Cónclave en La Habana

El Partido Comunista de Cuba inicia su congreso con la economía en el centro de sus preocupaciones

  • Castro insta a defender el aumento de la producción, en especial de alimentos, y a "desterrar el dañino hábito de importar"

  • En su discurso de despedida dijo que abandona el liderazgo en el partido de Gobierno para dar un "ejemplo"

Participantes asisten, este viernes, a la apertura del 8º Congreso del Partido Comunista de Cuba que se realiza en el Palacio de Convenciones en La Habana.

Participantes asisten, este viernes, a la apertura del 8º Congreso del Partido Comunista de Cuba que se realiza en el Palacio de Convenciones en La Habana. / ARIEL LEY ROYERO (EFE)

Se lee en minutos

"En lo que a mí se refiere, concluye mi tarea como primer secretario del Comité Central con la satisfacción de haber cumplido". Vestido con su tradicional uniforme militar y bajo las imágenes del poeta José Martí, el líder comunista asesinado en 1929 Julio Antonio Mella y, por supuesto, el rostro de su hermano Fidel, Raúl Castro inició este viernes su despedida al frente del Partido Comunista de Cuba (PCC). Abandona el último puesto de mando que le queda para dar un "ejemplo". Aunque el 3 de junio cumplirá 90 años, prometió seguir siendo un "militante de base". El adiós incluyó una llamada a asegurar la supervivencia de la obra iniciada en 1959. Castro consideró que el "desarrollo de la economía" es en la actualidad, junto a "la lucha por la paz y la firmeza ideológica", una de las "principales misiones" del partido de Gobierno y Estado.

En la apertura del 8º Congreso del PCC, que se celebra a puerta cerrada, Raúl instó a defender el incremento de la producción, "en especial de los alimentos, y a desterrar el dañino hábito de importar". Cuba compra en el exterior el 70% de estos productos. La caída del PIB del 11% en 2020, la ausencia de turistas como consecuencia de la prolongación de la pandemia y las restricciones que ha impuesto Estados Unidos para la recepción de remesas, el segundo pilar de la economía, han limitado la capacidad del Gobierno. El desabastecimiento y las colas han retornado a un primer plano. El país que tiene cinco proyectos de vacunas contra el covid-19 no está en condiciones de garantizar que el pollo y la leche lleguen a las mesas de sus ciudadanos. Tampoco algunos artículos básicos. En ese contexto de escasez y exasperación social, Castro reiteró: "El país debe acostumbrarse a vivir con lo que tenemos y no pretender más de lo que seamos capaces de generar”. Las demandas insatisfechas de la población tienen que ser "un incentivo para los productores nacionales".

Castro pidió no obstante a sus sucesores andar con cuidado en materia de liberalización.  "Hay límites que no podemos rebasar, porque las consecuencias serían imprevisibles y conducirían a errores estratégicos y a la destrucción misma del socialismo".

Los efectos de la crisis

Desde la unificación monetaria, a principios de este año, la vida cotidiana se ha dolarizado y agravado las diferencias sociales entre quienes reciben o poseen la moneda norteamericana y los que no. Bajo ese signo de la precariedad el Gobierno ha decido avanzar en las reformas económicas para darle más aire a la actividad por cuenta propia. Existe la expectativa de que el 8º Congreso, que se alargará hasta el lunes, comience a generar las condiciones para la creación de pequeñas y medianas empresas. Esa posibilidad, que habría supuesto una herejía mayúscula para Fidel, es considerada por sectores incluso del PCC como una alternativa necesaria para la subsistencia. Esa alternativa puede, sin embargo, ser derrotada.

El Partido Comunista decidió que su cónclave coincida con los 60 años de la proclamación del carácter socialista de la Revolución después de que fuera repelida en Playa Girón una incursión anticastrista organizada en Estados Unidos. Aquel 16 de abril de 1961, Fidel Castro arengó a milicianos y simpatizantes a las puertas del cementerio Colón de La Habana. "Eso es lo que no pueden perdonarnos, que estemos ahí en sus narices ¡y que hayamos hecho una Revolución socialista en las propias narices de Estados Unidos!", dijo. La prensa oficial no dejó de repetir ese encendido discurso.

Como en aquella fecha, el PCC ha vuelto a glosar a su líder histórico y expresar su "convicción irreductible de victoria” en momento en que las relaciones con Washington se presentan como una incógnita sobre el horizonte. Donald Trump representó un fuerte retroceso en comparación con Barack Obama y Joe Biden, todavía no ha tomado ninguna medida para recuperar aquel impulso de integración.

José Ramón Machado Ventura, integrante del Buró Político y otro de los históricos que, con Raúl Castro, abandonan la cúpula del PCC, subrayó que la existencia de un partido único, puesta en discusión por otros sectores sociales, es la "garantía de la unidad nacional y síntesis de los ideales de dignidad, justicia social e independencia de las generaciones de patriotas que nos antecedieron". El dirigente destacó que, tras el 7º Congreso, con Fidel Castro todavía vivo, se reformó la Constitución, en la que se subraya el carácter "irrevocable" del socialismo y reconoce al PCC como al Partido Comunista como "la fuerza dirigente superior de la sociedad". Lo que resta por hacer, remarcó, no puede apartarse de esa senda.

Noticias relacionadas

Cambio sorpresivo

La cita política al más alto nivel está precedida por la salida del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias del general del Ejército Leopoldo Cintra Frías. No solo se trata de un "héroe de la República" sino de uno de los últimos "fidelistas" de pura cepa, sumado a la revolución desde los días de la lucha guerrillera. Cintra Frías se fue, como corresponde con los rituales de Estado, atiborrado de elogios. Pero algunos analistas no descartan que su reemplazo por el general Álvaro López Miera, también "héroe de la República", pueda estar asociado a los nuevos aires que soplarán en la isla cuando el actual presidente, Miguel Díaz Canel, reciba de Raúl los atributos de mando en el PCC.

Temas

Cuba