REVÉS EN EL ELÍSEO

Macron perderá a otro de sus pesos pesados en el Gobierno

El ministro del Interior, Gérard Collomb, uno de los más fieles apoyos del presidente francés, optará por cuarta vez a la alcaldía de Lyon el 2020

El ministro de Interior francés, Gérard Collomb. 

El ministro de Interior francés, Gérard Collomb.  / GONZALO FUENTES (REUTERS)

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Eva Cantón
Eva Cantón

Periodista

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El ministro francés del Interior y número dos del Ejecutivo, Gérard Collomb, quiere volver a ser alcalde de Lyon, la ciudad que dirigió durante dieciséis años –entre 2001 y 2017- y desde la que tejió numerosos apoyos para impulsar la carrera presidencial del entonces joven ministro de Economía Emmanuel Macron.

En una entrevista que este martes publica la edición digital de la revista L’Express, el propio Collomb anuncia que será candidato a la alcaldía de la metrópolis lionesa en las elecciones del 2020. “Las municipales están lejos, pero si de aquí a entonces no me diagnostican una enfermedad grave, seré candidato”, dice con humor el ministro, de 72 años.

Para preparar la campaña, Collomb dejará su puesto en el Gobierno en junio del 2019, después de los comicios al Parlamento Europeo, una fecha en la que se da por hecho que el presidente Macron hará una remodelación gubernamental de calado para renovar equipos y dar un nuevo impulso a la segunda parte de su mandato.

“No seré ministro hasta el penúltimo día. Creo que los ministros que quieran ser candidatos a las municipales deberían dejar el Gobierno tras la batalla de las europeas”, añade Collomb, quien en los últimos meses había dado numerosas señales de su interés por retomar la política local. En junio creo una asociación para debatir sobre las perspectivas de futuro en Lyon y su región metropolitana.

Fidelidad

Diputado desde 1981, Collomb fue uno de los primeros socialistas de peso en unirse con entusiasmo al proyecto de Emmanuel Macron en marzo del 2016. Su  fidelidad fue recompensada con una cartera esencial en un país que vive bajo la espada de Damocles de la amenaza terrorista. “El hombre que murmura en la oreja del presidente”, tituló en su día Le Figaro para ilustrar la influencia del veterano político sobre el joven inquilino del Elíseo.

Desde la plaza Beauvau, sede del Ministerio del Interior, Collomb ha impulsado el endurecimiento de la política migratoria con una nueva ley de asilo e inmigración muy criticada por las asociaciones humanitarias, y ha puesto en marcha un nuevo dispositivo de seguridad en las barriadas conflictivas, una especie de policía de proximidad.

Pero el hombre fuerte del Ejecutivo ha salido tocado del escándalo desatado este verano por el caso Benalla,caso Benalla el ex jefe de seguridad del presidente pillado ‘in fraganti’ cuando golpeaba sin piedad a unos manifestantes el Primero de Mayo luciendo un brazalete de la policía.

Falta de humildad

En las últimas semanas también se ha deteriorado su relación con Macron. Al presidente no le han sentado bien las palabras de su ministro criticando la “falta de humildad” del Gobierno en medio de un tormentoso inicio de curso político que se ha llevado por delante al más popular de los miembros del Ejecutivo, el ecologista Nicolas Hulot, y la credibilidad del presidente ante la opinión pública.

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Según Le Parisien, Macron y su ministro  mantuvieron hace una semana un cara a cara durante una cena en el Palacio del Elíseo en presencia de Brigitte Macron. Lejos de rectificar, Collomb se mantuvo en sus trece. “Le dije lo que no funcionaba y me respondió. El presidente ve bien que los tiempos son duros”, ha declarado al diario. 

El primer poli de Francia, como se conoce en el país vecino a los titulares de Interior, tiene a gala no morderse la lengua y según la prensa francesa dice en público lo que muchos piensan en privado: que en la cúpula del Estado sobra arrogancia.