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Máxima Seguridad

Así es ADX Florence, la cárcel donde 'El Chapo' Guzmán consumirá su vida

La prisión 'Supermax', también conocida com la 'Alcatraz de las Rocosas', acoge a reclusos de alta peligrosidad como los terroristas de Boston o Nueva York

Los internos pasan 23 horas al día encerrados en celdas minúsculas y no tienen ningún contacto con otros seres humanos

El Periódico

Ubicada a unos 185 kilómetros al sur de Denver, ADX es apodada como la Alcatraz de las (Montañas) Rocosas. 

Ubicada a unos 185 kilómetros al sur de Denver, ADX es apodada como la Alcatraz de las (Montañas) Rocosas.  / AP

Joaquín 'El Chapo' Guzmán, el narcotraficante mexicano de 62 años acusado de dirigir durante más de dos décadas el cartel de Sinaloa, pasará el resto de sus días en la prisión de alta seguridad conocida como 'Supermax', en el estado de Colorado (EEUU), tras ser condenado a cadena perpetua. 

El Centro Penitenciario y Administrativo de Máxima Seguridad en Florence, conocida también como ADX o 'Supermax' es una de las fortalezas más seguras del mundo y un infierno para los presos. Ninguno ha logrado escapar de ahí. Ubicada a unos 185 kilómetros al sur de Denver, ADX, también apodada como la 'Alcatraz de las (Montañas) Rocosas' en honor a la célebre prisión de San Francisco, aloja a 376 reclusos. 

La prisión aloja a criminales de alta peligrosidad, como Dzhokhar Tsarnaev, el terrorista que perpetró el atentado en la maratón de Boston, o Ramzi Yousef, uno de los participantes en el atentado de 1993 contra el World Trade Center de Nueva York. Los reclusos apenas pueden salir de sus celdas, de 2,1 por 3,6 metros. Los funcionarios les deslizan las comidas a través de pequeños agujeros de las puertas. La cama es una losa cubierta con un delgado colchón y mantas.

23 horas en las celdas

Todos los reclusos permanecen por lo general en sus celdas 23 horas encerrados y sin compañía. Cada una de ellas tiene una ventana estrecha de poco más de un metro de alto y en ángulo hacia arriba para que solo se pueda ver el cielo. Los prisioneros no pueden moverse sin escolta y si lo hacen se les colocan cadenas alrededor del estómago y grilletes en las manos y los pies.

Se les permite una hora de receso en una jaula al aire libre, un poco más grande que las celdas de la prisión. Dentro de la jaula, solo se puede ver el cielo.

Pueden ver la televisión en sus celdas y tener acceso a servicios religiosos, programas educativos y un almacén. Sin embargo, se aplican restricciones especiales para garantizar que los reclusos no puedan ejercer influencia o lanzar amenazas más allá de los muros de la prisión.

El Módulo H

Aún no se sabe si 'El Chapo' estará en el Módulo H. Esta zona está reservada para los reclusos a los que el Departamento de Justicia de EEUU ha impuesto medidas administrativas especiales destinadas a limitar estrictamente todo tipo de comunicación con el mundo exterior. Tsarnaev es uno de los inquilinos de este módulo.

Desde que ADX abrió en 1994 para albergar a los presos que no pueden estar en penales comunes, al menos seis presos se han suicidado. En la mayoría de casos de suicidio, los prisioneros se han colgado con sábanas.

Denuncias de Amnistía

Las condiciones en las que viven los presos de la 'Supermax' han generado preocupación entre los organismos de derechos humanosAmnistía Internacional (AI) ha dicho que la prisión "viola las leyes internacionales", y en el 2014 publicó un informe titulado 'Sepultados: Aislamiento en el Sistema Penitenciario Federal de Estados Unidos', donde denuncia la gestión de la cárcel. "ADX se ha convertido casi en su totalidad en una instalación de 'confinamiento', en la que los presos están encerrados en celdas de aislamiento todo el tiempo, a excepción de un par de horas a la semana", subrayaba.

En el 2012, un grupo de reclusos presentó una demanda colectiva contra la Agencia Federal de Prisiones. En su escrito, afirmaron que "años de aislamiento, sin contacto directo y sin restricciones con otros seres humanos" hacen que algunos internos de ADX (particularmente aquellos con enfermedades mentales graves)  sufran "una pérdida fundamental incluso de las habilidades básicas sociales y comportamientos de adaptación". Según corrobora el informe de Amnistía, algunos reclusos tienen "conversaciones delirantes con voces que escuchan en sus cabezas".