30 oct 2020

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LA CARRERA A LA CASA BLANCA

Trump minimiza el cononavirus y acrecienta la crisis de la pandemia

De vuelta en la Casa Blanca, vuelve a diseminar desinformación y restar gravedad al covid-19

Las bolsas caen después de que paralice la negociación de un nuevo paquete de estímulo

Idoya Noain

Trump saluda a la bandera desde el balcón de Truman de la Casa Blanca.

Trump saluda a la bandera desde el balcón de Truman de la Casa Blanca. / AFP / NICHOLAS KAMM

Soñaron algunos asesores de campaña de Donald Trump (y temieron algunos estrategas demócratas) que el contagio de coronavirus del presidente de Estados Unidos, su experiencia en primera persona y su paso por el hospital, cambiaría las cosas. Pensaron que el republicano, a menos de un mes de unas elecciones que los sondeos le muestran en contra, podría esconder finalmente bajo un barniz humano y empático la mala gestión que él y su Administración han hecho durante nueve meses de la pandemia y ganar algunos votos de moderados indecisos. Se equivocaron y el presidente acrecienta la crisis.

Su estrategia de minimizar la gravedad del virus no es la misma que antes de su infección sino que está, literal y figuradamente, en esteroides. En su diana solo parece tener la movilización de sus bases más fieles, posiblemente porque se apoya también en un plan de cuestionar cualquier resultado contrario y retarlo en los tribunales. Y desde el momento en que el lunes regresó a la Casa Blanca tras pasar cuatro días ingresado en el Walter Reed,  Trump ha redoblado la explotación política y electoral de su contagio, su reto a la ciencia y a la verdad y su desdén al sufrimiento de un país donde Covid-19 ya ha dejado más de 210.000 muertos y casi 7,5 millones de contagiados sin su acceso privilegiado a los mejores cuidados y los últimos tratamientos.

Trump no está curado aún ni, como recuerdan sus médicos, tampoco “fuera de todo peligro”, aunque su último parte médico este martes asegurara que no presenta síntomas y está “extremadamente bien”. Los recordatorios de la fuerza del virus le llegan desde los 34 estados donde suben los casos o desde un Pentágono donde el Presidente y todos los miembros menos uno del Estado Mayor Conjunto se han puesto en cuarentena tras el positivo del número 2 de la Guardia Costera.

Incluso en lo económico, que tanto mueve a Trump, hay alertas, y el presidente de la Reserva Federal ha advertido este martes de que  hay graves riesgos de una recuperación lenta y "sufrimiento innecesario de familias y negocios" si no se aprueba otro paquete de estímulo. Horas después, el presidente provocaba caídas en las bolsas al anunciar en Twitter que ha dado instrucciones de suspender las negociaciones sobre esas ayudas hatsa después de las elecciones.

Euforia y falsedades

El lunes Trump se quitó la mascarilla nada más llegar a la Casa Blanca y grabó un vídeo con un mensaje eufórico instando a los estadounidenses a que “no tengan miedo del virus” y “no dejen que domine sus vidas”, presumiendo de haber sido “un líder” y de haber superado su enfermedad con medicamentos que, falsamente, dijo que se habían desarrollado bajo su Administración (solo uno de ellos lo fue).

Trump planteó incluso que podía ser ya inmune y prometió una vacuna “en breve”. Es una promesa que se entendía mejor el martes, cuando se supo que la Casa Blanca ha bloqueado a la Agencia del Medicamento en la publicación de nuevas directrices sobre la autorización de emergencia de una potencial vacuna que casi con total certeza retrasarían la luz verde.

Las falsedades no acabaron ahí. El hombre que a principios de año confesó a Bob Woodward que sabía que Covid-19 es peor que la peor gripe el martes usó Twitter para, entre otras cosas, volver a exagerar la letalidad de esa enfermedad para restar importancia a esta pandemia. La red social volvió a señalar el tuit advirtiendo sobre la propagación de “información engañosa y potencialmente dañina”. Y Facebook, una red social que ha sido hasta ahora bastante permisiva con el presidente, fue aún más lejos y borró su post.

Pese a eso, a las alertas de la comunidad médica o al malestar entre el personal de la Casa Blanca forzado a seguir yendo a trabajar en persona a un lugar donde no se respetan las órdenes sanitarias locales, el presidente está decidido a seguir en su línea. Inmune a las críticas y a las advertencias, también ha usado Twitter para asegurar que está deseoso de participar en el segundo debate con joe Biden, que debería celebrarse el 15 de octubre en Miami.

Los expertos médicos advierten de que aún podría ser contagioso para entonces. Y el formato del debate, a puerta cerrada y estilo “town hall” con ciudadanos en el público haciendo preguntas, incrementa la potencial exposición.