04 jul 2020

Ir a contenido

Abusos policiales

Un Joven chileno pierde la vista por el disparo de un policía en las protestas

Gustavo Gatica de 21 años y estudiante de piscología, se quedó ciego por el impacto de perdigones en el rostro mientras formaba parte de una manifestación en una plaza de Santiago

El Periódico

La policía en Chile ataca a los protestantes con gases y perdigones.

La policía en Chile ataca a los protestantes con gases y perdigones. / Reuters

El joven Gustavo Gatica, de 21 años, que recibió disparos de perdigones en el rostro durante una manifestación en Chile, quedó finalmente ciego, pese a que había esperanzas de que pudiera conservar algo de visión en uno de los ojos, informó este martes el hospital donde lleva ingresado 17 días.

"La gravedad de sus lesiones determina que su condición sea visión cero bilateral permanente", indicó en un escueto comunicado la Clínica Santa María, de la que el joven tiene previsto salir este martes.

Represión brutal

Gatica es el primer manifestante que pierde completamente la vista por disparos de perdigones y se ha convertido en el caso más paradigmático de los actos de brutal represión que se han observado en algunas acciones de las fuerzas de seguridad para dispersar las manifestaciones que se suceden en Chile desde el 18 de octubre.

Según el último informe del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), un ente público e independiente, 232 personas tiene graves heridas oculares debido a los perdigones disparados por los agentes desde el inicio de la crisis, unas cifras inéditas en el país y que los médicos han calificado de "epidemia".

El joven "mantendrá controles ambulatorios, que incluyen terapia kinesiológica, ocupacional, apoyo psicológico y psiquiátrico", y "será controlado durante las próximas semanas por un equipo multidisciplinario de especialistas", agregó el hospital.

No detengan la lucha

Gatica, estudiante de Psicología, fue herido por un carabinero (nombre de la Policía chilena) el pasado 8 de noviembre cuando protestaba en Plaza Italia, la rotonda convertida en el epicentro del estallido social más grave que vive Chile desde el retorno de la democracia en 1990.

"Le pregunté a Gustavo qué quería que transmitiera cuando hablara alguien de la familia y lo primero que me dijo es 'sigan luchando', porque él está muy consciente de por qué estaba en Plaza Italia ese día", dijo hace unos días uno de los hermanos del joven tras interponer una querella criminal contra el cuerpo policial.

Usuarios llamaron este martes a concentrarse a las puertas de la clínica para apoyar al joven, mientras que la Universidad Academia de Humanismo Cristiano a la que pertenece, pidió la dimisión del director general de Carabineros, Mario Rozas. "No son hechos aislados, es una política de Estado", aseguró el centro de estudios.

Crisis de derechos humanos

Después de que las imágenes de jóvenes con mutilaciones oculares dieran la vuelta al mundo y de que organismos internacionales denunciaran graves violaciones de derechos humanos, la Policía anunció el pasado 19 de noviembre la suspensión temporal de estas municiones como herramientas antidisturbios y reconoció tener dudas sobre su composición, pese a que al principio de la crisis había sostenido que estaban compuestos solo de goma.

La Universidad de Chile reveló días antes en un informe que los proyectiles tenían un 20 % de caucho y un 80 % de sílice, sulfato de bario y plomo, lo que les hacía tener una "dureza equivalente a una rueda de 'skate' (tabla de patinar)".

La Fiscalía, que ha abierto 2.670 investigaciones penales contra las fuerzas de seguridad por presuntas violaciones de derechos humanos, entre las que se encuentran lesiones por armas de fuego, torturas o violencia sexual, investiga si agentes usaron estas municiones tras la suspensión.