30 oct 2020

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Alemania se despide de la austeridad para combatir los efectos de la pandemia

El Gobierno federal presenta unos presupuestos que prevén una nueva deuda pública de más de 300.000 millones de euros en 2020 y 2021

Andreu Jerez

El ministro de Finanzas alemán, Olaf Scholz.

El ministro de Finanzas alemán, Olaf Scholz. / EFE / CLEMANS BILAN

Alemania asumirá más de 300.000 millones de nueva deuda pública entre el 2020 y el 2021. Así lo anunció este miércoles el ministro federal de Finanzas, el socialdemócrata Olaf Scholz, en la presentación de los presupuestos para este y los próximos cuatro años. El anuncio es el adiós oficial de Berlín a su hasta hace pocos meses innegociable austeridad, que permitió la contención de gasto público y la reducción de deuda acumulada por debajo del 60% del PIB antes del inicio de la pandemia.

Esa austeridad militante también ha provocado, sin embargo, una falta alarmante de inversiones en infraestructuras como autopistas, vías férreas, escuelas públicas o en la ampliación del uso de banda ancha de internet a todo el país.

"Es mucho dinero y lo necesitamos para estabilizar la coyuntura. Pero lo que hacemos es justo lo correcto", ha dicho Scholz en la rueda de prensa de presentación de los presupuestos. "Actuamos con decisión aunque cueste mucho dinero. No hacer nada sería mucho más caro para el país", dijo el candidato de los socialdemócratas a la cancillería en las elecciones federales del próximo año.

Scholz anunció la prolongación de programas de ayudas a empresas y autónomos, así como de los programas de reducción de jornada que han contenido hasta ahora el aumento del desempleo a pesar del freno de la actividad económica. El Gobierno federal quiere aprovechar su nueva política expansiva de gasto público para invertir en infraestructuras y en sanidad. Berlín también prevé un aumento de los ingresos fiscales hasta 2024.

Freno de la deuda

El impacto económico de las restricciones para frenar el coronavirus es la única razón que ha llevado a la gran coalición de democristianos y socialdemócratas a despedirse del freno a la deuda pública anclado desde 2011 en la constitución de la República Federal. El Bundestag (Parlamento federal) tiene ahora que aprobar ese levantamiento excepcional del mecanismo constitucional introducido en medio de la última gran crisis financiera global de hace una década. El objetivo oficial es volver a activar ese "freno de la deuda" (que permite pedir nuevos créditos pero sólo hasta el 0,35% del PIB del país) a partir del 2022.

Pese a los actuales tiempos de excepción, el fin de la austeridad presupuestaria no gusta a todos los partidos. Los ecoliberales de Los Verdes critican que el Gobierno federal no destine suficientes recursos para cambiar la matriz energética del país ni para combatir el cambio climático. Los liberalconservadores del FDP, un partido que apuesta por un estado lo más pequeño posible, acusa a Scholz de haber perdido el control sobre los presupuestos y advierten que la cuarta economía más grande del planeta no puede financiarse durante mucho tiempo a base de deuda.

“Deuda” y “culpa”

En alemán, la palabra 'Schuld' significa "deuda" y "culpa" dependiendo del contexto en que se use. La ambigüedad no parece casual y apunta la carga moral que históricamente tienen las obligaciones financieras en la cultura germana. Economistas llevan advirtiendo, sin embargo, desde años que la falta crónica de inversiones estatales en sectores vitales pueden tener consecuencias negativas sobre el futuro del país, más teniendo en cuenta que el músculo empresarial y fiscal de la mayor economía de la UE le da margen y suficientes garantías para una mayor financiación en los mercados.