Crisis sanitaria global

Israel lidera la campaña de vacunación en todo el mundo

  • Más de un millón de personas ha recibido el fármaco, el 10% de la población del país

  • Netanyahu se toma la campaña como una misión personal en pleno año electoral

Un sanitario pone la vacuna a un hombre en un centro de vacunación en Jerusalén.

Un sanitario pone la vacuna a un hombre en un centro de vacunación en Jerusalén. / ILIA YAFIMOVICH (DPA)

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Hace casi tres décadas, Muhammad Abd al-Wahhab Jabarin salió de la cárcel donde había pasado 14 años por un delito de homicidio. La semana pasada este ciudadano árabe israelí, de 66 años, se fotografiaba con Netanyahu. Jabarin es la millonésima persona en recibir la vacuna en el Estado hebreo. Poco sabía el primer ministro sobre su pasado, pero él necesitaba la instantánea. Israel puede presumir de haber vacunado a un millón de personas, más de una décima parte de su población, situándose a la cabeza mundial en la campaña de vacunación. "Es un momento de mucha emoción", reconoce Netanyahu cuyo futuro político depende, en gran parte, de una mejora en la situación epidemiológica del país.

Con unos 9,3 millones de habitantes, Israel tiene previsto vacunar a 5,5 millones de personas. Por ahora, más del 40% de los mayores de 60 años en el país ya han recibido la primera de las dos inyecciones de la vacuna Pfizer-BioNTech. Con estos datos, el pequeño Estado judío tiene un ratio de vacunación de 11,55 dosis por cada 100 personas, triplicando al siguiente país que es Bahréin con unas 3,49 y después, Reino Unido, a 1,47. El país mediterráneo lleva administrando vacunas desde el pasado 20 de diciembre, aunque en la próxima semana se prevé una ralentización o, incluso, un parón en la campaña ante la escasez de vacunas.

Israel está negociando con Pfizer para recibir las segundas dosis antes de febrero, como estaba previsto inicialmente. Si se mantiene el calendario pactado, no resultarían afectadas las 1,2 millones de personas que ya han recibido la primera dosis. La farmacéutica recomienda que entre ambas inoculaciones pasen entre 21 y 28 días, aunque organismos como la Agencia Europea del Medicamento alargan ese período a un máximo de 42 días.

Mientras países como Estados Unidos apenas han vacunado a un 1% de su población, el caso de Israel es una excepción a nivel global. Sus tempranas negociaciones con las farmacéuticas han permitido a Netanyahu obtener suministros de la vacuna Pfizer-BioNTech. Además, el sistema de salud israelí es muy organizado y está completamente digitalizado, ya que cualquier israelí mayor de 18 años tiene la obligación de registrarse en las agencias de seguros vinculadas al Gobierno. Esta centralización, que nace antes de la creación de Israel en 1948, ha facilitado el contacto con la población receptora de la pandemia y un mayor control. 

Campaña electoral

"Hemos traído millones de vacunas aquí, más que cualquier otro país en el mundo respecto a su población", ha presumido Netanyahu, cuyo futuro político puede beneficiarse especialmente de una rápida recuperación sanitaria y económica del país. El primer ministro saliente ha declarado repetidas veces que en febrero, Israel se convertirá en el primer Estado en salir de la pandemia. Fecha muy cercana a la de las próximas elecciones del 23 de marzo, las cuartas en dos años. Nuevos rivales más a la derecha de Netanyahu han empezado a perfilar una alternativa real a su manera de hacer que lleva 15 años vigente.

Manifestación contra el primer ministro israelí, Binyamin Netanyahu, en Jerusalén el pasado sábado.

/ AMIR COHEN / REUTERS

En plena campaña electoral, 'Bibi' (así se conoce popularmente a Netanyahu) fue el primer israelí en vacunarse y ha visitado varios centros, muchos en municipios árabes. "Hemos traído [las vacunas] a todo el mundo: judíos y árabes, religiosos y seculares", ha reivindicado. Netanyahu encara la campaña de vacunación como una misión personal, recibiendo elogios hasta de sus principales críticos. "No podemos culpar a Netanyahu por todos los males de Israel, -correctamente, la mayor parte del tiempo- y luego ignorar su contribución cuando algo funciona", ha declarado Gideon Levy en el diario Haaretz.

Palestinos abandonados

Más bien, las críticas han llegado desde las organizaciones de derechos humanos por hacer de esta campaña de vacunación la viva imagen de las desigualdades. Mientras los colonos que viven en los asentamientos ilegales de Cisjordania reciben la vacuna, los habitantes de los territorios ocupados no tienen ninguna perspectiva de hacerlo pronto. La Autoridad Palestina parece no haber pedido dosis de forma pública, aunque se prevé que lleguen entre principio y mitad del 2021. En la franja de Gaza, la incertidumbre es aún mayor ante la situación de bloqueo y pobreza que vive este territorio desde hace años.

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Los israelís prevén una vuelta a la normalidad en los tres primeros meses del año. Pero las elevadas cifras de contagios en los territorios ocupados podrían ralentizar este retorno, ya que muchos de los palestinos de Cisjordania trabajan en Israel y los asentamientos ilegales. "Si Dios quiere, habrá una situación en la que podamos decir que estamos en posición de ayudar a otros, y entonces, sin duda, ayudaremos a los palestinos", ha dicho el ministro de Sanidad, Yuli Edelstein.

Para incentivar la vacunación, los israelís recibirán un "pasaporte verde" que les permitiría a aquellos vacunados comer en restaurantes, viajar libremente o librarse de las cuarentenas. Aunque parece que esos planes tendrán que esperar. Después de entrar en su tercer confinamiento la semana pasada, el número de contagios han superado los 5.000 y las autoridades israelís planean aplicar nuevas medidas más restrictivas.