26 oct 2020

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CONFINAMIENTO FLEXIBLE

Un año nuevo judío en casa

Las nuevas restricciones por el coronavirus obligan a los israelís a celebrar las fiestas religiosas desde sus hogares y sin sus familiares

Con casi 5.000 contagios diarios, Israel impone limitaciones entre críticas del Gobierno y del sector empresarial

Andrea López-Tomàs

Una judía ultraortodoxa camina por Jerusalén con un carrito cargado con compras antes del nuevo confinamiento, este jueves.

Una judía ultraortodoxa camina por Jerusalén con un carrito cargado con compras antes del nuevo confinamiento, este jueves. / ATEF SAFADI (EFE)

Los brindis se suceden en los hogares israelís al ponerse el sol del jueves. "Shana tová umetuká", se desean un año dulce y bueno las familias reunidas alrededor de la mesa. Pero se han adelantado un día. La típica cena que da comienzo al Rosh Hashaná, el Año Nuevo Judío, se ha tenido que celebrar antes debido al nuevo confinamiento impuesto a la población de Israel este viernes 18 de septiembre. En el 5781º aniversario de la creación del primer ser humano sobre la faz de la Tierra según la tradición judía, el Estado hebreo se recoge en sus casas para controlar un índice de morbilidad de coronavirus alarmante.

Rosh Hashaná dura tres días y es el pistoletazo de salida de los Días Temibles del judaísmo. Durante 10 días hasta Yom Kipur, el Día del Perdón, la comunidad judía lleva a cabo un proceso de introspección amenizado por encuentros familiares. Este 2020 la reflexión será más solitaria y casera. Este viernes a las 14.00 horas se ha decretado el confinamiento que obliga a los israelís a quedarse en sus casas después que las cifras de contagios diarios por coronavirus lleguen a los 5.000 en los últimos días.

 

"Determinamos que uno de los criterios para imponer nuevas restricciones sería la voz de alarma dada por el sistema de salud, y la dieron la semana pasada", ha dicho el primer ministro Binyamin Netanyahu este jueves. "Estamos haciendo todo lo posible por equilibrar las necesidades económicas y de salud", se ha defendido ante las críticas dentro del Gobierno y por parte del sector empresarial. Tras consultar esta medida "con varios expertos en la materia", el propio ministro de Salud, Yudi Edelstein, ha reconocido que no eran "optimistas sobre la capacidad que tendrán estas normas para reducir las infecciones". 

Controles policiales en Tel Aviv antes de activarse el segundo confinamiento. / AFP / JACK GUEZ

Muchas excepciones

La flexibilidad de las medidas adoptadas, con una restricción de no salir a más de 1.000 metros de casa acompañada de una larga lista de excepciones, ha sembrado muchas dudas. Durante tres semanas, se cerrarán escuelas, centros comerciales, negocios no esenciales y hostelerías. Las reuniones están limitadas a 10 personas en interior y 20 en exterior. Pero los israelís pueden salir para ir al psicólogo, acudir a su puesto de trabajo aunque no sea esencial, hacer deporte, dar sangre o asistir a una manifestación.

Durante este fin de semana festivo, más de 7.000 miembros adicionales de las fuerzas del orden controlarán los desplazamientos. Pero el director de Servicios de Salud Pública de Sanidad, Sharon Alroy, ya ha advertido de que si "el comportamiento de la gente sigue siendo el mismo [el confinamiento] no tendrá éxito", ya que Israel se dirige hacia una "morbilidad incontrolable". 

Una policía chequea la entrada de un coche en Jerusalén. / reUTeRs / RONEN ZVULUN

Crisis económica

En un país con 9 millones de habitantes, los muertos por coronavirus llegan a los 1.139, una cifra relativamente baja gracias a las drásticas medidas impuestas al inicio de la pandemia. Un desconfinamiento demasiado abrupto ha transformado a Israel de caso modelo a desastre. "El coronavirus puede estar con nosotros durante décadas", ha denunciado el presidente de la asociación de productores de High Tech, Zvi Marom, por lo que considera que las autoridades deben decidir "cómo continuar funcionando al tiempo que vivimos con el virus".

Casi 5.000 millones de euros puede costar este nuevo confinamiento, según el ministro de Finanzas, Israel Katz

Las críticas del sector empresarial llegan en un momento complicado económicamente. La primera ola del coronavirus hizo aumentar el paro en Israel de un 3% en febrero a alrededor del 20% actual. Las previsiones son catastróficas: este nuevo confinamiento costará al país alrededor de 5.000 millones de euros, según el ministro de Finanzas, Israel Katz. Además, el Banco de Israel trabaja con dos previsiones económicas, una basada en el mantenimiento del nivel de la pandemia que había en agosto, y otra más grave, con nuevos confinamientos en noviembre o diciembre y en marzo-abril del próximo 2021.

Política exterior

"Cometimos errores y algunas de las quejas del público están verdaderamente justificadas", ha reconocido el ministro de Exteriores, Gabi Ashkenazi. Tras pedir perdón a la población, las autoridades israelís han declarado que el confinamiento, por ahora, durará dos semanas hasta que se vuelva a valorar la situación. El director general del Ministerio de Sanidad, Chezy Levy, ha indicado que el cierre se mantendrá hasta que la cifra de contagios baje de los 1.000 diarios. "Está claro que en estos momentos esta caída no va a ocurrir", ha reconocido. 

Un control policial en la autopista camino de Jerusalén. / AFp / menahem kahana

El confinamiento se mantendrá hasta que la cifra de contagios baje de los mil diarios

La sociedad israelí entra en esta nueva fase de la pandemia con muchas dudas ante la flexibilidad de las medidas. Mientras, critican que su primer ministro esté más preocupado por su política exterior con la firma de los acuerdos de normalización con Emiratos Árabes Unidos y Bahréin en Washington. Las protestas contra Netanyahu se mantienen con fuerza por sus escándalos de corrupción y su pésima gestión de la crisis sanitaria. A su vez, esta semana Israel ha vivido nuevos enfrentamientos con bombardeos en la frontera con la franja de Gaza.