUTERS

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AFP

La nueva ley en Hungría que prohíbe "mostrar o promocionar" la homosexualidad o el cambio de género entre los menores ha desatado protestas generalizadas y amenazas de sanciones al Gobierno del primer ministro húngaro, Viktor Orbán, por parte de la Unión Europea (UE). Estos son los cinco aspectos que hay que saber sobre la polémica ley aprobada en junio y sus consecuencias.

¿Qué dice la ley?

La ley estaba originalmente dirigida a endurecer los castigos por abusos sexuales a menores, pero su versión final incluyó enmiendas que, según sus críticos, relacionan abusos con homosexualidad. La ley prohíbe la "promoción" de la homosexualidad y el cambio de sexo para menores de 18 años y dice que solo instructores autorizados por el Gobierno pueden impartir educación sexual en las escuelas.

Las empresas no podrán hacer anuncios que muestren apoyo a los homosexuales si se considera que están dirigidos a menores. Educadores y empresas editoriales han dicho que les preocupa que libros de literatura clásica sean retirados de los programas escolares si se considera que contravienen la ley.

Por su parte, los canales de televisión temen que se les impida presentar películas durante el día si incluyen personajes gais o incluso una bandera arcoíris. El Parlamento húngaro, controlado por el partido Fidesz del primer ministro nacionalista, Viktor Orbán, aprobó la ley el 15 de junio, aunque no quedó claro qué castigos se pueden aplicar por incumplirla.

¿Por qué se opone la Comisión Europea?


Antes de una cumbre de la UE que se celebró en junio, gobernantes de 17 países del bloque firmaron una declaración conjunta que condena la discriminación basada en la orientación sexual, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, calificó la ley de "vergüenza". La legislación "contraviene los valores de la Unión Europea", afirmó Von der Leyen, quien advirtió que Budapest debe "rectificar" o enfrentar las consecuencias. Para muchos críticos la ley húngara es más dura que la que adoptó Rusia en 2013 contra la "propaganda gay".

¿Cuál ha sido la respuesta de Hungría?


Orbán acusó a los líderes de la UE de comportarse como "colonialistas" que pretenden "dictar" a otros países, y niega que la ley sea homófoba, al tiempo que calificó las críticas de Von der Leyen de "bochornosas".

"Esta no es una ley sobre homosexualidad, sino una ley sobre cómo educar a los niños en cuestiones de sexualidad", indicó. "Cómo los padres húngaros desean educar a sus hijos no está bajo la jurisdicción [de la UE] ni debería preocupar a ninguna otra institución europea", dijo a AFP la oficina de prensa del Gobierno húngaro.

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¿La ley responde a un interés electoral?


La ley está considerada como parte del proyecto de Orbán de convertir a Hungría en un bastión conservador desde que llegó al poder en 2010. Algunos analistas afirman que el ataque del primer ministro a la comunidad LGTBI se asemeja a su agenda antimigratoria, y que busca fortalecer su base de votantes antes de las elecciones del próximo año.

A esta ley han precedido otras estimadas discriminatorias para la comunidad gay. El Parlamento aprobó en diciembre una prohibición para que parejas homosexuales adopten niños, y un año antes entró en vigor una prohibición para cambiar legalmente de sexo. Estos cambios vienen acompañados por un creciente sentimiento antigay, especialmente en la prensa controlada por el Gobierno.

En 2019, una campaña publicitaria de Coca-Cola con parejas homosexuales sonrientes y consignas contra la discriminación llevó a algunos miembros de Fidesz, el partido de Orbán, a pedir un boicot contra los productos de la empresa.

¿Qué decisión polémica tomó la UEFA?

La disputa también llegó al mundo del deporte el mes pasado, cuando la UEFA se negó a permitir que el estadio de Múnich fuera iluminado con los colores del arcoíris para los partidos de la Eurocopa 2020, como protesta contra la ley. La UEFA fue criticada por grupos LGTBI por alegar que, como organización "neutral", estaba obligada a rechazar una solicitud de naturaleza política. El ministro húngaro de Relaciones Exteriores, Peter Szijjarto, elogió la decisión de la UEFA y aseguró que es "peligroso mezclar el deporte con la política".

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