05 jun 2020

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EPIDEMIA GLOBAL

Trump admite la gravedad de la crisis del coronavirus

Presenta directrices federales que desaconsejan reuniones de más de 10 personas

Asume que la situación es "mala", puede alargarse hasta verano y acarrear una recesión

Idoya Noain

Trump, sobre la crisis del coronavirus: Podría durar hasta agosto. / CONTACTO / VÍDEO: EFE

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, este lunes por primera vez ha admitido con contundencia la gravedad de la crisis del coronavirus. Menos de 24 horas después de asegurar que el país tenía el virus bajo “tremendo control”, y de miminizar el riesgo para los "jóvenes y gente sana", Trump ha reconocido que “no está bajo control en ningún lugar del mundo”. Lo ha hecho en una comparecencia ante la prensa en que, además de anunciar directrices federales que se recomiendan los próximos 15 días para tratar de contener la propagación del virus, ha asumido que la situación es “mala”, puede alargarse “hasta julio o agosto” y ha creado el riesgo de que la economía se dirija, “quizá”, a una recesión.

Aunque Trump ha rechazado por ahora la necesidad de imponer cuarentenas en todo el país, su renovado tono, como el de las directrices anunciadas, asume la severidad de la situación. Desaconseja las reuniones de más de 10 personas (un día después de que el Centro de Control y Prevención de enfermedades cifrara el tope en 50). Asimismo, se anima a trabajar desde casa mientras sea posible, cerrar escuelas y encargarse también en casa de la educación de los niños cuando se pueda, limitar los viajes que no sean imprescindibles y evitar bares y restaurantes.

“Si todo el mundo hace estos críticos cambios y sacrificios ahora nos uniremos como nación y venceremos al virus y tendremos una gran celebración juntos", ha dicho Trump. Este lunes los casos confirmados han superado los 4.000 en EEUU y el número de muertes ha pasado las 70.

Respuesta "de diez"

Trump se había convertido en objeto de duras críticas por la incoherencia de su mensaje a menudo optimista y triunfal con el de sus autoridades médicas pero también por la gestión problemática de su Administración, especialmente en lo relativo a pruebas de diagnóstico centralizadas y con fallos que ralentizaron la lucha inicial contra la propagación. Este lunes, pese a su modulado mensaje', no ha perdido su grandilocuencia y ha insistido en eludir responsabilidades por fallos y ha llegado a dar "un diez de diez" como nota a la respuesta de su gobierno al coronavirus.

No es ni mucho menos la que le han dado algunos gobernadores y alcaldes, que han estado reclamando más claridad y ayuda del gobierno federal y que en muchos casos han adoptado decisiones por su cuenta para luchar contra la enfermedad. Este mismo lunes, antes de la rueda de prensa, en una videoconferencia que mantenía con esos gobernadores, les instaba a "intentar conseguir por su cuenta respiradores, ventiladores y todo el equipo" médico necesario para tratar a los enfermos, sin esperar a la ayuda de Washington.

Los gobernadores y también los alcaldes han tomado las riendas en la lucha. A los cierres anunciados en los últimos días, incluyendo los de escuelas en una docena de estados y en grandes ciudades y los de bares, restaurantes y locales de ocio en urbes del tamaño de Nueva York Los Ángeles se sumaban este lunes algunas de las medidas más estrictas del país. San Francisco y otros seis condados de California han impuesto un confinamiento similar al de España y también lo han hecho los gobernadores de los estados de Washington y Pensilvania.