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NUEVO CURSO POLÍTICO EN PARÍS

Macron quiere reforzar la seguridad europea frente al unilateralismo de Trump

El presidente francés cree que el auge del nacionalismo obliga a la UE a redoblar esfuerzos para ser autosuficiente en Defensa

Eva Cantón

Emmanuel Macron durante su discurso anual a los embajadores.

Emmanuel Macron durante su discurso anual a los embajadores. / Philippe Wojazer / AP

Emmanuel Macron reajusta su política exterior. Un año después de haber lanzado una ambiciosa reforma de la Unión Europea e intentado sin éxito mantener a Estados Unidos en el Acuerdo del Clima de París o en el pacto nuclear con Irán, los planes del presidente francés tropiezan con una realidad adversa.

Por un lado, la vitalidad de los partidos nacionalistas antieuropeos en Hungría, Austria, República checa o Italia, sumada a la debilidad de la canciller alemana Angela Merkel, lastra cualquier propuesta de refundación de la UE. Por otro, el unilateralismo del presidente norteamericano Donald Trump priva a los 27 de un socio fiable.

Esta doble crisis –la europea y la del sistema multilateral- obliga, según Macron, a repensar la organización colectiva de la UE y sus estrategias. “A sacar las consecuencias del fin de la guerra fría”, les ha dicho a los 250 embajadores franceses reunidos este lunes en el Elíseo para exponerles las líneas de la diplomacia gala en los próximos meses.

Durante un largo discurso sin grandes sorpresas, el presidente francés ha defendido revisitar la arquitectura europea de seguridad y defensa para que no repose únicamente en Estados Unidos. Macron presentará en los próximos meses esta iniciativa a sus socios europeos.

Según ha adelantado, se tratará de reforzar el artículo 42-7 del Tratado europeo sobre defensa mutua. “Europa ya no puede basar su seguridad sólo en Estados Unidos. Tenemos que garantizar nuestra seguridad y nuestra soberanía”, ha alertado. A su juicio, el socio con el que Europa había construido el orden multilateral de posguerra “parece haber dado la espalda a esta historia común”.

Su intervención ha sido también un pistoletazo de salida para las elecciones al Parlamento Europeo del próximo mayo que auguran un combate entre los populismos que progresan al calor de la crisis política derivada de la gestión del flujo migratorio y la visión de una Europa que protege.

“Los extremos han progresado y los nacionalismos se han despertado. ¿”Es un motivo para abandonar? Por supuesto que no. Todo lo contrario. Hay que redoblar esfuerzos”, ha insistido.

En este contexto, ha considerado que Europa debe ser el modelo de “la refundación humanista de la mundialización” que pese a sus efectos positivos ha aumentado las desigualdades sociales y generado un ejército de perdedores. 

“El unilateralismo de Estados Unidos puede hacer emerger modelos alternativos poco respetuosos con nuestros valores y puede verse como un síntoma de la crisis de la mundialización capitalista contemporánea y del modelo liberal que le acompaña”, ha dicho. El malestar social que acompaña los efectos perversos de la mundialización obliga a reinventar la mundialización contemporánea, reorganizar el multilateralismo y construir nuevas alianzas.

Lucha contra el terrorismo

Entre los escasos anuncios que ha hecho el presidente francés figura una reforma del G7 para evitar que se repitan las divisiones de la última cumbre celebrada en junio en Canadá en la que Donald Trump se negó a firmar la declaración final por sus desacuerdos comerciales con el primer ministro canadiense, Justin Trudeau. Francia asume la presidencia del G7 en 2019.También ha propuesto celebrar una cumbre euromediterráne en Marsella en el verano del 2019.

Por otro lado, ha validado los objetivos de la diplomacia francesa expuestos hace un año. Es decir, el principal eje de la acción exterior seguirá siendo la seguridad y la lucha contra el terrorismo islamista.

Francia mantendrá sus operaciones militares en el Sahel y continuará apoyando el combate contra el Estado Islámico en Siria, aunque Macron también ha dicho que el mantenimiento de Bashar el Assad en el poder sería un “error funesto” porque ha sido el principal responsable del éxodo de refugiados y de haber masacrado a su propio pueblo. Otro foco de inestabilidad europeo es Libia, un terreno fértil para el tráfico de drogas, armas y personas.

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