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Una situación extraña

EEEU quiere recuperar las propiedades expropiadas en Cuba tras la revolución

Esto que parece una broma, se basa en el Título III de la Ley Helms-Burton, que permite a los estadounidenses reclamar esos bienes

El Periódico

 U S  and Cuban flags are seen on a balcony in Havana  Cuba  REUTERS Ivan Alvarado File Photo

 U S  and Cuban flags are seen on a balcony in Havana  Cuba  REUTERS Ivan Alvarado File Photo

El ministro de Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, rechazó y calificó como un "chantaje político" el anuncio de su homólogo de EEUU, Mike Pompeo, sobre la posibilidad de reactivar por ley las reclamaciones de propiedades confiscadas tras la Revolución de 1959.

"Rechazo firme y categóricamente anuncio del Dpto de Estado EEUU de suspender por sólo 45 días aplicación Título III Ley Helms-Burton", expresó el canciller en una publicación en la red social Twitter.

Además que el canciller cubano calificó esta situación en su tuit, como un "chantaje político y hostilidad irresponsables para endurecer bloqueo a #Cuba. Brutal ataque Derecho Internacional y a terceros Estados". La réplica llegó unas dos horas después de que Pompeo anunciara una "revisión cuidadosa" del título III, en suspenso desde la promulgación de la Ley Helms-Burton de 1996.

Un caso singular

Esta disposición legal especifica que los estadounidenses -incluidos cubanos nacionalizados-, pueden demandar ante la Justicia de EEUU a las compañías -incluidas extranjeras- que se beneficien de las propiedades que les fueron nacionalizadas por el Gobierno cubano tras la llegada al poder de Fidel Castro, hace seis décadas.

El título III de la Ley Helms-Burton, que endureció el embargo a la isla, ha sido suspendido periódicamente desde su creación en 1996 por todos los Gobiernos de los EEUU, desde el encabezado por el presidente demócrata Bill Clinton (1993-2001) hasta el actual, liderado por el republicano Donald Trump.

Un día antes de cumplirse el plazo para notificar al Congreso su decisión al respecto, Pompeo anunció que mantendrá la suspensión solo durante 45 días -en vez del periodo usual de 6 meses- para revisar el Título III teniendo en cuenta los "intereses nacionales" de EE.UU. y el comportamiento del Gobierno cubano.

El canciller de La Habana criticó a través de Twitter la "flagrante extraterritorialidad" de esta provisión legal, que provocaría "daños" a "intereses corporativos" de EEUU y "sometería arbitrariamente a empresas de terceros países" a los tribunales del país norteamericano.

Los derechos humanos

Pompeo adelantó que para decidir si recupera o no el Título III, tendrá en cuenta los "esfuerzos" de EEUU "para acelerar la transición a la democracia en Cuba" y valorará "factores como la brutal opresión del régimen cubano a los derechos humanos y las libertades fundamentales".

También examinará el "apoyo indefendible" que, a su juicio, Cuba ofrece a "los regímenes cada vez más autoritarios y corruptos en Venezuela y Nicaragua". La decisión de Pompeo generó alarma en el Consejo Comercial y Económico EEUU-Cuba, que reúne a compañías estadounidenses interesadas en aumentar el comercio con la isla, puesto que la activación del Título III podría afectar al intercambio comercial.