EL AUGE DE LOS ULTRAS

Redes, bulos y chalecos amarillos

Desde Steve Bannon hasta el Kremlin, el movimiento de protesta francés nacido en Facebook ha sido instrumentalizado por quienes buscan debilitar el proyecto europeo

Rusia y organizaciones ultraconservadoras norteamericanas están implicadas en actividades de desestabilización en Francia y Europa, opinan los expertos

Manifestantes de los ’chalecos amarillos’ protestan ante la policía en los Campos Elíseos, en París.

Manifestantes de los ’chalecos amarillos’ protestan ante la policía en los Campos Elíseos, en París. / CHRISTOPHE PETIT (EFE)

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Eva Cantón

 

 “En el país de la Revolución francesa, el movimiento de los chalecos amarillos libra hoy la madre de todas las batallas. Son una inspiración para el mundo entero”. La frase podría ser una interpretación más de las miles que se han hecho sobre la protesta que puso contra las cuerdas al presidente francés, Emmanuel Macron, pero como su autor es el supremacista que llevó a un personaje como Donald Trump a la Casa Blanca, resulta inquietante.

Embarcado en un proyecto para dinamitar la Unión Europea con una plataforma que pretende unir a las formaciones nacional-populistas, Steve Bannon no fue el único en jalear la movilización espontánea de esa Francia olvidada que se desliza poco a poco hacia la pobreza. También otros cayeron en la tentación de instrumentalizar un malestar real con fines partidistas.

Matteo Salvini y Luigi Di Maio lo hicieron con tanto entusiasmo que París terminó dando un golpe en la mesa, retirando en febrero a su embajador en Roma y provocando la mayor crisis diplomática desde la Segunda Guerra Mundial.

Detrás de ese fervor amarillo hay unas elecciones al Parlamento Europeo. Bannon promete un “seísmo”, como dijo en una entrevista al semanario ‘L’Express’ en la que llamó “pelele” a Macron. El ministro italiano del Interior sueña con liderar una “internacional soberanista", señala en ‘L’Obs’ el politólogo Iginio Ariemma, y su principal adversario no es otro que el presidente francés.

Mientras, el viceprimer ministro del Movimiento 5 Estrellas quiere romper su aislamiento en la Eurocámara y le vendría bien que los chalecos amarillos presentaran una candidatura a la que sumarse.

También Moscú ha encontrado un maná en las protestas contra Macron. Medios de comunicación estatales, como el canal de televisión Russia Today (RT) o Sputnik han dado a las manifestaciones una cobertura inédita, poniendo a menudo el acento en la violencia policial.

“Evidentemente, no es porque defiendan los valores democráticos. Es una táctica para escenificar las fracturas sociales y políticas en Francia”, explica a este diario el investigador del Instituto Francés de Relaciones Internacionales (IFRI) Julien Nocetti.

En el centro de la maquinaria digital

¿Acentuó Rusia la protesta de los chalecos amarillos gracias a las redes sociales? En parte sí, responde Nocetti. “RT aprovechó el hecho de que los chalecos se comunicaban principalmente a través de Facebook. Como los contenidos de RT se difunden vía redes sociales, estaba en el centro de la ‘maquinaria digital’ que amplificó el movimiento”.

Un estudio de la red Avaaz publicado por ‘Politico’ indica que la revuelta ha provocado en cinco meses una explosión de noticias falsas circulando por Facebook y compartidas millones de veces. Muchas, generadas por los propios activistas franceses.

De momento, los servicios secretos franceses no tienen pruebas de la implicación directa de agentes rusos en la difusión de ‘fake news’ o rumores que alimentan las teorías conspiratorias entre los chalecos amarillos –a las que son especialmente permeables, según un sondeo del Instituto Ifop- pero cuando estalló la crisis en noviembre Macron les pidió extremar la vigilancia. La cercanía de los comicios europeos les mantendrá en guardia.

 “Es evidente que los medios próximos al Kremlin han hecho del asunto un símbolo de la decadencia de Francia, de la incapacidad de Macron para escuchar a su pueblo y del caos que reina en Europa”, añade el filósofo Michel Eltchaninoff, autor de sendos ensayos sobre Marine Le Pen’ y Vladimir Putin.

El caballo de Troya

Eltchaninoff sostiene que el proyecto político del presidente ruso es lograr el fin de la Unión Europea para asentar su influencia en el Viejo continente . “Considera Europa como un terreno de conquista ideológica. Por eso las redes rusas son muy activas en Francia, sobre todo en el Frente Nacional. El partido de Le Pen es el mejor caballo de Troya de Putin en Francia”.

Días antes de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del 2017, el equipo de campaña de En Marche! denunció un pirateo “masivo y coordinado” contra el candidato Macron para desestabilizar los comicios franceses. Todas las miradas se dirigieron a Moscú.

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Marine Le Pen, la favorita del Kremlin, no llegó al Elíseo porque el sistema electoral francés facilita la creación de un frente republicano que corta el paso a la ultraderecha. Pero a las europeas del próximo mayo llega en forma, convencida de que la cólera de los chalecos amarillos juega a su favor.

Si Rusia es una amenaza en materia de propaganda y desinformación, no es la única. “Las redes ultraconservadoras y de extrema derecha norteamericana también están implicadas en actividades de desestabilización e influencia en Europa y por lo tanto en Francia”, advierte Julien Nocetti, quien añade que las democracias occidentales no deben por ello infravalorar los movimientos legítimos de oposición.

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