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LA ENCRUCIJADA EUROPEA

¿Y qué pasa ahora con el 'brexit'?

La Unión Europea inicia una nueva semana clave en el proceso de salida del Reino Unido del club

Silvia Martinez / Bruselas

Símbolos a favor del ’brexit’ en la ropa de un manifestante a las puertas del Parlamento británico.

Símbolos a favor del ’brexit’ en la ropa de un manifestante a las puertas del Parlamento británico. / KIRSTY WIGGLESWORTH (AP)

El Parlamento británico sigue tremendamente dividido. La semana pasada rechazó acuerdo del 'brexit' negociado por la primera ministra Theresa May. También rechazó salir de la Unión Europea de forma caótica o celebrar un segundo referéndum y lo único que cosechó un mínimo de consenso en la Cámara de los Comunes fue parar el reloj y aplazar la salida del Reino Unido, prevista para este 29 de marzo, al menos hasta el 30 de junio. A diez días del 'brexit', hasta el aplazamiento sigue planteando muchas dudas e incógnitas.

¿Qué tiene que hacer May para pedir la prórroga?

May ha querido llevar la situación al límite. Poner a los diputados al borde del precipicio para que el vértigo les llevara a aceptar el acuerdo negociado durante estos dos años y que el Reino Unido pudiera salir de la UE en la fecha prevista, el 29 de marzo. Su estrategia, sin embargo, ha fallado y todo apunta a que el jueves deberá pedir la prórroga. Para lograr esa extensión tendrá primero que solicitarla oficialmente al resto de líderes europeos que, según, el artículo 50, deberán decidir “por unanimidad” si la aceptan o no.

¿Cuáles son los requisitos? 

En primer lugar, cursar oficialmente la petición ante el presidente de la UE, Donald Tusk. En segundo, el Gobierno del Reino Unido deberá explicar y justificar de forma creíble los motivos, el por qué, y la duración extra que quieren. A partir de ahí serán los Veintisiete quienes tendrán la última palabra.

¿De cuánto tiempo puede ser la prórroga?

Hay dos opciones. Lo que en Bruselas definen como una “prórroga técnica”, limitada a un par de meses y con fecha tope el 30 de junio, para dar tiempo al Gobierno británico a aprobar la legislación necesaria si los diputados terminan aceptando el acuerdo de Theresa May que a día de hoy sigue siendo muy poco probable. De esa forma, Reino Unido no tendría que participar en las próximas elecciones europeas que se celebran entre el 23 y 26 de mayo ya que si el 2 de julio sigue sigue siendo Estado miembro deberá enviar eurodiputados a Bruselas y Estrasburgo.

¿Y si se alarga el punto muerto?

Tras el nuevo varapalo de la semana y la profunda división en Londres, la UE se ha empezado plantear obligar al Reino Unido a aceptar una prórroga larga. El presidente de la UE, Donald Tusk, ya ha anunciado que ese será su planteamiento a los líderes europeos y la semana pasada empezó una minigira de capitales. Aunque no ha acotado qué horquilla de tiempo maneja, se trataría de un plazo de entre 12 y 21 meses, para dar tiempo a Londres a “repensar” su estrategia y reconstruir un consenso que lleva roto desde el día del referéndum del brexit que salió adelante con el 52% de los votos. El problema de esta extensión es que obligaría al Reino Unido a celebrar elecciones europeas en mayo, lo que le daría, por ejemplo, poder para condecidir sobre el presupuesto europeo y el nombramiento de los futuros altos cargos europeos. 

¿Cómo están los ánimos en la UE?

Aunque el hartazgo y la impaciencia son evidentes entre los dirigentes europeos probablemente la mayoría estarían dispuestos a conceder la prórroga para evitar un brexit duro, que tendrán consecuencias negativas para ambas partes, aunque son muchos los que empiezan a pensar que una prórroga corta no tiene ningún sentido si no es para aprobar el acuerdo, algo que tras el voto de esta semana parece difícil. De ahí la idea de una prórroga más extensa. Esta opción, sin embargo, solo parece probable si May se compromete a celebrar nuevas elecciones o llega con un plan concreto bajo el brazo que permita vislumbrar nuevas mayorías en la Cámara de los Comunes.  

¿Qué ocurre si los Veintisiete rechazan la prórroga?

En ese caso, las opciones se reducen a dos: a una salida caótica el próximo 29 de marzo, aunque ni en Bruselas ni en Londres la quieren, o la revocación del artículo 50 del Tratado que May puede retirar hasta el mismo día de forma unilateral, según sentenció a finales del año pasado el Tribunal de Justicia de la UE. La decisión en este caso estaría en Londres. El riesgo de divorcio a las malas sigue, en todo caso, muy presente y si May no logra luz verde al pacto, no revoca el artículo 50 o no le dan la prórroga el caos podría ser una realidad en menos de dos semanas.