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DISTENSIÓN CONGELADA

La cumbre entre Trump y Kim Jong-un acaba en fracaso estrepitoso

El presidente de EEUU culpa del abrupto desenlace a las pretensiones norcoreanas de levantar todas las sanciones económicas

Adrián Foncillas

Trump y Kim acaban la cumbre sin alcanzar un acuerdo. / EVAN VUCCI (AP / VÍDEO: EUROPA PRESS)

Faltaban minutos para el almuerzo cuando la berlina de Donald Trump abandonó el Hotel Metropole de Hanoi. No habría almuerzo, ni declaración conjunta, ni acuerdo. No habría levantamiento de sanciones, ni cierre de instalaciones nucleares, ni final de la guerra de Corea, ni oficinas de representación recíprocas. La cumbre Trump-Kim Jong-un acabó en nada y sólo cabe felicitarse de que ambos mantienen su afinidad y han prometido perseverar en el proceso.

La negociación se atascó sin remedio en las sanciones que ahogan la economía norcoreana, desveló Trump en rueda de prensa. “Básicamente ha sido por las sanciones. Ellos querían que las levantáramos por completo”, dijo. Pionyang ofreció el sacrificio de Yongbyon, las icónicas instalaciones de donde salió el plutonio y uranio para los seis ensayos nucleares practicados desde 2006. Pero rechazaron cerrar un segundo laboratorio que Washington ha identificado. “Están dispuestos a desnuclearizar una gran porción de áreas que nosotros les habíamos solicitado pero no podemos levantar todas las sanciones en esas condiciones. Aún existe una brecha. A veces, sencillamente, tienes que marcharte”, justificó.  

Opinión exprés

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Rafael Bueno

Director de Política, Sociedad y Educación de Casa Asia

El desenlace sorprende incluso estando de por medio Trump. El final abrupto se habría entendido en la anterior cumbre de Singapur. Trump aseguraba que le bastaría un cruce de miradas para comprobar la sinceridad de Kim y se levantaría de la mesa si no le complacía. La química personal, reiteraba. Pero a Hanói llegaban con la química acreditada y fervorosas declaraciones de amor. También llegaban tras febriles rondas preparatorias con Mike Pompeosecretario de estado, y Ri Yong-ho, ministro de Exteriores norcoreano. 

Maquillar el fracaso

Dialogaron durante meses en WashingtonPionyang Estocolmo, por hacer la lista corta. Alguno de esos contactos debería haber servido para conocer qué exigiría Estados Unidos a cambio del levantamiento de sanciones. Es el tipo de cuestiones elementales que la casuística recomienda solventar a priori para evitar descalabros. Los expertos debatían si el acuerdo sería bueno o malo, de máximos o mínimos. La falta de acuerdo nunca fue una posibilidad y es difícil disimular el bochorno con el manido argumento de que es preferible a un mal acuerdo.

Trump y Pompeo sudaron ante los periodistas para maquillar el fracaso y descartaron que vuelva el cuadro de desmanes nucleares y amenazas de destrucción masiva. No es un punto final sino un paréntesis en el camino, repitieron. “Han sido dos días muy productivos e interesantes”, reveló Trump. “Estamos mucho más cerca ahora de alcanzar un acuerdo que hace 36 horas y mucho más que el año pasado”, añadió Pompeo. “No ha ha habido un clima violento cuando nos hemos levantado sino amistoso, nos hemos dado la mano y hemos acordado seguir negociando”, perseveró Trump.

Ni declaración conjunta

“Es obvio que es un fracaso, ni siquiera ha habido una declaración conjunta”, señala Koh Yu Hwan, profesor de la Universidad Dongguk. “Ha habido un diálogo previo intenso y yo esperaba que acordaran el levantamiento parcial de las sanciones”, ha añadido en un panel de expertos organizado en el centro de prensa de Hanói. Los problemas internos de Trump tras las graves acusaciones vertidas por su exabogado en el Senado han sido mencionados por varios como una probable causa del desenlace.

Los observadores temían que su delicada situación le empujara a ceder más de lo razonable para salir victorioso. Trump ha repetido hoy que el tiempo juega a su favor aludiendo a la urgencia norcoreana por lograr el final de las sanciones. Al argumento le sobra optimismo porque el frenesí diplomático de Kim Jong-un en el último año ha dinamitado la estrategia estadounidense de aislamiento y, en cualquier caso, Pionyang está acostumbrada a lidiar con una economía comatosa.

“Es cierto que Corea del Norte no lanzará misiles ni practicará más ensayos nucleares, pero aún tiene sus instalaciones funcionando y fabricando más bombas. No es cierto que Estados Unidos tenga el tiempo a favor”, añade Koh Yu Hwan.

Abono para las conjeturas

El escenario permite muchas conjeturas. ¿Perderá Trump el interés en el asunto norcoreano tras comprobar que carece del éxito fácil que esperaba? ¿Virará Pionyang hacia China? El viaje de regreso en tren de Kim incluye una parada en Pekín para informar de la cumbre.

El fracaso también hunde los planes del admirable presidente surcoreano, Moon Jae-in, que ha convertido la paz en la península en su objetivo vital. El proceso pasa por la colaboración económica que las sanciones impiden. Un comunicado de la Casa Azul desvelaba la estupefacción por el desenlace.