01 abr 2020

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Avance importante

La Universidad de Texas crea un mapa anatómico 3D del coronavirus

Junto con el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos lograron reproducir la proteína espinal del COVID-19 con lo que se acercan al desarrollo de una futura vacuna

El Periódico

Mapa 3D del Covid-19, el coronavirus de China.

Mapa 3D del Covid-19, el coronavirus de China. / Twitter

La Universidad de Texas en Austin y el Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos, han creado el primer mapa 3D anatómico a escala de la parte del coronavirus responsable de infectar a células humanas, un logro que consideran fundamental para el desarrollo de una futura vacuna.

En un comunicado, la institución consideró que la capacidad de reproducir este mapa de la proteína espinal del COVID-19, como la Organización Mundial de la Salud ha denominado a este virus, "es un paso esencial para que los investigadores de todo el mundo puedan desarrollar vacunas y medicamentos antivíricos para combatir esta enfermedad".

Los responsables del logro

Este trabajo, del que se publicó el resultado el pasado miércoles, ha estado coordinado por Jason McLellan, un profesor asociado de la universidad que ya tenía experiencia en la investigación de otros coronavirus, como el SARS-Cov y el MERS-Cov.

Ello allanó su trabajo y el de sus colegas, puesto que ya habían desarrollado métodos para obtener la proteína espinal de los coronavirus para facilitar su capacidad de ser analizadas y empleadas para el desarrollo de vacunas.

"Sabíamos exactamente qué mutaciones tener en cuenta porque ya sabíamos qué mutaciones funcionan para un montón de otros coronavirus", dijo este profesor de la Universidad de Texas en Austin.

Trabajos futuros

En el proceso, los científicos han producido una molécula que representa únicamente una porción de la proteína; aun así esto es suficiente para obtener una respuesta inmune en humanos, lo que puede ser empleado en el desarrollo de la vacuna.

El siguiente paso que McLellan pretende llevar a cabo es emplear esta molécula para estudiar cómo aislar los anticuerpos producidos naturalmente por los que han sufrido el nuevo coronavirus y se han recuperado satisfactoriamente.

En grandes cantidades, estos pueden ayudar en prevenir de una posible infección por el cornavirus a aquellos que están expuestos a él, como el personal médico que trabaja en áreas de alta infectividad.