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El recuerdo de los años de plomo late en Irlanda del Norte

Los norirlandeses temen que un divorcio sin acuerdo entre el Reino Unido y la UE arrastre al territorio a un nuevo escenario de violencia sectaria

Imagen del 2010 de un joven que prepara un coctel molotov en el barrio de Ardoyne, en el norte de Belfats.  / AP / LIAM MC BURBEY

Imagen del 2010 de un joven que prepara un coctel molotov en el barrio de Ardoyne, en el norte de Belfats. 
Disturbios en Belfast en una imagen del 2010.

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Rocco Muraro

A pesar de los más de treinta años de paz, los recuerdos de los años de plomo están aún muy presentes en Irlanda del Norte, sobre todo de los atentados más duros, como el ocurrido la noche del 23 de Octubre de 1990.

Ese día varios encapuchados irrumpieron en casa de la familia Gillespie, en Londonderry. Se trataba de miembros del IRA que, a punta de pistola, obligaron al padre de familia, Patrick Gillespie, a conducir un camión bomba hacia el puesto fronterizo de Coshquin, entonces ocupado por el Ejército británico, que dividía Irlanda del Norte de la República de Irlanda.

Mientras el resto de la familia permaneció recluida en casa, tomados como rehenes, Patrick Gillespie condujo la carga explosiva hacia el puesto fronterizo. Cuando llegó, el artefacto fue detonado por control remoto por alguien que esperaba escondido en el perímetro. El atentado sesgó la vida de cinco soldados británicos y del propio Patrick Gillespie, además de dejar 27 heridos, provocar desperfectos en las casas colindantes y dejar un cráter de dos metros de profundidad.

Bajeza moral

Por entonces, Sean McLaughlin era un joven periodista. Recuerda como la explosión lo despertó. Eran las 4 de la madrugada y trató de volver a dormir: “Al principio no pensé que fuera para tanto, puesto que aquí en Derry las bombas eran muy comunes”. Sólo después de que el sonido de las sirenas de ambulancias, bomberos y fuerzas del orden ahogara la noche, se dio cuenta de que no era un atentado normal.

La matanza causó consternación en Derry, también entre la comunidad católica. El entonces obispo de la ciudad, Edward Daly, lo calificó de “acción monstruosa, cínica, cruda y horrible”, que marcaba un nuevo punto de bajeza moral en las acciones del IRA “por usar la vida de terceros para perpetrar sus viles ataques”.

El atentado de Coshquin fue uno de los peores que se recuerdan contra puestos fronterizos, pero durante los 30 años de 'troubles', como se conocen aquí los años de violencia sectaria, la frontera fue un escenario común del conflicto, por eso el temor a una nueva frontera.

Tránsito de bienes

Actualmente, en la carretera de Coshquin no hay ningún puesto fronterizo que regule el flujo entre las dos Irlandas. La firma de los acuerdos de paz del Viernes Santo supuso la retirada de cualquier traba al tránsito de bienes y personas, normalizando la relación entre ambos territorios.

Se estima que cada mes cruzan los 208 pasos fronterizos que hay a lo largo de los 500 kilómetros de frontera compartida 1.200.000 vehículos, entre camiones, furgonetas y coches.

Para Martin Melaught, el director del Observatorio del Conflicto y la Política en Irlanda del Norte (CAIN, en sus siglas en inglés), “cualquier nueva infraestructura en la frontera podría llevar a episodios de violencia esporádica contra las mismas”.

Entrega de armas

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Si bien los principales grupos paramilitares entregaron las armas en el marco de los acuerdos de paz, durante los últimos años han surgido pequeños grupúsculos en el lado republicano, el más conocido es el Nuevo IRA, que abogan por la recuperación de la vía armada para conseguir la reunificación de Irlanda. Fueron ellos los que perpetuaron el homicidio de la periodista Lyra McKee, mientras cubría un altercado que enfrentaba a las fuerzas del orden a miembros del Nuevo IRA.

Pese a la reducida capacidad de acción, para Melaught no hay que infravalorar las repercusiones que pueden tener nuevos episodios: “Una nueva campañas de atentados llevada a cabo por grupos disidentes republicanos supondría el riesgo de que la violencia sectaria se generalizara, sobretodo en un momento en que los unionistas perciben que la continuidad de Irlanda del Norte dentro del Reino Unido está amenazada”.