22 oct 2020

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terrorismo de extrema derecha

La masacre en Alemania vuelve a encender las alarmas sobre la violencia ultra

La fiscalía afirma que el atentado tuvo una motivación "profundamente rascista"

Andreu Jerez

Hallado sin vida el presunto autor de los tiroteos de Hanau (Alemania), que se han saldado con 11 muertos. / GETTY / VÍDEO: EFE

Alemania se ha despertado nuevamente con los fantasmas de la violencia xenófoba. Un hombre armado asesinó la noche del miércoles a nueve personas en la ciudad de Hanau, en el estado federado de Hesse, el oeste del país. También dejó seis heridos, uno de ellos grave. Todas las víctimas tenían raíces migratorias; entre ellas había kurdos y cinco ciudadanos con pasaporte turco, según confirmó la embajada de Turquía en Alemania.

El presunto asesino –un hombre de nacionalidad alemana de 43 años y cuya identidad responde al nombre de Tobias R.– apareció muerto junto al cadáver de su madre. Fuerzas especiales de la policía encontraron los cuerpos en una vivienda de Hanau cuando buscaban al tirador. Todo apunta a que la causa de la fallecimiento del presunto asesino fue el suicidio.

Según la versión del ministro de Interior de Hesse, el democristiano Peter Beuth, el atacante entró en dos bares de shisha –las pipas de agua tradicionales en Turquía y países del mundo árabe– y abrió fuego contra clientes y trabajadores. Los establecimientos están situados en diferentes puntos de la localidad: el agresor se desplazó en su coche desde el escenario del primer ataque al del segundo, por lo que es evidente que tenía un plan. «Este es un atentado contra nuestra sociedad libre y pacífica», dijo Beuth.

Sin antecedentes

A falta de una confirmación oficial sobre los motivos exactos de la masacre, tanto la policía como las autoridades locales parten de la base de que su trasfondo es xenófobo. La Fiscalía General Federal asumió las investigaciones ante los indicios de que se trata de un acto terrorista.

«Hay graves indicios de que el acto responde a un trasfondo racista. Ello se despredente de los documentos y videos de Tobias R. analizados», informó este jueves la fiscalía alemana, que confirmó además que hasta el momento no ha encontrado ningún tipo antecedentes ni investigaciones sobre Tobias R., que contaba con una licencia de armas.

La policía confirmó que el atacante había publicado el pasado enero en su propia web varios documentos de corte supremacista. En uno de ellos, titulado «Mensaje a todo el pueblo alemán», Tobias R. advierte de que ya no viviría en el momento en el que el documento fuera público.

Imágenes de los tiroteos de Hanau (Alemania) obtenidas de redes sociales. / BORIS ROESSLER / AP / VÍDEO: EFE

El 14 de febrero, subió a su propio canal de Youtube un video de unos dos minutos en el que difundía en inglés teorías conspirativas sobre bases militares subterráneas, alertaba del consumo de medios de comunicación tradicionales y animaba a la audiencia a luchar. El video estuvo online hasta horas después de que se consumaran los atentados. Fue eliminado por Youtube a las diez de la mañana del jueves. Para ese momento, ya había sido reproducido y comentado por más de mil personas.

Las autoridades alemanas se concentran ahora en investigar si el agresor era un lobo solitario o contó con cómplices. «El entorno del presunto atacante también está siendo investigado para comprobar si tenía contactos nacionales e internacionales», apuntó la fiscalía.

La cascada de reacciones y condenas no se hizo esperar ante este nuevo ataque de corte xenófobo, el tercero en menos de un año en Alemania: el verano pasado, el alcalde democristiano de Kassel, Walter Lübcke, fue asesinado a tiros en su casa y el principal sospechoso es un neonazi; y el pasado noviembre, un hombre armado atacó un sinagoga en la ciudad de Halle y mató a dos personas en las inmediaciones del edificio religioso.

Célula neonazi

«El racismo es veneno, el odio es veneno. Y este veneno existe en nuestra sociedad», dijo Merkel desde la cancillería en un mensaje que fue posteriormente difundido en las redes sociales del Gobierno federal. «Este veneno es el culpable de demasiados crímenes. Desde los de la NSU hasta el asesinato de Walter Lübcke», añadió Merkel.

La cancillera aludía así a los ataques de corte racista más recientes, pero también a la última célula terrorista neonazi conocida en Alemania: la NSU (Clandestinidad Nacionalsocialista) actuó casi durante una década – entre 1998 y 2007 – dejando 10 asesinatos a sus espaldas, la mayoría inmigrantes turcos y griegos. La policía y los servicios secretos fueron incapaces durante todo ese tiempo de encontrar pistas ni atar cabos que llevasen hasta el trío terrorista, que muy probablemente contó con una red de apoyo social.

La nueva oleada de ataques llega precedida por la presencia desde 2017 de la ultraderecha de Alternativa para Alemania (AfD) como tercera fuerza del Bundestag. A pesar de que AfD se desmarcó del atentado e incluso lo condenó, en los últimos meses ha estado llevando a cabo una campaña en sus redes sociales en la que denuncia los bares de shisha como centros de delincuencia y crimen organizado.