31 may 2020

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por el coronavirus

Un sacerdote polaco confiesa a los fieles en el aparcamiento de una iglesia de Varsovia

Los creyentes no bajan del coche mientras el religioso les escucha protegido con una mascarilla

Kacper Pempel (Reuters)

Un sacerdote polaco confiesa a los fieles en el aparcamiento de una iglesia de Varsovia

Un sacerdote de Polonia ha comenzado a confesar a los fieles en el aparcamiento de su iglesia en la capital polaca, Varsovia, por el coronavirus, ya que la pandemia ha obligado a interrumpir uno de los rituales más sagrados para los católicos antes de la la Pascua.

Sentado en una silla y con una mascarilla, el padre Mateusz Kielarski escucha a sus feligreses y les da la absolución mientras estos se asoman por las ventanas de sus automóviles. "Desde la seguridad de su coche, pueden cuidar su alma mientras protegen sus cuerpos de gérmenes", ha comentado a la agencia Reuters.

Miles de católicos romanos de todo el mundo celebrarán a partir del viernes la Pascua, una de las fiestas más importantes del calendario cristiano, en medio de limitaciones estrictas en la vida pública y también en el culto religioso.

Kielarski durante una confesión en el aparcamiento de la iglesia / reuters

En Polonia, una de las naciones más devotas de Europa, no pueden reunirse más de dos personas al mismo tiempo, y cinco personas pueden asistir a misa. Las escuelas, los restaurantes y la mayoría de las tiendas están cerradas por las estrictas medidas del gobierno para detener la propagación del virus que hasta ahora ha matado a más de 100 personas en el país. Kielarski ha dicho que, aunque parece pública, la confesión dentro del coche puede ser íntima. "Se puede experimentar con la misma discreción, hay suficiente distancia", ha asegurado. 

Las iglesias polacas suelen celebran sesiones de toda la noche para a los fieles que desean confesarse antes del fin de semana de Pascua. La solución de este año, si tiene éxito, puede repetirse en el futuro, ha dicho Tadeusz Aleksandrowicz, párroco del Templo de la Divina Providencia, una de las iglesias más grandes de Varsovia, donde Kielarski confiesa a los creyentes.