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NUEVOS DETALLES

La mano derecha del príncipe Bin Salman vio en directo el asesinato de Khashoggi

Saud al Qahtani, consejero de la corte real hasta hace unos días, supervisó la muerte del periodista por Skype, según fuentes anónimas turcas, que aseguran que se le oía gritar "traedme la cabeza de ese perro"

Adrià Rocha Cutiller

Fotografía del príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán, en una feria tecnológica internacional de esta semana en Dubai.  

Fotografía del príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán, en una feria tecnológica internacional de esta semana en Dubai.   / AFP / KARIM SAHIB

Podrían ser muchas cosas: que fuese despecho o que Saud al Qahtani estuviese enfadado con Khashoggi porque este rechazaba sus invitaciones. En los últimos meses, ambos, el consejero de la familia real saudí y mano derecha del príncipe heredero, y el periodista crítico habían hablado en varias ocasiones por teléfono. Qahtani invitaba a Khashoggi de vuelta a Arabia Saudí, a casa. El periodista no se fiaba.

«Le ofrecía un trabajo como asesor al rey. Qahtani, además, le decía de forma muy educada que aún era muy respetado en Riad —ha comentado a la prensa un amigo del periodista—. Pero, entonces, Jamal decía: “¿Se cree de verdad que volveré para que me meta en la cárcel?».

Khashoggi, por supuesto, nunca volvió a su país; sí que lo haría, sin embargo, al consulado saudí de Estambul. Y allí dentro, en las habitaciones de ese edificio, pasaría la historia que todos conocemos: sería asesinado por un grupo de 15 hombres enviados ese mismo 2 de octubre desde Riad. Arabia Saudí asegura que actuaron por su cuenta y sin autorización. Turquía lo niega. El mundo lo duda.

Asesinato por televisión

Y uno de los motivos es el propio Qahtani: la mano derecha de Mohamed bin Salmán estuvo —aunque de forma virtual— presente ese día en el consulado, según han dicho varias fuentes anónimas a la agencia Reuters. Explican que Khashoggi fue llevado a una habitación, donde una televisión conectada a través de Skype le estaba esperando. Al otro lado de la conexión, desde Riad, estaba Qahtani, que empezó a insultar al periodista.

Khashoggi contestó y, entonces, entre insultos, supuestamente, Qahtani  acabó por explotar: «Traedme la cabeza de ese perro», dijo. Los 15 hombres saltaron sobre el periodista. Las versiones saudís dicen que fue asesinado en una pelea o estrangulado. La turca, que fue descuartizado vivo por uno de los integrantes del grupo, de profesión médico forense. Lo que es seguro es que Khashoggi está muerto.

Según estas fuentes, el mismo Recep Tayyip Erdogan tiene pruebas audiovisuales de todo ello y, también, de la participación virtual de Qahtani en el asesinato. Han sido supuestamente entregadas a la directora de la CIAGina Haspel, que ha estado en Turquía esta semana. «Todas las pruebas demuestran que fue algo premeditado», ha dicho Erdogan, que este martes habló por teléfono con Mohamed bin Salmán. Este último, precisamente, habló este miércoles por primera vez del caso. "Es muy doloroso, es un crimen odioso y la justicia prevalecerá por encima de todo", ha asegurado. Mientras, medio mundo le contempla con incredulidad.

Las investigaciones en Estambul, mientras, continúan, aunque con dificultades. Este miércoles la policía turca ha querido investigar el interior de un pozo dentro del consulado saudí. Arabia Saudí ha negado su acceso.

«El poli malo» de MbS

Saud al Qahtani ha sido, hasta ahora, el encargado de supervisar la legión de ‘trolls’ saudís en internet con el objetivo de callar a los críticos y dar una buena imagen de Arabia Saudí en el exterior. No solo eso: también se le supone como el artífice del secuestro del primer ministro libanésSaad Hariri, hace unos meses.

Hariri fue engañado para ir a Riad en visita oficial. Allí fue detenido, supuestamente agredido e interrogado. Qahtani supervisó la operación: forzó a Hariri a dimitir. El primer ministro libanés, que después volvió a su puesto, fue rescatado en unas negociaciones diplomáticas gracias a Emmanuel Macron, presidente francés.

El rey saudí, Salmán Bin Abdulaziz, ahora, ha destituido a Qahtani de su puesto, y los expertos consideran que puede ser él quien pague por los platos rotos. Pero Qahtani, en sus propias palabras, nunca actuaría sin el beneplácito de su amo. «¿Creéis que tomo decisiones sin ser guiado? —escribió en su Twitter este verano—. Soy un trabajador y un fiel ejecutor de las órdenes de mi señor el rey y mi señor el príncipe heredero».