30 nov 2020

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Crisis social

Las protestas en Bolivia ponen en riesgo la vida de bebés por falta de oxígeno

Médicos de hospitales de La Paz han denunciado esta situación ya que la falta de suministro se atribuye al cierre de carreteras que no permiten el paso de estos insumos médicos

El Periódico

Una enfermera una unidad de terapia intensiva en Bolivia.

Una enfermera una unidad de terapia intensiva en Bolivia. / EFE

Una docena de bebés espera la llegada de oxígeno a un hospital de La Paz, mientras el tiempo se agota ante la desesperación de quienes los mantienen con vida al poco de nacer.

"En el momento que les quiten el oxígeno de imprevisto, se mueren", dijo con la voz entrecortada el doctor Luis Bedregal, neonatólogo del Hospital de la Mujer, a un grupo de periodistas en una visita a este centro.

Los doce bebés en terapia intensiva descansan en las incubadoras mientras varias enfermeras controlan los equipos médicos que los ayudan a mantener sus vidas recién estrenadas. La unidad de recién nacidos está preparada para 24 bebés, pero ya tienen 29 y los hospitales que les podían apoyar estar colapsados.

Protestas y cierre de carreteras

La desesperación se palpa en sus palabras mientras este médico se pregunta qué dirá a los padres si un bebé fallece por falta de este oxígeno medicinal. Él no firmará el certificado de defunción, sino que llamará a un forense, "porque esto es un asesinato", aseveró.

La falta de suministro se atribuye a unas protestas sociales que mantienen cortadas carreteras desde hace más de una semana, ante lo que el Gobierno interino decidió organiza su transporte por avión y con convoyes militares por carretera para que lo distribuyan por el país.

"Es mentira" que antes de estos bloqueos hubiera escasez, subrayó el doctor, porque los centros sanitarios trabajan en un sistema en red que comparte este elemento medicinal e incluso algunos lo generan ellos mismos, pero necesitan como base que les llegue el oxígeno líquido.

La demanda ahora es el triple, en centros de salud y para pacientes en domicilios, a riesgo de que se genere incluso especulación.

Demanda de oxígeno al alza

Bedregal insistió en lo que denuncian muchos trabajadores sanitarios en Bolivia, que están trabajando por encima de su capacidad, con centros de salud saturados y mucho menos personal, pues entre estos trabajadores el riesgo de contagio es tres veces mayor y muchos contrajeron COVID-19.

Sin embargo, todos los que pueden, siguen "al pie del cañón", aunque sea como en este caso gracias a balones de oxígeno que algunas personas han donado. "Estamos muy limitados", sentenció, "se van a morir en nuestras manos, no vamos a poder hacer nada".

El tanque de oxígeno a la entrada del hospital marca cero, indicó por su parte el director del centro, el doctor Yuri Pérez, señalando un medidor. Los tubos de reserva a su lado dan para poco ya, pero las cisternas que los recargan no sabe cuándo podrán sortear los bloqueos, lamentó Pérez.

Crisis sanitaria y social

Además de los recién nacidos, el oxígeno es vital en otras unidades como terapia intensiva y "la demanda por todos lados está creciendo", advirtió el director. El hospital está lleno, como muchos en Bolivia por el aumento de enfermos debido a la pandemia de la COVID-19, pero con menos personal, pues bastantes compañeros contrajeron el nuevo coronavirus.

Los bloqueos se prolongan desde la pasada semana por colectivos que exigen que las elecciones no se vuelvan a retrasar, como ya pasó en mayo, ahora de septiembre a octubre. 

El Gobierno interino denuncia ante la Fiscalía y la comunidad internacional lo que considera un atentado a la salud, mientras que los bloqueadores niegan que impidan el paso de personal e insumos sanitarios.