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LA ENCRUCIJADA BRITÁNICA

Corbyn rompe las negociaciones con May sobre el 'brexit'

Begoña Arce

Unos peatones pasan junto a carteles con la primera ministra británica, Theresa May, y el líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, cerca del Parlamento, en Londres.

Unos peatones pasan junto a carteles con la primera ministra británica, Theresa May, y el líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, cerca del Parlamento, en Londres. / TOLGA AKMEN (AFP)

El Partido Laborista ha cerrado este viernes la última vía de escape que le quedaba a Theresa May y su acuerdo sobre el ‘brexit’. Los laboristas han dado por terminadas las conversaciones entre Gobierno y oposición, después de seis semanas de encuentros, sin progreso alguno.

En una carta dirigida a la primera ministra, Jeremy Corbyn afirmó que las discusiones han ido, "tan lejos como se podía". Sin embargo, la falta de flexibilidad  del equipo conservador y "la inestabilidad y debilidad crecientes de su Gobierno", hace inútil continuar las negociaciones. "El Gobierno no ha variado fundamentalmente su posición y las divisiones en el Partido Conservador suponen que el Gobierno está negociando sin autoridad y sin capacidad para hacerlo".

La primera ministra acusó a su vez los laboristas de "estar divididos" y no saber, "si quieren cumplir con el ‘brexit’ o tratar de anularlo, convocando un segundo referéndum".

Petición tardía y desesperada

May puede estar vivivendo los últimos días como primera ministra. La dirigente fijará la fecha de su renuncia en la primera semana de junio. Así lo anunció el jueves el presidente del Comité 1922, Graham Brady, tras una reunión con May en la que hubo al parecer lágrimas. Eso conducirá a la elección de un nuevo líder de los conservadores, presumiblemente durante el verano.

El sucesor, temen los laboristas, no estaría obligado a respetar un acuerdo sobre el ‘brexit’ pactado entre el actual Ejecutivo y la oposición. Esas dudas, "sobre la habilidad del gobierno para llevar a cabo cualquier compromiso que se acuerde", han pesado, señala Corbyn, en la decisión de acabar las discusiones.  

May recurrió a Corbyn, al que siempre despreció olímpicamente, como último recurso, después de tres tentativas fracasadas de conseguir en la Cámara de los Comunes la aprobación del acuerdo sobre el ‘brexit’, ratificado por los Veintisiete en noviembre. Fue una petición de ayuda tardía y desesperada, que indignó a numerosos diputados de uno y otro partido.

Para los conservadores era impensable y humillante estar en conversaciones y en las manos de "un marxista". Para los laboristas no era cuestión de sacarle las castañas del fuego a May y su equipo, después de tres años caóticos, ignorando a las fuerzas de oposición.

Corbyn señala en su carta que las conversaciones se han desarrollado en un ambiente "constructivo". Y si bien, "ha quedado claro que, aunque en algunas áreas el compromiso ha sido posible, no hemos logrado resolver las importantes diferencias entre nosotros". En esta situación, advierte que, sin cambios significativos, los laboristas, "continuaremos oponiéndonos al acuerdo del Gobierno, porque no creemos que proteja puestos de trabajo, nivel de vida o la industria en Gran Bretaña".

Salida sin acuerdo en el horizonte 

En los últimos meses se ha dado como inminente el final de la primera ministra unas cuantas veces. Pero ahora las opciones se le han acabado. May ha planeado una cuarta votación sobre el acuerdo del ‘brexit’ en la primera semana de junio. En este caso se tratará, no de una moción, como en las ocasiones anteriores, sino del propio proyecto de ley en sí.

La apuesta es arriesgada, tras la ruptura con los laboristas y sabiendo que los 'tories' de línea dura jamás van a aceptar un ‘brexit’ con el actual sistema de salvaguarda (backstop), ideado por Bruselas, para solventar el problema de la frontera en Irlanda del Norte. Las posibilidades de que sea aprobado son casi inexistentes y la primera ministra no podría volver a presentarlo en el mismo periodo de sesiones.

El anuncio de Brady, sobre la fecha para el relevo de la primera ministra, provocó la mayor caída de la libra esterlina en los últimos tres meses.   May deberá marcharse sin un acuerdo y eso aumenta la posibilidad de una salida del Reino Unido sin pacto alguno. Como explicaba la jefa de la sección de política de la BBC, Laura Kuenssberg ,"así las cosas, no hay un camino legal para bloquear el que el que nos vayamos sin un acuerdo en octubre. Si no hay ley, ni votaciones vinculantes, no hay una ruta técnica para hacerlo".

Tampoco hay posibilidad de una segunda consulta. "Los que quieren otro referéndum, necesitan encontrar el camino para cambiar la ley y poder celebrarlo. Sin ley que enmendar, no hay forma de cambiar la ley".

Indignación empresarial

El fracaso de May en lograr la ratificación del acuerdo influirá en la batalla de los aspirantes al liderazgo conservador. "Le va a venir bien a los que como (Boris) Johnson que quieren un ‘brexit’ más duro, más radical", señala el comentarista del 'Financial Times', James Blitz. "Y la presión va a estar sobre los candidatos, para que compitan entre sí, sobre su compromiso con un ‘brexit’ sin acuerdo, cuando aparezcan delante de los 120.000 militantes 'tories'.

El estancamiento y las peores perspectivas posibles para el ‘brexit’ al final del túnel, indignan al mundo de los negocios. La directora general de la Confederación de la Industria Británica (CBI), Carolyn Fairbairn, lamentaba, "otro día de fracaso político, otro día desalentador para las finanzas británicas. Seis semanas desperdiciadas, con la incertidumbre paralizando nuestra economía".