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arte expoliado

El Louvre destina dos salas a obras robadas por los nazis en Francia

La iniciativa pretende que los propietarios o sus herederos puedan recuperarlas

Eva Cantón

La ministra de cultura de Francia, Francoise Nyssen, junto la presidente del Louvre, Jean-Luc Martinez, visitan la exposición.

La ministra de cultura de Francia, Francoise Nyssen, junto la presidente del Louvre, Jean-Luc Martinez, visitan la exposición. / AFP / ALAIN JOCARD

Algunas de las obras de arte robadas por los nazis durante la Ocupación y recuperadas por el Estado francés tras la segunda guerra mundial habían sido objeto de exposiciones temporales pero nunca antes se les había reservado un espacio permanente como el que acaba de crear el Museo del Louvre.

Se trata de dos pequeñas salas abuhardilladas en la segunda planta del ala Richelieu que pasan prácticamente inadvertidas entre la pintura flamenca del siglo XVII y la galería Médicis. Un lugar tranquilo que exhibe 31 pinturas de diferentes escuelas (francesa, italiana, alemana y sobre todo flamenca, muy del gusto de los coleccionistas de la época) y desigual valor artístico. Junto a autores más modestos hay un Delacroix, un Boucher y un Rousseau.

Pero el interés de la muestra trasciende los criterios museísticos. Su intención es doble, según explica el director del Departamento de Pintura del Louvre, Sébastien Allard. Por un lado, dedicar un espacio a la memoria histórica para recordar la envergadura de la expoliación orquestada por el III Reich. Por otro, facilitar que los propietarios o sus herederos, en su mayoría familias judías, puedan recuperar las obras.

Lo ideal es que esta sala algún día desaparezca. Eso significaría que habremos logrado devolver toda la colección a sus verdaderos dueños”, señala Allard.

Entre 1940 y 1945, el régimen nazi expolió en Francia unos 100.000 bienes de todo tipo –obras de arte, mobiliario y enseres- que fueron trasladados a Alemania. La Comisión para la Recuperación Artística creada en 1944 logró recuperar algo más de 61.000 y en cinco años se devolvieron 45.000 a sus legítimos propietarios. 

En esa labor jugó un papel fundamental la conservadora del Jeu de Paume y miembro de la Resistencia Rosa Vallard, que arriesgó su vida al elaborar una lista clandestina detallando el origen de las obras expoliadas.

Museos Nacionales de la Recuperación

A partir de los años 50, una parte de los objetos no reclamados fue vendida y la Administración francesa conservó 2.000 obras de arte registradas bajo el epígrafe MNR (Museos Nacionales de la Recuperación).

El Louvre es responsable de custodiar 1.700 piezas de este tipo, 800 de ellas pinturas, de las cuales 296 están físicamente en sus fondos (76 pueden verse en las exposiciones permanentes con su correspondiente cartela especificando su origen) y el resto repartidas en diferentes museos franceses de provincias.

Oficialmente, ninguna forma parte de las colecciones públicas. No pueden prestarse ni restaurarse. “Sería impensable, porque si alteras el cuadro alteras el recuerdo”, señalan responsables del Louvre.

Las 31 obras que cuelgan de las paredes de la nueva galería están a la espera de ser reclamadas. Como el resto de las pinturas recopiladas por Claude Lesné y Anne Roquebert en el ‘Catálogo MNR’ publicado en el 2004.

Los herederos de las víctimas del pillaje deben aportar pruebas de compra o fotografías donde aparezca el cuadro e iniciar los trámites administrativos a través del Ministerio de Cultura, que coordina su trabajo con la Comisión de indemnización de las víctimas de la expoliación (CIVS) creada en 1999 para rastrear el origen de las obras.

La fotografía de un salón familiar ha sido precisamente lo que ha permitido a la ministra de Cultura, Françoise Nyssen, entregar el pasado 12 de febrero a los herederos del matrimonio Bromberg  el ‘Tríptico de la Crucifixión’, cuadro atribuido al taller de Joachim Patinir datado entre 1483 y 1524.

Expertos en genealogía

A raíz de la reunificación alemana a finales de los noventa, tras el estancamiento vivido en las décadas posteriores al fin de la guerra, vuelven a acelerarse las restituciones. En los últimos años se han devuelto a los herederos de los coleccionistas saqueados 112 obras, aunque todavía quedan 2.100 sin asignar. A pesar del trabajo de los historiadores y los expertos en genealogía, las huellas se pierden y el misterio se apoderada de muchos cuadros.

“Escenas como esta de la ‘Bacanal en Venecia’ hay miles y el pintor es anónimo, así que encontrar su rastro en un catálogo de venta para seguir la pista del propietario es muy difícil”, sostiene el responsable del Departamento de Pintura.

Tampoco se sabe nada del legítimo titular de ‘Las señoritas Duval’, un magnífico retrato de principios del siglo XIX firmado por Jacques Augustin Pajou, reservado para ocupar un sitio en la residencia del ministro de Exteriores de Hitler, Joachim von Ribbentrop. El cuadro fue confiscado y vendido en 1942 en Drouot. Ni del origen de las ruinas de una abadía, pintadas por el alemán Wilhelm Steuerwladt y hallado en un garaje en Alemania finalizada la guerra. 

El Departamento de Pintura ha dado el primer paso pero el proyecto del Louvre es que todas las alas del museo tengan un espacio para exponer las obras robadas. El próximo julio abrirá uno en la sección de Artes Gráficas.

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