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DESAPARECIDO EN EL ÍNDICO

Acaba la búsqueda del vuelo MH370, el mayor misterio de la aviación

El avión de Malaysia Airlines despareció hace cuatro años con 239 personas a bordo y la operación de rastreo ha sido la más cara y ambiciosa de la Historia

"Nos seguirán mintiendo y escondiendo la verdad", dice uno de los familiares mientras el primer ministro malasio, Mahathir Mohamad, da esperanzas y sugiere que los trabajos para localizar la nave "podría retomarse" si aparecieran nuevas pistas

Adrián Foncillas

Un joven pasa por delante de un  mural del vuelo MH370 de Malaysia Airlines en Kuala Lumpur el 6 de marzo del 2015.

Un joven pasa por delante de un  mural del vuelo MH370 de Malaysia Airlines en Kuala Lumpur el 6 de marzo del 2015. / FAZRY ISMAIL (Efe)

“Puedo aceptar que se suspenda la búsqueda, pero no que se ordene la cancelación final”, lamenta por teléfono Steve Wang, quien perdió a su madre en el vuelo MH370 cuatro años atrás. La compañía estadounidense Ocean Infinity se rindió el martes tras haber peinado 80.000 kilómetros cuadrados de lecho marino en los dos últimos años. Los gobiernos de Malasia, China y Australia habían cubierto anteriormente una superficie de 120.000 kilómetros cuadrados. La decisión condena de nuevo a la desesperanza a los familiares de las 239 personas a bordo de aquella nave de las aerolíneas malasias.

El copiloto que acababa de despegar el 8 de marzo de Kuala Lumpur hacia Pekín se despidió de los controladores malasios con un “de acuerdo, buenas noches”. La torre de control vietnamita no recibió la confirmación de que entraba en su espacio aéreo. Alguien desde la cabina desconectó los dos mecanismos de comunicación civiles y la nave viró hacia los confines del Océano Índico. Allí cayó unas diez horas después con los tanques de combustible vacíos.

Misterio sin resolver

Se ignora aún dónde está el avión o qué le llevó a convertirse en la versión postmoderna del barco del holandés errante. Las teorías se han sucedido en los últimos años: secuestro, suicidio del piloto, sabotaje y fallos mecánicos como un incendio o una descompresión rápida. El reputado investigador aéreo Larry Vance defendía en un libro reciente que el piloto estrelló deliberadamente el avión y Australia lo desmentía días después señalando que el vuelo parecía carecer de control eficaz. La falta de certezas ha alimentado teorías delirantes, conspiranoicas y sobrenaturales.

La operación de búsqueda más cara y ambiciosa de la Historia no ha conseguido resolver el mayor misterio de la aviación. La tarea de encontrar un aparato del tamaño de seis autobuses en la profundidades marinas se antojaba ardua desde el principio. No consiste en encontrar una aguja en el pajar sino en encontrar el pajar, advirtieron los equipos de rescate desde el principio.

Los expertos juzgan que al menos tres de las piezas arrastradas por la corriente hasta playas africanas pertenecen al vuelo malasio y persisten dudas sobre otra veintena.

Encubrimiento e información escondida

El enésimo revés cuando la moral y el dinero hace tiempo que languidecen ha conmocionado de nuevo a los familiares de los desaparecidos. “No es un solo un accidente, es algo que afecta a todo el mundo que coge algún día un avión. Tenemos que saber qué pasó, quien fue el responsable y evitar que vuelva a pasar”, añade Wang. Las perspectivas, sin embargo, son pesimistas. Malasia ya advirtió que el misterio probablemente no se resolvería nunca y Australia aclaró que la búsqueda no duraría hasta eternidad. La compañía estadounidense que trabajaba hasta este martes pasado había aceptado cobrar sólo si encontraba el aparato.

Kuala Lumpur concentra las críticas de los familiares. Su gestión en las horas siguientes al suceso fue calamitosa y en ella aprecian más una voluntad de encubrimiento que los comprensibles errores de un Gobierno superado y con escasa experiencia en lidiar con tragedias de interés global.

Malasia ha prometido en las próximas semanas un informe definitivo que es esperado con el ceño fruncido. “Seguirán mintiéndonos, escondiéndonos la verdad. Tampoco nos desvelarán cuáles fueron las comunicaciones entre la aviación civil y el Ejército ni nos enseñarán las grabaciones del embarque de los pasajeros”, anticipa Jiang Hui, de 44 años. Entre los familiares abundan los recelos a las autoridades, la voluntad indesmayable y una esperanza irracional. Hui ejemplifica esa fortaleza: se ha manifestado ante embajadas, peinado playas de Madagascar y visitado a los equipos de rescate australianos.

Los familiares en pie de guerra

Los líderes entrantes y salientes de Malasia, envuelta en la confusión política tras las últimas elecciones, han manifestado voluntades opuestas sobre la voluntad de seguir buscando. El primer ministro malasio, Mahathir Mohamad, que tomó posesión del cargo el 11 de mayo, ha señalado que la búsqueda "podría retomarse" si aparecieran nuevas pistas. "Tenemos que asumir que no podemos seguir buscando algo que no podemos encontrar" ha declarado el mandatario, quien ha asegurado que la situación podría cambiar de conocerse nuevas informaciones. 

“Queremos saber dónde están nuestros seres queridos y no dejaremos de presionar hasta que nos alcance la muerte”, señala Hui. En el futuro, añade, los métodos de rastreo serán más baratos y sencillos. “Sé que es un largo camino, que puede alargarse aún durante años, pero Malasia no debería abandonar”, termina Wang.