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DEBATE PERMANENTE EN EEUU

NRA, cuando vender armas es lo único que importa

Los fabricantes de armas financian generosamente al poderoso lobi de la Asociación Nacional del Rifle

La venta de armas se ha desplomado desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca

Ricardo Mir de Francia

Espacio de la Asociación Nacional del Rifle en un foro de Maryland.

Espacio de la Asociación Nacional del Rifle en un foro de Maryland. / AFP / ALEX WONG

El gran lobi de las armas de Estados Unidos es una criatura de costumbres. Cada vez que un tiroteo de masas sacude las conciencias del país, la Asociación Nacional del Rifle (NRA) calla durante unos días para que afloren las pasiones y se sequen las lágrimas. Pero no es más que el preludio de su furibundo contrataque. Y esta vez no fue diferente. Una semana después de la masacre en Parkland, su presidente compareció en un foro conservador para defender a la América armada y presentarla como la víctima de una conspiración de las élites, los demócratas y los medios para quitarles las armas y destruir la libertad individual. “Deberían estar ansiosos y asustados. Dios no lo quiera, pero si estos socialistas a la europea recuperan el Congreso y la Casa Blanca podríamos perder nuestras libertades americanas”, dijo Wayne LaPierre en el foro del CPAC.

El gran mérito de su organización es haber convertido el debate sobre las armas en un asunto político, una más de las guerras culturales, como el aborto o el presupuesto de Defensa. Rifles y pistolas son símbolos de la libertad individual. Y la Segunda Enmienda, de la que se deriva el derecho a portar armas, la principal garantía contra el despotismo y la tiranía. En esa narrativa, propagada con tanto éxito entre sus cinco millones de afiliados y los nueve millones más que dicen simpatizar con su trabajo en las encuestas, la NRA es el guardián desacomplejado del hombre pequeño, del patriota ninguneado por el poder y acechado por toda clase de amenazas. Pero esa es una narrativa falsa o, como mínimo, incompleta porque detrás de la fachada populista se esconde una relación simbiótica con la industria de las armas.

“La NRA se disfraza como una fundación para los deportes de tiro, pero, de facto, es la patronal de los fabricantes de armas. Cada año recibe millones de dólares de la industria y está más dedicada a representar sus intereses que aquellos de los propietarios de armas”, asegura Josh Sugarmann, director del Violence Policy Center, una organización que aboga por la regulación de las armas. En el 2015, la NRA recaudó 336 millones de dólares. Casi la mitad las sacó de las cuotas de sus afiliados, que pagan desde 40 dólares por una subscripción anual a 1.400 por una vitalicia. Pero el resto vino de grandes donaciones, de acuerdos comerciales con empresas o de la publicidad que satura sus revistas, webs y eventos anuales. No todas se dedican a las armas. También hay aseguradoras, hoteles, compañías de alquiler de coches o bancos, que ofrecen descuentos a los miembros de la NRA.

Porcentaje por ventas 

Por ahí entra el dinero de la industria de la muerte. Fabricantes como Beretta, Smith & Wesson o Springfield Armory están entre los grandes contribuyentes a su programa Ring of Freedom. MidwayUSA patrocina la reunión anual de la NRA con sus afiliados, y otros como Taurus y Sturm Ruger le pagan automáticamente un porcentaje de cada pistola o rifle que venden. "Si la NRA se opone a la prohibición de las armas de asalto, no es porque las considere esenciales, sino porque la industria las necesita como mercado. El negocio ya no viene de las escopetas y los revólveres de seis balas. La industria se ha militarizado y el grueso de los beneficios viene de los rifles de francotirador, las pistolas semiautomáticas o los rifles de asalto”, dice Sugarmann.

Estos últimos, particularmente el AR-15, la versión civil de los M-16 que llevan los soldados estadounidenses en Irak o Afganistán, se han convertido en el arma predilecta para los tiroteos de masas. Con ese rifle se perpetraron las masacres del instituto de Parkland, del concierto de Las Vegas, de la discoteca de Orlando o de la escuela de Sandy Hook.  

Aunque no lo parezca por la cantidad de muertes que siguen provocando, más de 30.000 al año, sigue cayendo la proporción de hogares con armas en EEUU. En 1977 estaban en la mitad de los hogares, hoy en aproximadamente un tercio, según algunas encuestas. Ese declive ha empujado a la NRA a hacer campañas entre las mujeres y los más jóvenes para expandir la cuota de mercado, al tiempo que fomenta toda clase de temores apocalípticos para mantener a su cliente más fiel: el hombre blanco de mediana edad. “Huracanes. Tornados. Disturbios. Terrorismo. Pandilleros. Criminales solitarios. Estos son los peligros a los que con toda seguridad nos enfrentamos. Comprar una pistola no es una cuestión de paranoia, sino de supervivencia”, escribió LaPierre, su presidente, en el 2013.

Amenazas regulatorias 

La industria necesita un clima de terror en la calle y amenazas regulatorias en Washington para mantener la salud de su negocio. Se vio durante la presidencia de Barack Obama, “el vendedor del año”, como lo retrataban jocosamente los carteles de muchas armerías. Cada vez que se reabrió el debate sobre el control de armas, las ventas se dispararon por el temor a que se endurecieran las leyes.

Con Trump está pasando todo lo contrario. Nadie parece creerse que vaya a adoptar medidas substanciales, por más que se esté hablando de algunos cambios cosméticos. Eso ha hecho que el 2017 fuera el peor año para la venta de armas desde 1999, según se deriva del número solicitudes recibidas por el FBI para comprobar los antecedentes penales de los compradores. Remington ha tenido que renegociar su deuda para evitar la quiebra y otros fabricantes como Colt y Smith & Wesson han visto cómo sus ventas se desplomaban.

Las claves

¿QUÉ ES LA NRA?

La Asociación Nacional del Rifle (NRA), fundada en 1871, es el más poderoso de los lobis de las armas en EEUU. Durante muchas décadas se dedicó a la caza y la conservación y apenas tuvo peso político. Todo cambió en 1977, cuando sus miembros más radicales se rebelaron contra el liderazgo y la convirtieron en un bastión militante contra la regulación de las armas.

¿POR QUÉ TIENE TANTO PODER?

La NRA dona millones de dólares en cada ciclo electoral. Impulsa a algunos candidatos y ataca a otros. Pero quizás su principal poder estriba en la capacidad para movilizar a sus cinco millones de afiliados, ya sea para llevarlos a las urnas o para intimidar a los políticos que abogan por regular las armas.

EL BOICOT DE PARKLAND

La masacre en el instituto de Florida ha movilizado a los estudiantes contra la NRA y los políticos que la apoyan. En las redes sociales se ha puesto en marcha una campaña de boicot. Desde entonces la presión ha llevado a varias empresas colaboradoras a romper sus relaciones con la organización.

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