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El Senado de EEUU ofrece la radiografía más completa de la injerencia rusa, mayor de lo que se creía

Dos informes constatan que la interferencia sigue "en curso y activa"

Se critica a las tecnológicas y se avisa de su transformación en "herramientas de control social, manipuladas"

Idoya Noain

Trump y Putin en la cumbre de la APEC el pasado mes de noviembre.

Trump y Putin en la cumbre de la APEC el pasado mes de noviembre. / AFP / MIKHAIL KLIMENTYEV

La interferencia de Rusia en la política de Estados Unidos a través de una guerra de propaganda en las redes sociales ha sido mayor de lo que se había revelado hasta ahora y "en varias plataformas siguen activas y en curso operaciones de interferencia". Son dos de las conclusiones que se extraen de dos informes preparados para el Comité Judicial del Senado de Estados Unidos adelantados por The Washington Post The New York Times que ofrecen la radiografía más completa hasta la fecha de esos esfuerzos de injerencia. Según los documentos, "claramente buscaban beneficiar al Partido Republicano y concretamente a Donald Trump" y no solo no cesaron con su victoria sino que se han sofisticado e intensificado desde entonces.

Uno de los análisis lo firman el Computational Propaganda Project de la Universidad de Oxford y la compañía Graphika; el otro las empresas New Knowledge y Canfield Research y la Universidad de Columbia. Y su información ratifica y amplia revelaciones previas sobre la injerencia, constatada por las agencias de inteligencia de EEUU y por investigaciones periodísticas y del Congreso. El fiscal especial Robert Mueller ya ha imputado a tres compañías y 13 ciudadanos rusos, incluyendo la Internet Research Agency (IRA) y su propietario, Yevgeny Prigozhin.

Los informes apuntan a que la IRA creó cuentas falsas en prácticamente todas las plataformas:  FacebookInstagram y Twitter YouTubeRedditTumblrPinterestVine y Google+. En casi todas se repetía un esquema ya conocido: atacar a Hillary Clinton, impulsar a Trump y sembrar división en la sociedad estadounidense, apelando especialmente a temas de raza y otras políticas identitarias así como a cuestiones divisivas como el control de armas o la inmigración.

Instagram y críticas a las tecnológicas

Instagram, propiedad de Facebook, es donde más ha crecido esa campaña de desinformación desde la victoria de Trump, según los informes, y donde más se ha tratado de explotar la cuestión racial. Cuando la atención de las investigaciones se centró en Facebook y Twitter el año pasado, el foco de los esfuerzos rusos giró a esa plataforma, donde se produjeron 187 millones de interacciones con usuarios, 110 millones más que en Facebook. Según uno de los análisis, Instagram "probablemente será campo de batalla clave de forma permanente".

Los directivos de Facebook que han testificado ante el Congreso obviaron mencionar ese giro y esa es una de las críticas que han calado también en los informes, realizados con los datos que las tecnológicas han facilitado al Congreso. Se acusa a todas las empresas de haber dado una respuesta "tardía y descoordinada" a la injerencia y de "tergiversar o eludir" información en sus comparecencias ante las cámaras.

"No está claro si fue resultado de falta de análisis o de análisis fallidos o de una elusión más deliberada", se lee en uno de los informes, que también denuncian que las tecnológicas se han transformado en una "herramienta informática para el control social, manipulada por sagaces asesores políticos y disponible para políticos tanto en democracias como en dictaduras".

El horizonte que trazan los análisis no es esperanzador. “Con al menos algunas de las metas del gobierno ruso alcanzadas con poca resistencia diplomática o de otro tipo, parece probable que EEUU seguirá afrontando interferencia rusa en el futuro próximo”, se lee.