04 ago 2020

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Las negociaciones entre el Reino Unido y la Unión Europea siguen en punto muerto

"No podemos seguir así eternamente", lamenta Barnier, negociador por la UE, que reprocha a Londres su poca predisposición a buscar una salida

Begoña Arce

Barnier, durante la rueda de prensa tras la reunión con la delegación británica.

Barnier, durante la rueda de prensa tras la reunión con la delegación británica. / EFE EPA / STEPHANIE LECOCQ

Las negociaciones entre el Reino Unido y la Unión Europea, a la búsqueda de un acuerdo comercial post ‘brexit’, siguen estancadas. La cuarta ronda de discusiones concluyó el viernes sin avances, como reconocieron ambas partes. “Los progresos siguen siendo limitados, pero el tono de las discusiones ha sido positivo”, declaró el negociador británico, David Frost. “No se han hecho progresos significativos esta semana”, diría en Bruselas Michel Barnier, en nombre de la UE.  “No podemos seguir así eternamente”, añadió al recordar que se debe alcanzar un pacto “para el 31 de octubre, es decir en menos de cinco meses”. El actual periodo de transición, donde aún el Reino Unido se está rigiendo por las normas comunitarias, concluirá el 31 de diciembre.

Respetar los compromisos

Barnier acusó al Gobierno de Boris Johnson de “estarse echando atrás” en los compromisos, establecidos en la declaración política ratificada por el Gobierno de Londres y los mandatarios de los 27 países de la UE el pasado invierno. Una declaración que “debe ser respetada en su totalidad”, añadió el negociador de la UE, con el texto del documento en la mano. Uno de los puntos más conflictivos es la disputa sobre las cuotas de pesca. El Reino Unido condiciona el acceso a sus aguas de los barcos comunitarios, a una negociación anual de las cuotas pesqueras, lo cual es “imposible, incluso técnicamente”, agregó Barnier.

A lo largo de esta nueva etapa de negociaciones, que arrancó en marzo, las diferencias entre las dos partes se han mantenido inamovibles. El margen de maniobra es casi inexistente y la falta de comunicación cara a cara, con la obligación, debido al coronavirus, a discutir por teleconferencia dificulta aún más la posibilidad de alcanzar un entendimiento. “Estamos a punto de llegar al límite de lo que podemos realizar con este formato de discusiones a distancia. Para hacer progresos tenemos claramente que intensificar y acelerar el trabajo”, ha subrayado Frost, algo con lo que sin duda Barnier está de acuerdo.

"Arrastrando los pies"

Frost espera que las discusiones cobren “un nuevo impulso” en la minicumbre que a final de este mes celebrarán el primer ministro británico, Boris Johnson; la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyn, y el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel.  La cita aún no tiene fecha, pero será un encuentro por teleconferencia. Si ese impulso llega, la verdadera negociación política tendría lugar a finales de verano y los más optimistas entrevén un posible acuerdo en otoño, del que de momento no hay indicios. Una fuente europea que cita France Presse ha comentado que en estas rondas, “los británicos ni siquiera han simulado el querer negociar. No hacen el menor esfuerzo de su parte. Teníamos incluso la impresión de que habían recibido la orden de arrastrar los pies”.

Escocia quiere prórroga

Londres amenazó en su día con dar un portazo y retirar a sus negociadores, optando por marcharse sin acuerdo alguno, si para finales de junio no había progresos significativos. Pero eso fue antes del coronavirus, que ha causado un cataclismo económico, del que apenas se han visto aún las consecuencias. El Gobierno británico ha reiterado su intención de no solicitar una ampliación, del periodo de transición, que concluye a finales de diciembre. La UE ha ofrecido la posibilidad de esa extensión, de uno o dos años y “la puerta sigue abierta”, recordó Barnier. Tanto el Gobierno de Escocia como el Parlamento de Irlanda del Norte han pedido esta semana a Londres que pida una prórroga para evitar mayores pérdidas económicas.