Cita con las urnas

Chile gira a la izquierda empujada por los independientes y castiga a las fuerzas tradicionales en las elecciones constituyentes

  • Las fuerzas progresistas tendrán una amplia mayoría en la asamblea encargada de redactar la nueva Carta Magna

  • La derecha, que tuvo una derrota catastrófica arrastrada por la impopularidad del presidente Piñera, carecerá de poder de veto

Un hombre deposita su voto este domingo, durante la jornada electoral.

Un hombre deposita su voto este domingo, durante la jornada electoral. / EFE

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Abel Gilbert
Abel Gilbert

Periodista

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"Murió el partido del orden". La sentencia del portal El Mostrador fue leída como si se tratara de una extremaunción. Las elecciones constituyentes han profundizado en Chile el giro a la izquierda que se inició en las calles durante el estallido social de 2019 y prosiguió en octubre pasado cuando millones de ciudadanos expresaron por medio del voto su deseo de contar con una nueva Carta Magna. El domingo se completó ese viraje gracias al inesperado empuje de una fuerza heterogénea de electos independientes. Sus liderazgos crecieron al calor de la protesta. Tienen un discurso predominantemente anticapitalista y ecologista. En su conjunto obtuvieron 45 de los 155 delegados que, a partir de julio, comenzarán a trabajar para convertir en cenizas la matriz institucional heredada de la última dictadura (1973-90). A ellos se le suman 28 representantes de la lista Apruebo con Dignidad, formada por el Frente Amplio (la izquierda que surgió de las rebeliones estudiantiles en 2011) y el Partido Comunista.

A su vez, la Asamblea paritaria ha asegurado 17 escaños a las comunidades originarias. Siete de esos escaños pertenecerán a los mapuches. Los partidos de la Concertación Democrática (la Democracia Cristiana y tres formaciones socialdemócratas) que gobernó sin interrupción entre 1990 y 2010 a través de los presidentes Eduardo Frei, Ricardo Lagos y Michelle Bachelet, consiguieron apenas 25 delegados. Ese conjunto de 115 voces es contradictorio. No faltarán ardorosas discusiones entre las facciones. Comparten no obstante un denominador común: redactar una nueva Constitución de corte progresista.

La catástrofe de la derecha

Las elecciones tuvieron una baja participación: un 40% del electorado. Unos se quedaron en su casa por miedo a contagiarse del covid-19. Otros, por un desencanto cultural. La derecha, que desde 1981, cuando entró en vigor la Carta Magna escrita a imagen y semejanza del dictador Augusto Piniochet, gobernó incluso sin gobernar al estar a salvo de las alternancias electorales la matriz neoliberal, recordará la noche del domingo 16 como una verdadera catástrofe. "Tsunami electoral", dijo la cadena televisiva TVN. Los partidos conservadores solo tendrán 38 representantes. Al no ocupar un tercio de la Asamblea Constituyente carecerán de poder de veto. Serán, a su modo, espectadores de la remodelación de un país cuyos pilares creían eternos. Pagaron el precio de quedar atadas al magnate Sebastián Piñera, cabeza del Gobierno más impopular de la historia chilena: tiene una aprobación menor al 9%. "La ciudadanía nos ha enviado un claro y fuerte mensaje: no estamos sintonizando con sus demandas y anhelos", dijo en un acto de contrición nocturna. A la derecha también le ha ido muy mal en las elecciones regionales. La magnitud de la derrota ha sido tal que ha perdido la alcaldía de Santiago, la capital, ahora en manos de una joven comunista, Irací Hassler.

La hoja de ruta

"Estamos muy felices por esta asamblea multicolor. Podremos construir un Chile feminista y con los pueblos originarios", dijo el frenteamplista Gabriel Boric. La Asamblea tendrá un plazo de nueve meses para presentar una nueva Constitución. En 2022 se realizará otra consulta para que la ciudadanía finalmente la apruebe o rechace. Antes de que se realice ese plebiscito, los chilenos deberán elegir a su nuevo presidente. La primera vuelta debe llevarse a cabo el 21 de noviembre. En caso de segundo turno, se realizará el 19 de diciembre. Todavía es prematuro saber quién será el heredero de Piñera.

Fin de una era

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"Estamos frente al fin de la política tradicional que nos rigió por 30 años", señaló el analista político Germán Silva Cuadra. "No cabe duda de que, a partir de ahora, el escenario político cambió de manera radical".

"Ni el más pitoniso de los analistas políticos podía imaginar que recién el 16 de mayo de 2021 se iba a acabar la interminable transición política chilena. En una tormenta perfecta", consideró Marcelo Mendoza, columnista del portal El Desconcierto. "Desde las urnas se expresó lo mismo que estalló el 18 de octubre de 2019: el rechazo a la política patriarcal que los partidos de los distintos Gobiernos y oposiciones, en maridaje con el empresariado, llevaron a cabo hasta que todo reventó. Y donde más se puede evidenciar esta debacle (aunque no sólo allí) es en la composición que tendrá la Convención Constitucional, donde la mayoría de sus integrantes serán mujeres, independientes, jóvenes, de regiones, e incluso miembros de los invisibilizados pueblos originarios, nombres que se escucharán por primera vez pues nunca antes habían sido parte de protagonismo político alguno". Muchos todavía no salen de la perplejidad. La Bolsa de Santiago ya ha reaccionado con un desplome.