Estrategia política en redes

Macron se lanza a las redes sociales para frenar el auge de Le Pen entre los jóvenes

  • El presidente francés convoca a dos conocidos youtubers en el Elíseo para protagonizar un concurso de anécdotas y el vídeo se viraliza

  • A falta de un año para las elecciones, la ultraderecha moderniza su imagen y ya es el partido más atractivo para los franceses de entre 25 y 34 años

El presidente francés, Emmanuelle Macron, con los youtubers McFly y Carlito

El presidente francés, Emmanuelle Macron, con los youtubers McFly y Carlito / Youtube

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Carles Planas Bou
Carles Planas Bou

Periodista

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A falta de poco menos de un año para que Francia celebre elecciones presidenciales, la lideresa ultraderechista Marine Le Pen gana terreno en los sondeos. El último, del pasado día 19, señalaba que ganaría la primera vuelta con un 29% de los votos mientras que se acercaría a la victoria en la segunda con un 47%. Consciente de ese recorte de distancias, el presidente Emmanuel Macron se ha lanzado a las redes para tratar de conquistar el voto joven.

Hace unos meses, Macron prometió a los populares youtubers McFly y Carlito que si conseguían 10 millones de visualizaciones con una canción en la que dan consejos para evitar la propagación del covid-19 les abriría la puerta del Elíseo para su próximo vídeo. Y lo lograron. Así pues, este domingo los youtubers —que ya acumulan hasta 6,61 millones de suscriptores— colgaron en su canal el resultado, que no tardó en convertirse en todo un fenómeno.

El gesto de Macron no es algo casual, sino que forma parte de su estrategia política en las redes sociales. Su constante actividad en las nuevas plataformas de comunicación de masas le han convertido en uno de los políticos más presentes en Internet de Europa. Cuenta con 3,59 millones de seguidores en Facebook, 2,5 millones en Instagram, 1,6 millones en TikTok -el único europeo de los cinco jefes de Gobierno mundiales que están en la red social- y 869.000 en Snapchat, unas cifras que han crecido tras su colaboración con los youtubers. Más allá de los números, su presencia digital es clave para adaptar su mensaje y acercar la realidad política a las nuevas generaciones.

Ese nuevo lenguaje queda claro durante los 36 minutos en los que el presidente y los youtubers batallan en un divertido concurso de anécdotas en el que llaman por teléfono a Kylian Mbappé, estrella futbolística francesa y jugador del PSG, bromean y pasean por los jardines del palacio presidencial, donde terminan asistiendo en directo a un concierto del grupo de música metal Ultra Vomit, que toca una versión hardcore de La Marsellesa. En abril del año pasado, el duo McFly y Carlito realizaron un directo de 11 horas en Youtube para recaudar 400.000 euros para los hospitales franceses.

Estrategia política

Aunque ya hay quien ha acusado a Macron de frivolizar la presidencia al reunirse con esos dos youtubers, se trata de un movimiento estratégico del presidente para acercarse a los jóvenes franceses. Y es que la ultraderechista Reagrupación Nacional (RN) ha aprovechado las redes sociales para modernizar su imagen —lejos de los exabruptos antisemitas y negacionistas de Jean-Marie Le Pen— y catapultar su popularidad.

Varios sondeos apuntan a que hasta un 29% de los franceses de entre 25 a 34 años votaría a Le Pen, seis puntos más que en 2017. Hasta un 46% cree que la formación islamófoba y reaccionaria es honesta. Consciente del impacto de la pandemia, el RN ha prometido ayudas a los jóvenes para crear su propia empresa, exención de impuestos durante cinco años, así como cheques de formación o préstamos públicos sin interés para las familias jóvenes.

La situación es más preocupante al observar como Macron pierde el apoyo juvenil obtenido en 2017. Entonces, el presidente galo ganó más de un 29% de los votos de ese segmento del electorado. Las encuestas apuntan a que ahora podría haber caído hasta el 20%.

Obama como referente

La comunicación política lleva años adaptándose a las nuevas plataformas y referentes del mundo de Internet. Macron bebe directamente de la estrategia seguida por Barack Obama. En marzo de 2014, el expresidente estadounidense apareció en el programa humorístico ‘Between two ferns’, del popular canal Funny or Die. Entre las preguntas absurdas y miradas furtivas del presentador, Zack Galifianakis, Obama aprovechó la plataforma para promocionar entre los más jóvenes su plan público de asistencia sanitaria. El día después de lanzar el vídeo, la página web del plan sanitario conocido como Obamacare informó que su tráfico se había disparado un 40%.

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Un año más tarde, Obama concedió una entrevista en la Casa Blanca a las youtubers GloZell Green (4,64 millones de suscriptores), Bethany Mota (9,76 millones) y Hank Green (3,38 millones). La decisión se convirtió en una tradición y en 2016, en su último año de mandato, también concedió entrevistas a otros ‘influencers’.

Las redes, la punta de lanza de Le Pen

En Francia, la extrema derecha causa furor entre los más jóvenes. El 2017 Reagrupación Nacional (RN) realizó el 'sorpasso' para convertirse en la fuerza conservadora de referencia en el país. El año que viene, su lideresa, Marine Le Pen, tiene opciones reales de disputar la presidencia a Emmanuel Macron.


Parte de ese éxito se debe su afilado uso de las redes sociales. Le Pen cuenta con 2,5 millones de seguidores en Twitter, más de 1,6 millones en Facebook, 179.000 seguidores en Instagram y más de 4.700 suscriptores en Telegram. Antes de salir del partido en 2017, su exnúmero dos y encargado de la estrategia y comunicación, Florian Philippot, lanzó un canal de Youtube en el que comenta la actualidad como si fuese un ‘youtuber’ y se muestra más cercano. Además, el partido se ve apoyado por cuentas digitales muy activas y agresivas —lo que medios franceses han apodado como ‘fachosphère’ (esfera fascista)— que impulsan su ideario. En 2017, cuentas trumpistas se organizaron para crear cuentas falsas y amplificar el mensaje de Le Pen en Francia, según una investigación de Buzz Feed.


El uso de las redes se ha adaptado a la reformulación comunicativa del partido. Consciente de las limitaciones electorales del discurso heredado por su padre, Marine suavizó su tono, desterró el antisemitismo y el racismo biológico del jerarca de los Le Pen y maquilló su islamofobia con un discurso de chovinismo del bienestar. A diferencia de otras formaciones de extrema derecha de corte neoliberal como Vox, el nuevo lepenismo busca (y encuentra) el voto de la clase trabajadora con un proteccionismo económico que sea solo para los franceses.