Se disparan las agresiones

La matanza de Atlanta pone el foco en el racismo contra los asiático-estadounidenses

  • En pandemia han crecido un 150% los ataques de odio a una comunidad con larga historia de discriminación en EEUU

  • La masacre subraya en particular problemas de sexismo y la desprotección de las mujeres de clase trabajadora

Protesta en Atlanta en contra de las agresiones y el racismo contra la comunidad asiática.

Protesta en Atlanta en contra de las agresiones y el racismo contra la comunidad asiática. / JOHN ARTHUR BROWN (DPA)

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Idoya Noain
Idoya Noain

Periodista

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La conciencia sobre las injusticias, la indignación y también las respuestas lamentablemente suelen necesitar la mecha de tragedias para prender. En Estados Unidos la masacre esta semana en tres salones de masajes de Atlanta, donde seis de las ocho víctimas mortales fueron mujeres asiáticas, ha servido para poner finalmente el foco en el racismo y xenofobia contra los asiático-estadounidenses.

Es una crisis que llevaba tiempo denunciando la propia comunidad, que tiene una larga pero silenciada historia de discriminación en el país. El problema se ha disparado el último año por actitudes xenófobas durante la pandemia, alimentadas en buena parte por Donald Trump y sus seguidores, con una ola de violencia y acoso que ha elevado el miedo. Y la matanza ha sido el catalizador para sacar la dura realidad definitivamente de las sombras en que suele moverse en las conversaciones sobre diversidad y problemas raciales estructurales.

Al menos esa es la esperanza y el clamor. Las autoridades no han determinado por el momento la matanza como crimen de odio, y en uno de los capítulos más negros de esta semana un policía llegó a justificar que el asesino confeso sufría "un problema de adicción sexual" y tuvo "un mal día" (el mismo que tuvo que disculparse cuando se supo que promocionó camisetas donde se leía "Chy-na virus"). Políticos, activistas y miembros de la comunidad, no obstante, no tienen dudas de que en lo ocurrido laten el racismo y la discriminación hacia una comunidad víctima de sobredimensionados pero persistentes y perniciosos estereotipos como el de la "minoría modélica".

Tampoco pueden verse en un vacío respecto a la misoginia y el sexismo hacía las mujeres de raíces asiáticas, convertidas en objeto de hipersexualización y deshumanizadas y distorsionadas bajo prismas de sumisión o exoticismo y especialmente vulnerables cuando son personas de clase trabajadora o en los márgenes.

Cifras escalofriantes

Este momento debería marcar un punto de inflexión. En el último año los crímenes de odio contra la comunidad se han disparado el 150% en las 16 ciudades más grandes de EEUU, según datos oficiales que ha recopilado el centro para el estudio de odio y extremismo de Universidad de California. También desde marzo de 2020, cuando Trump tuiteó por primera vez "virus chino" y echó gasolina a un incendio que se propagó a toda velocidad en las redes y en la vida real, se han registrado casi 3.800 incidentes de acoso verbal, violaciones de derechos civiles y agresiones físicas, según datos de Anti AAPI Hate.

Ya los últimos meses se había visto una movilización no habitual, especialmente conforme se hacían virales vídeos como el de una agresión a un hombre filipino en el metro de Nueva York al que el atacante le rajó la cara con un cutter o la del mes pasado en Oakland contra un octogenario tailandés que murió por el ataque. En Nueva York y San Francisco, dos de las ciudades donde se han organizado patrullas ciudadanas para proteger sus barrios chinos, la policía creó el año pasado unidades especiales.

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Los números son imponentes pero insuficientes. Un informe federal de febrero constató que el 40% de los crímenes de odio no se denuncian, problema exacerbado en una comunidad extremadamente diversa donde algunos mantienen barreras idiomáticas y otros desconfían de las fuerzas del orden, más si como las víctimas de Atlanta trabajan en una industria que se vincula, justificadamente o no, a la explotación sexual. Aunque una ley federal de 1990 requiere guardar registros de crímenes de odio es prácticamente inefectiva porque no obliga a participar y en 2019, por ejemplo, casi el 90% de cuerpos de policía no reportaron ninguno.

Atención en Washington

Washington también empieza a prestar la atención debida. Este jueves el Congreso dedicaba una vista, organizada ya antes de la masacre y Biden y la vicepresidenta Kamala Harris se reunían este viernes en Atlanta con líderes comunitarios. Ya en su primera semana en la Casa Blanca Biden firmó un memorando en que condenó la "retórica incendiaria y xenófoba" y dio instrucciones al fiscal general para "expandir la recolección de datos e información pública". En su primer discurso al país en horario de máxima audiencia, el demócrata condenó los "crueles crímenes de odio contra asiático-estadounidenses que han sido atacados, acosados, culpados y hechos chivo expiatorio". Y este viernes también urgía al Congreso a aprobar la Ley de Crímenes de Odio Covid-19.

Más de 160 años de racismo y violencia

La historia de la comunidad asiático-estadounidense está empañada por la sombra de la discriminación desde que los primeros chinos empezaron a llegar a mediados del siglo XIX a Estados Unidos, sobre todo para trabajar en la minería y en la construcción de los sistemas ferroviarios. Estos son algunos de los puntos y momentos claves determinantes de esa oscura historia.

1854. People v. Hall

El Tribunal Supremo de California dictaminó que los asiáticos no podrían testificar contra los blancos en un tribunal.

1871. Masacre de Los Ángeles

Tras la muerte de un hombre blanco en un fuego cruzado entre dos grupos chinos una turba de más de 500 blancos e hispanos asaltó la comunidad china instalada en lo que se conocía como Negro Alley. 17 hombres y chicos fueron linchados y sus cadáveres colgados en público. Aunque hubo ocho condenados por la masacre esas condenas luego se anularon y nunca nadie fue castigado.

1875. Ley Page

La norma que acabó con las fronteras abiertas en Estados Unidos y por primera vez restringió la inmigración tenía como uno de sus elementos prohibir la entrada en el país de “mujeres chinas inmorales”. Se frenó la inmigración presumiendo que las mujeres asiáticas se volverían prostitutas.

1882. Ley de Exclusión China

La norma prohibía durante 20 años la llegada a EEUU de trabajadores chinos. Aunque el presidente Chester Arthur la vetó luego firmó un texto modificado que frenaba la inmigración durante 10 años. La ley se fue prorrogando y no se abolió hasta 1943.

1885. Masacre de Rock Springs

28 mineros chinos fueron asesinados en un ataque en Wyoming y se quemaron 79 de sus casas. Las tropas federales 

Segunda Guerra Mundial. Campos de internamiento

Unas 120.000 personas de raíces japonesas fueron internadas en campos de concentración tras el ataque a Pearl Harbor por orden de Franklin Delano Roosevelt. El 62% eran ciudadanos estadounidenses. En 1988 Ronald Reagan firmó una ley por la que el gobierno pedía disculpas, admitía que las acciones estuvieron basadas en “prejuicio racial, histeria de guerra y fallo de liderazgo político” y pagó 20.000 dólares en concepto de reparaciones a cada superviviente.

1982 Asesinato de Vincent Chin

A principios de los años 80 el racismo contra los asiático-estadounidense estaba disparado en Detroit, donde los trabajadores del motor atribuían a la competición japonesa el declive de su industria. En ese contexto se produjo el asesinato a manos de dos hombres blancos de Vincent Chin, un ciudadano chino-estadounidense al que confundieron con un japonés y dieron una paliza. Los autores negaron motivación racial y fueron sancionados solo con una multa de 3.000 dólares y tres años de libertad condicional.